Hace unos días nos enteramos de una noticia muy triste para Zacatecas: somos el primer lugar en México con el porcentaje más alto de personas con mayores indicios de depresión, así lo señala la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) 2025 del Inegi.
El 16.6 por ciento de la población de 18 años y más en Zacatecas presentó indicios de depresión durante las dos semanas previas al levantamiento de la encuesta, el porcentaje más alto del país.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión como un trastorno mental frecuente caracterizado por una tristeza persistente y la pérdida de interés en las actividades, además de que la clasifica como una de las principales causas de discapacidad.
Es decir, la depresión actúa como un cazador del alma, silencioso y mortal.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la depresión interfiere gravemente con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión se debe a una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.
La Enbiare 2025 evidencia que Zacatecas es el cuarto estado con el menor balance anímico del país con un promedio de 4.84 puntos, empatado con Colima y solo por encima de Michoacán (4.54), Puebla (4.66) y Oaxaca (4.73). A nivel nacional, el balance anímico promedio fue de 5.29.
La encuesta precisa también que los habitantes de Zacatecas se perciben estancados económicamente, pues a pesar de que el 47.8 por ciento de la población considera que actualmente tiene un nivel socioeconómico superior al del hogar donde creció, es el segundo porcentaje más bajo del país.
Y por si fuera poco, la Enbiare ubica a Zacatecas en el quinto lugar con los niveles más bajos de satisfacción con la vida actual; es decir, somos una entidad de hombres y mujeres frustrados.
Estos elementos que señala la encuesta de estancamiento económico y bajos niveles de satisfacción con la vida son signos detonantes de la depresión que, si bien se vive mayormente en soledad, se padece “La Noche Oscura” a la que se refería San Juan de la Cruz, en colectivo.
Durante la presentación de los resultados, especialistas del Inegi explicaron que la Enbiare mide cómo las personas perciben su calidad de vida, su estado emocional, sus relaciones personales y su capacidad para enfrentar los retos cotidianos. A nivel nacional, el promedio en este rubro en mujeres fue de 8.57 y el de los hombres de 8.67.
Entre los zacatecanos varones, la percepción de satisfacción con la vida fue de 8.45, el tercer promedio más bajo del país, únicamente por encima de Oaxaca (8.33) y Tabasco (8.40). Mientras que los más altos fueron Coahuila (8.95), Durango (8.88) y Campeche (8.83).
La Enbiare identificó que los principales factores que impactan en la satisfacción con la vida son la salud, no tener depresión, no tener ansiedad, no sentirse solo y poder cubrir los gastos del hogar; se evidenció que la mayor dificultad para este último rubro disminuye la satisfacción con la vida.
Estos cinco aspectos señalados en el párrafo anterior evitarían vivir lo que San Juan de la Cruz llamó “La Noche Oscura”, de la cual ha de salirse de la mano de Dios, que se manifiesta en comunidad, escuchándonos, comprendiéndonos, acompañándonos, abrazándonos, sin olvidar que las políticas públicas, hasta ahora evidentemente insuficientes, habrán de plantearse en busca de la felicidad de la población a fin de que alcancen la vida plena que hoy sigue siendo para la mayoría sólo una utopía.
Esto me recuerda una frase: “ser de izquierda es saber que no se puede ser feliz solo”, lo que implica que ninguna persona puede alcanzar la verdadera alegría si los que la rodean sufren de pobreza o falta del ejercicio de alguno de sus derechos humanos.



