El gobierno de Canadá, el viernes 21 de agosto 2026, no aceptó las imposiciones comerciales de EUA que eran “injustas, antieconómicas y ponían en entredicho la fiabilidad de cualquier acuerdo» y beneficiaban solo a EUA, por lo que Canadá no firmó el acuerdo comercial y suspendió las negociaciones comerciales entre ellos.
El primer ministro de Canadá dijo que EUA quería tener el control de los acuerdos comerciales que Canadá realiza con el resto del mundo, así como restringir los nuevos acuerdos comerciales, lo que implica interferir en el manejo soberano de Canadá en determinar sus propias relaciones comerciales. Asimismo, dijo que EUA manifestó usar los recursos de Canadá como palanca para sus propios acuerdos con el resto del mundo y también quería limitar el francés y la cultura de Canadá. El primer ministro de Canadá dijo que no comprometerá su soberanía, ni su cultura, ni sus industrias clave, sino que reducirá su dependencia económica con EUA y expandirá el comercio con otros países.
Las posturas del gobierno de EUA reflejan el declive de un imperio que quiere retomar su hegemonía a costa de tener el control económico y comercial del resto de los países y, en este caso, con uno de sus principales socios comerciales.
Ante la negativa de Canadá de no firmar el acuerdo, el gobierno de EUA reaccionó estableciendo aranceles de 50 por ciento sobre 20 mil millones de dólares en productos canadienses que entraron en vigor el sábado 23 del mes.
El primer ministro de Canadá dijo que a partir del 8 de septiembre de 2026 establecerán aranceles a las importaciones provenientes de EUA. Ello puede llevar a EUA a que responda con más aranceles y pueda desencadenar una guerra comercial entre tales economías que tienen altas relaciones comerciales. Canadá demuestra que no se subordinará a los intereses de EUA debido a que ello actúa en contra de su economía.
El viernes 21 de agosto de 2026, Donald Trump dijo que “comenzó un nuevo acuerdo con México que será mucho mejor para EUA”. Así como Canadá no permitió un acuerdo comercial que fuera tan ventajoso para EUA como este quería, México no debería seguir subordinado a los intereses de EUA como ha venido aconteciendo. México ha cedido a las posiciones de EUA de disminuir las importaciones provenientes de China para abastecerse de productos de EUA y así cumplir con las reglas de origen que deben tener las exportaciones de México a EUA.
EUA trata de subordinar a todos los países a sus intereses. México debe actuar igual que Canadá. Aun cuando Canadá y México son los principales compradores de bienes y servicios de EUA y este país es el principal mercado de las exportaciones de ambos países, no se debe ceder a las posiciones de EUA. Este país se caracteriza por generar inestabilidad en aquellos países que no se doblegan a sus intereses y más ahora que hace todo lo posible para apropiarse de sus recursos estratégicos y sus mercados para no perder su hegemonía.
Frente a ello, a pesar de la fuerza de EUA, México no debe ceder, debe defender su soberanía y modificar su política económica para reducir nuestra dependencia comercial y financiera de EUA. Ello llevará tiempo y ocasionará severos costos, pero es mejor hacerlo, que subordinarse a un imperio en decadencia que ha profundizado nuestros problemas productivos, al tener menos industria, pérdida de autosuficiencia alimentaria de granos básicos, creciente extranjerización de la economía, alto subempleo, bajos salarios, creciente endeudamiento, pobreza y dependencia de entrada de capitales que impide tener política económica a favor del crecimiento.
Al imponer EUA que México le compre más y le venda menos, y lo obligue a frenar la entrada de inversión de China en el país, no solo reducirá más el crecimiento de la economía, sino que acentuará los problemas del sector externo, que comprometerá el pago del servicio de la deuda externa, donde la propia economía de EUA saldría afectada.
El gobierno mexicano no instrumenta políticas para hacer frente al impacto que tendrán sobre la economía nacional los aranceles y demás acciones que toma EUA en contra nuestra. Tampoco tiene presente el escenario de desaceleración de la economía mundial, de alza de la inflación y de las tasas de interés a nivel internacional que se presentará al prolongarse las guerras actuales y el impacto que ello tendrá sobre la economía nacional.
El gobierno del país no puede seguir postergando la instrumentación de políticas que impulsen la sustitución de importaciones manufactureras y agrícolas, así como diversificar las relaciones comerciales con otros países para alejarnos de la economía de EUA y de la imposición de su gobierno.



