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El neofascismo y la colonialidad de estado

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Por: José Luis Pinedo Vega •

Que no quede duda, la mayor amenaza del siglo es el fascismo, bajo las diferentes formas según las circunstancias –neofascismo, tecnofascismo, bloqueos militares, económicos y financieros, manipulación de los mercados de la energía, cooptación del sector inmobiliario y la gentrificación y por supuesto la intervención militar y los genocidios–.

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En algunos países el fascismo no ha necesitado la intervención militar, ha bastado con la penetración de la propaganda a través de los medios y los llamados algoritmos cibernéticos -la guerra cognitiva- y el colaboracionismo y empoderamiento de vendepatrias al servicio de Washington. Eso está sucediendo en la mayor parte de América Latina:  Argentina, Ecuador, Chile, Paraguay, Perú, Bolivia… y ahora en Brasil.

En Europa, y mismo Estados Unidos, afortunadamente,parece aflorar una esperanzadora resistencia, impulsada mayoritariamente por jóvenes, estudiantes, académicos y profesionistas. En Estados Unidos, en junio y octubre del 2025 y marzo del 2026 tras los bombardeos a Irán, se destacaron las manifestaciones multitudinarias llamadas No Kings, las más grandes en la era Trump. Y en Europa, desde septiembre se han multiplicado movilizaciones multitudinarias en las grandes ciudades París, Berlín, Madrid, Bruselas, Lyon, Marsella… que protestan, porque mientras que las élites políticas, bajo la sumisión a Trump, están destinando enormes cantidades de financiamiento para armar a Europa, están desarmando el futuro, con condiciones deplorables en educación, vivienda y desmantelando el sistema de bienestar. 

Pareciera que todo va a la deriva en el mundo occidental y que no hay nada que hacer. En materia económica las clases media y baja siguen en picada y no logran doblegar a sus gobiernos y élites políticas sobre la precariedad de que son víctimas. Pero al menos lo que se observa no es pasividad, sino una efervescencia, que aunque con una enorme dispersión representa un freno a las tendencias neofascistas.

En Francia, a pesar de la represión de las fuerzas públicas, que han detenido más de mil quinientos manifestantes y herido a cerca de 190 personas, el movimiento estudiantil ya entró en su tercera semana de protestas convirtiéndose en la mayor movilización del país en décadas. Protestan por las condiciones deplorables de vida, la precariedad en la educación, reclaman mayores recursos para la educación, más profesores y mejores condiciones en los centros escolares.

En España los jóvenes han emprendido multitudinarias protestas y acampadas en la Plaza del Sol, protestando contra el fascismo y particularmente contra el problema de la vivienda. En Bélgica protestan contra las condiciones deplorables de vida. 

En Alemania, a pesar de la implacable represión impuesta por el gobierno de Merz los jóvenes se están revelando contra el servicio militar obligatorio, y el pretender enrolarlos en el ejército y enviarlos a la guerra. Solo la población mayor abraza las iniciativas de Merz y se cree el cuento de que Rusia es la amenaza europea. Y no solo ha habido protestas, en las elecciones regionales del domingo 19 de septiembre, en Berlín, la Izquierda se impuso con un 25% a la CDU (19%), que ganó los anteriores comicios. Elif Eralp, hija de refugiados turcos ha captado la mayoría, enarbolado el problema de la inaccesibilidad de los alquileres para las familias jóvenes y no hace eco del fantasma de la migración ni de la inseguridad. Ha explicado que los conservadores «intentan crear un conflicto cultural».  Previamente, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Alternativa para Alemania (AfE) ganó las elecciones regionales confirmando el ascenso de la ultraderecha. El canciller alemán y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Friedrich Merz, ha reconocido los resultados como un verdadero «desastre». La extrema derecha se dispara, aunque sin opciones de gobernar.

Las raíces del fascismo estuvieron enterradas o camufladas, por vergüenza y en parte arrepentimiento después de la Segunda Guerra Mundial, pero comenzaron a emerger, silenciosamente a principios del siglo y se desenfrenaron sin recato en esta década. 

Lo peor sin duda ha sido la ocupación ilegal en Palestina y el apartheid en Gaza desde 1948, y el desenfreno del genocidio Israel, que se aceleró el 7 de octubre 2023. El saldo aún provisional después de 3 años, llega a 100 mil muertes, 150 mil heridos y mutilados, 6 millones de desplazados, ciento de miles de refugiados sobreviviendo prácticamente a la intemperie y al hambre, arma de guerra sobre 2 millones de gazatíes, la devastación y destrucción de infraestructura civiles y ciudades enteras, todo ello sin sanción alguna ni por la ONU, ni por la comunidad internacional. 

Y a pesar de que se han destacado gran número de manifestaciones multitudinarias en apoyo a Palestina en muchos países occidentales, han sido raros los líderes y elites políticas y países que se han atrevido a cuestionar el genocidio y mucho más pocos los que se han atrevido aromper relaciones con Israel. Solamente reprobaron el genocidio África del Sur, Irlanda, Brasil con Lula, Belice,Bolivia, Colombia con Petro y Turquía con Erdogan.

En contraparte:

Friedrich Merz, primer ministro de Alemania, llegó a justificar el apoyo de Alemania a Israel diciendo que “ellos –los sionistas- están haciéndoles el trabajo sucio”. 

Mette Frederiksen primera ministra danés llegó a decir que si no apoyaban a Israel pronto tendrían a Hamas atacando Dinamarca. 

Ursula Von der Layen ha abrazado en varias ocasiones a Netanyahu, reiterándole a título personal el respaldo de la Unión Europea, y ese título personal fue adoptado en forma extensiva en el parlamento europeo y prácticamente todos los parlamentos europeos

Zelenski,el 17 de marzo 2026 ofreció a Netanyahu cooperación para hacer frente a los ataques iraníes – como si Irán fuera el agresor y no la víctima. El 2 de agosto 2026, , para congraciarse con Netanyahu, ordenó bombardear con drones un buque iraní en el mar Caspio, a más de mil km de Kiev develando, lo que Washington y los líderes europeos había negado, que ambas guerras –la de Ucrania y la de Iran- siempre han estado enlazadas y son parte del mismo plan geopolítico. En la cumbre ampliada de G7 celebrada en Evian, Fr. -entre el 15-17 de septiembre, Zelenski declaró que Ucrania era el Israel de Europa, cosa que había declarado como un deseo en entrevista con Netanyahu desde el 6 de abril del 2022.

Milei, en sesiones extraordinarias de la ONU entre el 15 y 17 de septiembre, se abrazó repetidamente con Netanyahu, le refrendó su admiración y sumisión como supremo dirigente mundial.

Con la llegada de la ultraderecha a las presidencias de varios países en Latinoamérica. La filiación con el fascismo se incrementa dramáticamente. Colombia, bajo la presidencia de Gustavo Petro, en mayo 2024, rompió relaciones con Israel en abierta protesta contra el genocidio en Gaza. Pero, Everardo de la Espriella, como agradecimiento, y como si fuera su objetivo y misión prioritaria y más apremiante, en su primera declaración emitida como presidente el 7 de agosto 2026, anunció el restablecimiento de relaciones con Israel, a quien calificó como “una de sus alianzas naturales, indispensables para dotar a sus fuerzas públicas de armas de primera generación, de drones y de IA, para garantizar la seguridad jurídica”. Y por si hubiera duda, en su mensaje en Twitter escribió “Colombia restaurara la relación con Israel como nunca antes, Israel puede contar con Colombia como un amigo leal y afiliado firme. Dios bendiga a nuestras dos naciones”. 

La operación salvar al sionismo en América Latina está en marcha. La lista de presidentes abiertamente afines a Israel es aberrante. Otros jefes de estado, con el común denominador de haber llegado al poder mediante la intervención de Washington, no han tenido ningún recato en suscribir la línea del sionismo, seguramente para agradecer la colonialidad del imperio y pagar su llegada al poder. Entre otros están: Bolsonaro, fiel sionista y seguidor de Netanyahu, el presidente chileno José Antonio Kast quien asumió la presidencia a inicios del año 2026, Keiko Fujimori, presidenta de  Perú, el presidente de Bolivia Rodrigo Paz quien asumió la presidente de Bolivia el 7 de noviembre 2025 y de inmediato restableció las relaciones diplomáticas con Israel, el presidente de Ecuador Daniel Noboa Azin quien asumió el cargo en 2023, el presidente de Paraguay Santiago Peña, el presidente de Honduras Nasry “Tito” Asfura, paradójicamente hijo de emigrantes palestinos, su predecesor Juan Orlando Hernández. 

Todo eso sucede ante la impotencia en la población mundial informada, la indiferencia y pasividad en la población envuelta en la narrativa de los medios corporativos, o sumida en el individualismo, el inmediatismo y la enajenación en la que nos sumergen, la propaganda de los medios corporativos de control de la información, el internet y la IA, a los que le estamos dejando el pensar por nosotros, perdiendo cada día más nuestra capacidad de razonamiento propio.

¿Qué nos queda por hacer? No abandonar la lucha ideológica contra el fascismo y el sionismo y abrigar el humanismo. Nuestra opinión cuenta!

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