La Gualdra 722 / Cine
Como uno de los narradores visuales más importantes en la historia del cine, Steven Spielberg ha demostrado, a lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, una enorme agilidad y destreza al momento de emplear los diversos recursos cinematográficos que se pueden utilizar al servicio de una historia; es un cineasta que también ha mostrado, en su filmografía, un interés particular por el concepto de la verdad, y cómo es que los protagonistas de sus historias deben desentrañarla y enfrentarla. Tanto si son manipulaciones del destino a voluntad (Minority Report, 2002), las pruebas de un estado corrupto (The Post, 2017), o los registros de un matrimonio fallido (The Fabelmans, 2022), las verdades que se les revelan a los personajes de Spielberg llegan para alterar por completo la percepción del mundo que habitan. Esta confrontación se puede percibir de manera interna dentro de la propia narrativa de cada filme, pero también cuenta con la capacidad de extenderse al mundo real y afectar de manera directa a sus espectadores.
Consciente de la capacidad que las imágenes tienen para comunicar esas verdades, el legendario director recupera, en este filme, otra de las obsesiones recurrentes de su carrera: el contacto con seres de otro planeta. Y al igual que en su obra magna Close Encounters of the Third Kind (1977), el realizador traslada dichas obsesiones hacia el terreno de las creencias, de lo espiritual, trayendo consigo revelaciones relacionadas con misterios insondables y el temor hacia lo desconocido.
El día de la revelación (Disclosure Day, 2026) narra la historia de dos personajes: Daniel (Josh O’Connor), un experto en ciberseguridad que trabaja para la empresa WARDEX, de la que sustrae documentos secretos que prueban la existencia de vida extraterrestre en la Tierra, con el afán de compartirlos y revelarle la verdad al mundo entero; y de Margaret (Emily Blunt) una meteoróloga que trabaja en un canal de noticias en Kansas y que, de manera repentina, empieza a experimentar situaciones extrañas, desde leer los pensamientos de los demás, hasta comunicarse en varios idiomas y, finalmente, tener un colapso frente a las cámaras tras hablar en una lengua incomprensible. El filme de Spielberg hila esas dos partes de la misma trama, generando una larga y tensa serie de persecuciones, encubrimientos y traiciones, todo con el objetivo final de exponer aquello que los gobiernos y las grandes corporaciones han mantenido en secreto durante muchos años.
El director retoma ese temor hacia lo desconocido, que ya había explorado en obras previas, y lo plantea como el miedo no hacia algo misterioso u oculto, sino en torno a la idea del otro, aquél que es atacado simplemente por ser distinto. Spielberg muestra esos miedos recurrentes en el ser humano, pero también ilustra su capacidad para aceptar esa misma otredad como parte de algo mucho más vasto y complejo. Un argumento que cobra especial relevancia, al ocurrir en paralelo con un momento de la historia donde las diferencias y desconfianzas se han agudizado cada vez más.
Con El día de la revelación, Steven Spielberg nos recuerda, por medio de la ficción, una verdad real, arrebatadora e ineludible: ninguno de nosotros es el centro del universo. Siendo así, dentro de un panorama mucho más amplio, cualquier conflicto terrenal se vuelve fútil e insignificante. Como humanista, Spielberg propone que, en lugar de seguir ampliando las brechas que nos separan, encontremos la manera de ponernos en el lugar del otro y, de ser posible, comprendernos. Ante la revelación de que no estamos solos, lo único que nos queda es escuchar.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_722



