¿Dónde están los jóvenes izquierdistas de los años 70?

¿Dónde están los jóvenes izquierdistas de los años 70?

En la madrugada del 10 de enero de 1977, hace 40 años, el edificio central de la UAZ fue asaltado por un pequeño grupo de personas, la mayoría estudiantes, quienes con la protección policiaca entraron al albergue estudiantil ubicado en el callejón de Lancaster, brincaron las bardas y se posesionaron del edificio sede de la Rectoría. Ese hecho marcó un parteaguas en la vida de la UAZ y del estado de Zacatecas, pues sus impulsores tenían el propósito de eliminar de raíz a la naciente izquierda zacatecana en todas sus expresiones. El contexto nacional y local prevaleciente en ese tiempo fue modelado fuertemente por el movimiento estudiantil de 1968 y por el halconazo del 10 de junio de 1971, que habían dejado heridas que estaban lejos de cerrar. Desde los primeros años de la década de los 70, en Zacatecas y en el país se desarrollaba un poderoso movimiento campesino de lucha por la tierra, el que participaban organizaciones independientes que sufrieron los embates represivos del gobierno, como el encabezado por Ramón Danzós Palomino, así como otros propiciados por el propio gobierno, que desembocó en triunfos y derrotas por todos lados, aunque destacaron las expropiaciones en el noroeste (Sonora y Sinaloa) que condujeron a un fuerte enfrentamiento de la oligarquía mexicana con el presidente Echeverría, cuyo gobierno cometió errores importantes al enfrentar la crisis general del capitalismo de la época.

En la entidad zacatecana, la movilización campesina por la tierra se potenció con la creación del Frente Popular de Zacatecas (FPZ) que además de los propios campesinos incorporó a estudiantes y trabajadores de la UAZ y al Partido Comunista, y pronto se adhirieron grupos de solicitantes de terrenos urbanos que invadieron predios para fundar colonias en distintos municipios del Estado. El FPZ enfrentó directamente a la élite del poder en Zacatecas, logró triunfos importantes y se constituyó en una fuerza no electoral, opositora al régimen, que llenó un vacío de tres lustros. No se debe olvidar, sin embargo, que en 1974 el PRI todavía logró imponer sin problemas al Gral. Fernando Pámanes Escobedo como gobernador del estado, sin que importara su ausencia de Zacatecas de más de cuatro décadas. Ese mismo año, cayó abatido por el ejército el líder guerrillero Lucio Cabañas Barrientos. La guerra sucia del gobierno contra los grupos armados estaba en su apogeo. También se generó en esa época una insurgencia de los trabajadores en distintos sindicatos, especialmente entre los electricistas con la tendencia democrática que encabezaba Rafael Galván, y se crearon las condiciones para la construcción del sindicalismo universitario.

Así llegamos al año 1976, en el que se renovaron los poderes Ejecutivo y Legislativo del país, en un marco de crisis económica y política muy graves expresadas en: devaluaciones importantes; una confrontación inédita entre el presidente y la oligarquía; la postulación de José López Portillo como candidato único a la presidencia por la incapacidad del PAN para lanzar su propio candidato; y una gran irritación en las izquierdas por la guerra sucia contra los movimientos armados y por no contar con registro electoral para participar en los procesos electorales. En ese marco, la campaña de Valentín Campa, sin registro legal ni recursos, llamó bastante la atención y la demanda de reforma política y registro del PCM cobró relevancia nacional e internacional.

El primero de diciembre de ese año, López Portillo tomó posesión de la Presidencia con un discurso que no dejaba dudas de que deseaba reconciliarse con los empresarios enojados con el régimen, pero que también tendía puentes hacia la izquierda. Todos las señales implícitas y explícitas de la política nacional permitían concluir que el nuevo gobierno federal buscaría con seriedad la inserción de las izquierdas en la vida institucional del país, pero la élite del poder en Zacatecas no quiso verlas porque no querían que se consolidaran los avances de las izquierdas en la entidad. Así, en diciembre de 1976, a contrapelo de la política del nuevo gobierno federal, se prepararon para expulsar a los principales dirigentes, primero de la UAZ y luego de Zacatecas. El golpe del 10 de enero propició la inmediata unidad de las izquierdas y, a la postre, el desenlace favorable a la Tendencia Democrática sobre la Alianza Universitaria generó condiciones para la expansión de la UAZ y su consolidación como institución pública, la consolidación del sindicalismo universitario y una atmósfera favorable al desarrollo de las fuerzas que integraban la izquierda local.

Por lo anterior, no tiene nada de extraño que durante varios lustros las dirigencias de los partidos y movimientos sociales fueran ocupadas por personas que se formaron en el fragor de aquellas luchas y en las del magisterio democrático en años posteriores. Y tampoco es extraño que su ausencia de los espacios públicos se note en el vacío de dirección y dispersión de quienes hoy enfrentan la crisis política, económica y social que se expresa en las intensas movilizaciones detonadas en todo el país por el incremento desmedido del precio de los combustibles, y el consecuente incremento generalizado de los precios y de los impuestos. Esa generación de zacatecanos está dispersa en todo el estado, son jefes de familia y tienen condiciones para aportar hoy su experiencia. Ojalá y pronto los veamos propiciando la participación social y las tendencias unitarias de las izquierdas locales.

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