Ensenada, BC., Una semana después de las afectaciones que dejó la tormenta tropical Rachel, residentes del poblado de Maneadero continúan con las labores para recuperar sus viviendas y pertenencias que quedaron sepultadas bajo toneladas de lodo debido a las inundaciones y deslizamientos de tierra por las intensas lluvias.
En Lomas de San Fernando, uno de los puntos más afectados de la comunidad, las familias han retirado los desechos con maquinaria pesada para tratar de rescatar lo que quedó de sus hogares.
Moisés Mar narró que tenía un taller de motocicletas en su vivienda, la cual terminó cubierta por un banco de tierra.
Comentó que entre los escombros ha buscado herramientas, refacciones y motos que tenía en reparación; sin embargo, las pérdidas materiales son un golpe importante para su patrimonio y su fuente de ingresos.
Relató que conseguir parte de sus implementos le tomó 11 años y lamentó haberlos extraviado durante la emergencia por el fenómeno climatológico.
En la misma zona, Luis Labastida refirió que la emergencia lo sorprendió mientras dormía, pues fue en la madrugada cuando él y su familia comenzaron a percatarse de los daños que estaban causando las precipitaciones pluviales en la parte trasera de su vivienda por el deslizamiento de una loma.
“Cuando se intensificaron las lluvias, se vino abajo todo el material de la parte superior del cerro: piedras, arena y agua. Llegó un momento en que el nivel de lo vertido rebasaba la altura de las ventanas”, contó.
Labastida explicó que su casa la construyó hace unos 40 años y nunca había presenciado un fenómeno climático de esta magnitud en el lugar.
A partir del pasado 10 de octubre, expresó, la recuperación de su hogar ha dependido principalmente del apoyo de parientes, amigos y vecinos.
Aunque algunas familias han recibido despensas y cobijas, manifestaron que su mayor preocupación es saber qué sucederá con su patrimonio y si recibirán ayuda oficial para reparar sus hogares o serán reubicados en zonas seguras.
Afectaciones alcanzan a Lomas de Mendoza
Las afectaciones también alcanzaron a Lomas de Mendoza, donde sus habitantes se organizaron para retirar el lodo y recuperar objetos que les ayuden a continuar con su vida cotidiana.
En este sector, personal de la Comisión Nacional del Agua entregó líquido potable a las personas que la solicitaron.
Alejandro, residente de la zona, contó que se encontraba trabajando cuando su esposa le llamó, alarmada por la cantidad de agua y lodo que ingresaba a su vivienda la noche de las intensas lluvias.
El volumen del agua dañó los colchones de sus camas y actualmente todos duermen en el suelo. Entre sus necesidades más urgentes, expusieron, es contar con ropa y calzado limpio, así como víveres.
El vecino damnificado manifestó también que en esa zona se habla de personas desaparecidas a causa de los deslaves y la inundación; aunque ya hacen labores de búsqueda vecinos y elementos del Ejército Mexicano.



