Para quienes participaron este fin de semana en el Bazar Creativo, mantener un emprendimiento artístico o de producción local en Zacatecas implica depender del turismo, buscar clientes fuera del estado o, en muchos casos, complementar las ventas con un empleo asalariado. Mientras algunos han logrado convertir su proyecto en su principal fuente de ingresos, para otros sigue siendo un ingreso adicional que depende de la temporada y de la afluencia de clientes.
Adrián Ruiz Esparza, integrante de Proyecto El Muro -una tienda de arte, encuadernación y gráfica ubicada en Abasolo 1236, en el Centro Histórico de la capital zacatecana-, explicó que el proyecto tiene dos años y medio en operación y que hoy representa su principal fuente de ingresos.
Atribuyó buena parte de sus ventas al turismo y a coleccionistas de la Ciudad de México y del extranjero, quienes visitan el espacio para adquirir obra. Frente a la competencia de productos importados, dijo que parte de su estrategia consiste en comprar algunos artículos fabricados en China, modificarlos y darles un valor agregado mediante el trabajo artístico.
Evelyn, creadora de Flores del Páramo, produce cerámica modelada y pintada. El emprendimiento representa alrededor del 60 por ciento de sus ingresos, por lo que también mantiene un empleo asalariado. Explicó que uno de los principales retos es encontrar espacios donde vender directamente al público, pues mientras en los bazares organizados por instituciones recibe el pago completo por su trabajo, algunos espacios privados pagan menos por las piezas y liquidan la compra en varias exhibiciones.
Calculó que sus piezas dejan un margen cercano al 80 por ciento, aunque las ventas suelen ser lentas porque la mayoría de las personas prioriza gastos como vivienda, alimentación y estudios.
Adriana Verdúgo, ilustradora originaria de Chihuahua y radicada en Zacatecas, inició hace cuatro años el proyecto Conejo Blanco (ANVM), con el que realiza cuadros, fundas y retratos personalizados de personas y mascotas. Calculó que su clientela se divide por igual entre compradores locales y de otros lugares, incluido Estados Unidos, por lo que recurre a las redes sociales y a los envíos para evitar que el proyecto se estanque ante la falta de oportunidades para los artistas en Zacatecas.
Frente a la inteligencia artificial, el trabajo de los ilustradores conserva la atención personalizada y la posibilidad de incorporar los detalles específicos que pide cada comprador, explicó.
Para Regina, integrante de Carliz Carne Seca, las ventas dependen tanto de la afluencia de clientes como del clima, ya que el producto se elabora mediante un proceso de secado al sol, sin químicos ni maquinaria. Indicó que en una buena jornada la ganancia ronda los mil pesos. En otros días, ella y su familia pueden retirarse sin vender o con apenas cien pesos de ingreso.
La familia participa los fines de semana en el bazar de la Sierra de Álica, los domingos en la Alameda y ocasionalmente en el Mercadito Morado, organizado por la Secretaría de la Mujer (Semujer). Regina estudia la licenciatura en Turismo y busca complementar el negocio familiar con un restaurante de vocación turística donde pueda ofrecer sus productos.



