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■ La policía argentina arremete por 3 horas contra estudiantes

Reprime gobierno de Milei marcha en defensa de la educación pública

■ Denuncian que diputados se vendieron y no anularon decreto que desmantela el Estado

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Por: La Jornada •

Buenos Aires., Decenas de heridos y detenidos; así como periodistas, fotógrafos y camarógrafos agredidos fue el saldo este jueves de una de las más feroces represiones que se han producido en esta capital para impedir la llegada a la Plaza del Congreso de la Nación de la quinta marcha multitudinaria de estudiantes, docentes, trabajadores universitarios y educadores, que reclaman el presupuesto que le corresponde a las universidades públicas, que en cuatro fallos jueces ordenaron al gobierno del presidente Javier Milei pagar esa deuda y terminar con los recortes a la educación, lo que nunca cumplió .

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Los estudiantes, algunos de colegios secundarios, y diversos sectores de la sociedad, familiares de desocupados, discapacitados, jubilados y otros que marchaban pacíficamente enfrentaron un ataque de casi tres horas –sin pausa– de gases lacrimógenos, balas de goma, latigazos de agua de varios camiones hidrantes, todo a la vez, bajo una lluvia a veces tenaz, que no logró detener a las columnas de jóvenes que retrocedían y regresaban.

La imagen dantesca de la inaudita represión, se contraponía con el accionar pacífico de las columnas de manifestantes que empapados y semi asfixiados por los gases, se reagrupaban y volvían. Periodistas denunciaron la presencia de un grupo de unos 15 infiltrados con las caras cubiertas, lejos de los manifestantes que lanzaron piedras y objetos a policías que estaban detrás de las vallas, dando pie a que comenzara el ataque justo al inicio de los discursos de los rectores de la universidades.

Al anochecer, las motos de la infantería se lanzaron en una cacería y al cierre de esta edición no se sabía la cantidad exacta de detenidos. La nueva táctica fue formar nubes de gases, que afectaron a los vecinos de los edificios cercanos al Congreso, el cual desde temprano fue rodeado de vallas , colocadas en todas las calles que llegaban hasta la sede, como un escenario de guerra tomado por uniformados.

El equipo y el arsenal de armas con que cuentan ahora las fuerzas de seguridad son los más numerosos e importantes que se haya visto en el país destinadas a la represión interna y que son provistas por Israel, el mayor proveedor de armamento, municiones, gas pimienta, asesores e instructores.

Amaneció con esperanza –en medio de una crisis que ni siquiera pueden ocultar los medios oficialistas– porque la Cámara de Diputados tenía la oportunidad de anular el decreto de necesidad y urgencia (DNU 70/2023), que Milei anunció 10 días después de llegar al poder.

Este decreto contenía el plan destinado a arrasar el Estado Nacional, acabar con la educación, la salud pública, desregular todo, privatizar las empresas públicas, remplazar la Constitución sin convocar a una asamblea constituyente, que por ley es la única posibilidad de modificarla. Hasta hoy todas las medidas tomadas por este gobierno son producto de decretos.

El Congreso existe como un símbolo de la corrupción del gobierno, después de analizar lo sucedido este jueves cuando el DNU 70/2023, considerado por juristas de una “nulidad absoluta e insanable”. como dijo el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez a Página/12, sabiendo que el Poder Ejecutivo no puede emitir “disposiciones de carácter legislativo”, como señala el artículo 99 de la Constitución.

La esperanza por la convocatoria para terminar con este flagelo se diluyó en manos de la corrupción, que una vez más utilizó sus mejores armas para que gobernadores y diputados, varios de ellos peronistas, se vendieran. Es tan evidente que ayer mismo esos gobernantes recibieron una limosna de fondos para “algunas obras”.

En tanto, no ha enviado los recursos a las provincias de Buenos Aires y La Rioja, cuyos gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Qintela, respectivamente, enfrentan constantemente al gobierno de Milei.

Jamás pasaron por el Congreso algunos de los acuerdos en Seguridad y Defensa firmados mayoritariamente con Estados Unidos e Israel, y que acaban con la soberanía nacional, imponiendo un política exterior que convirtió a Argentina en una de las más grandes colonias sin disparar un tiro en el siglo XXI, destacan analistas. Nota completa en https://lix.li/EWP4G @lajornadaonline.

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