Bogotá. Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia este lunes dejando un saldo de al menos 132 fallecidos, 188 desaparecidos, 570 heridos y 86 edificios colapsados, la mayoría de oficinas y hospitales, la destrucción de miles de viviendas, planteles educativos, importante infraestructura vial y siete aeropuertos fuera de servicio.
Es el sismo más potente que se haya registrado en Colombia en lo que va corrido del siglo.
No obstante, los datos son dispersos sobre el número de fallecidos: el presidente Abelardo De la Espriella informó a las 12:30 del día, que eran 111 los muertos, sin embargo, la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) – aseguró a las 5:30 PM, que son 132 los fallecidos.
La discrepancia entre las cifras oficiales -del gobierno- y Asocapitales explica la improvisación al momento de asumir el control de la crisis que sin duda es consecuencia de que el nuevo mandatario ultraderechista y su equipo se negaron a efectuar contactos para efectuar la transición con la administración anterior, del progresista Gustavo Petro. La Unidad de Gestión de Riesgo y Desastre no tiene quien la lidere.
Cali concentra graves afectaciones
Del departamento del Chocó, epicentro del terremoto, donde estuvo en la tarde, el presidente De la Espriella, se trasladó a Cali, en el departamento Valle del Cauca, para coordinar el proceso de recuperación de la ciudad que fue el escenario de su toma posesión el viernes pasado, y que albergó a una veintena de mandatarios de diez países y delegados internacionales.
En esta ciudad el presidente colombiano confirmó que son 188 desaparecidos, sólo en Cali, en donde, de acuerdo con el alcalde, Álvaro Alejandro Eder Garcés, 40 edificios colapsaron, entre ellos tres hospitales y más de 4 mil viviendas quedaron severamente dañadas.
De la Espriella anunció subsidios de vivienda para quienes perdieron sus hogares y la adopción de un plan de choque para que los recursos lleguen oportunamente a las víctimas del terremoto.
Más temprano, De la Espriella informó que había dado la “orden perentoria como jefe de Estado y jefe de Gobierno que lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Esa es la prioridad, rescatar a las personas que todavía están bajos los escombros”.
“Le encomiendo nuestro país al señor Jesucristo”, exclamó, tras anunciar su viaje al departamento del Chocó, epicentro del violento movimiento telúrico en San José del Palmar, donde, al parecer, la mayoría de las humildes viviendas del casco urbano quedaron inservibles.
Otro equipo, delegado por De la Espriella, como el vicepresidente José Restrepo y demás integrantes del gabinete ministerial, se desplazaron a los departamentos del litoral Pacífico y el Eje Cafetero, afectados por el sismo.
Temen que aumente la cifra de víctimas
Los organismos de socorro prevén que los muertos podrían superar los mil en la medida en que se remuevan los escombros.
Con el paso de las horas, la magnitud del desastre crece y en regiones aledañas a la ciudad de Pereira, una de las ciudades más afectadas -hubo 60 muertos- no hay energía, escasea agua y la conexión vía teléfonos móviles e internet es precaria.
El epicentro fue el municipio San José del Palmar, el marginado departamento del Chocó, muy cerca de los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, cuyas capitales Pereira y Cali, respectivamente, fueron impactadas fuertemente por el violento sismo que tuvo una profundidad aproximada a los 90 kilómetros, según estimaciones del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Declaran emergencia nacional
De la Espriella, asumió directamente las tareas de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), instaló el Puesto de Mando Unificado (PMU), el principal en Bogotá, la capital del país, y declaró el estado de emergencia nacional, para comenzar, vía decretos presidenciales, a tomar los correctivos y apoyos a los colombianos y colombianas afectadas por el terremoto.
No obstante, declarar la emergencia nacional por el desastre, aún no se conocen las medidas a adoptar para superar la crisis, varios sectores desde el Congreso -senadores y representantes- que son afines al gobierno propusieron que se declare el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica previsto por la Constitución Política; esta excepcionalidad le da facultades al presidente para promulgar decretos para hacer más expedita la reconstrucción de las zonas afectadas.
Según el SGC, que hizo un barrido por los territorios colombianos afectados por el sismo, reveló que recibió más de 14 mil reportes desde más de 600 municipios, es decir casi la mitad de los que tiene Colombia que suman mil 160 aproximadamente, en 32 departamentos.
Se calcula que el impacto del sismo, por estos reportes, se sintió en más de medio país, desde Venezuela a Ecuador al suroccidente. La extensión terrestre de Colombia es de un millón 141 mil 748 kilómetros cuadrados.
Sobre la intensidad del terremoto y su capacidad destructora, el mismo reporte de la SGC concluye que el terremoto de 7.4 magnitud se sintió los departamentos del litoral Pacífico (Valle del Cauca, Chocó y Cauca) y en el Eje Cafetero (Risaralda, Caldas y Quindío).
Cali (Valle del Cauca), con una población cercana a los dos millones de habitantes; Manizales (Caldas), 600 mil; al igual que Pereira (Risaralda), registran el mayor número de fallecidos y daños materiales considerables como el colapso de edificios, viviendas y la cúpula de la catedral, en el caso de la capital de Caldas.
Los alcaldes de estas tres ciudades, Cali, Pereira y Manizales, las más impactadas por el terremoto decidieron declarar el toque de queda -restricción absoluta de movilidad y actividad en los espacios y vías públicas- para evitar desmanes y saqueos en el comercio.
Varias vías de acceso a la zona desde el sur y el norte quedaron bloqueadas por derrumbes en las carreteras provocados por el sismo, poniendo en riesgo el ingreso y la asistencia humanitaria que se moviliza desde otras ciudades del país, como Bogotá.
Llega ayuda internacional
La ayuda internacional no se hizo esperar, países latinoamericanos como México y Brasil anunciaron apoyo humanitario y envío de equipos de rescate para superar la crisis, en igual sentido lo hicieron gobiernos de Estados Unidos, Europa a través de la presidenta de la Comunidad Europea.
A 72 horas de inaugurar su gobierno, el terremoto puso a prueba el liderazgo del presidente Abelardo de la Espriella, que tuvo que viajar de Barranquilla, lugar de su despacho, a Bogotá para enfrentar la devastadora crisis que solo advertirá la magnitud de la tragedia con el correr de los días.



