Milán. Italia anunció ayer nuevas medidas de seguridad –que incluyen detener a menores de edad y desplegar 500 soldados en Milán– para hacer frente a los disturbios como los registrados durante las protestas del fin de semana por el aumento del costo de la vida, en las que alborotadores provocaron incendios y saquearon tiendas en el distrito comercial del centro de la ciudad.
El gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni aprobó un nuevo decreto de seguridad juvenil que crea el delito de “participación violenta en manifestaciones”, donde establece que desde los 14 años podrán ser sujetos a detención preventiva, y obliga a sus padres a pagar por los daños que causen.
Meloni explicó que su administración desplegará 500 soldados en Milán hasta finales de año, y detalló que cualquier persona que dentro de un grupo de cinco personas o más empiece a tirar piedras, palos, o cualquier cosa que ponga a la gente en peligro se expondrá a penas de hasta cinco años de cárcel y más de 20 mil euros (22 mil 500 dólares), de multa.
El decreto, que entró en vigor de forma inmediata, debe convertirse en ley por el Parlamento en un plazo de 60 días.
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, aseveró que las protestas en Milán y otras ciudades son resultado de una “guerra híbrida” que alguien realiza mediante “herramientas no convencionales, como las redes sociales”, sin que Occidente se dé cuenta.
Francia decretó toque de queda en París y otras ciudades por segunda noche consecutiva, medida que podría prolongarse en la capital del país todo el tiempo que sea necesario, informó la policía.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, informó que desplegará un enorme operativo de seguridad para contener las movilizaciones del sábado, y acusó a “grupúsculos de ultraizquierda de planificar un esquema insurreccional” en algunos lugares.
Represión en Albania
En Albania, la policía enfrentó con gas lacrimógeno y cañones de agua a los manifestantes que por octavo día consecutivo exigieron mayor inversión estatal en educación, combate a la corrupción y la renuncia de su primer ministro, el socialista Edi Rama.
En Portugal, miles de personas protestaron en Lisboa y otras ciudades, horas después de que la policía desmanteló campamentos, frente al vertiginoso aumento del costo de la vivienda; al menos 55 personas fueron detenidas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en que Europa dejará de existir a menos que aborde la cuestión migratoria, y recalcó que “tiene que cambiar su forma de actuar”.
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó “todos los actos de violencia” ocurridos durante las manifestaciones en Albania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal, enfatizó que suscitan preocupación en materia de derechos humanos, y exhortó a los implicados a rebajar las tensiones.
“Las personas tienen derecho a manifestarse pacíficamente y a hacer oír su voz. Los países deben facilitar el ejercicio de estos derechos”, señaló Türk, quien se declaró “preocupado por los informes sobre uso innecesario y excesivo de la fuerza contra manifestantes”, incluidos menores de edad.



