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La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y la inauguración de su convento-hospital en 1718

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Por: OSCAR EDUARDO RÍOS PEREIDA* •

La Gualdra 722 / Historia

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Una de las órdenes religiosas con presencia en Zacatecas en tiempos virreinales, poco estudiada, es la Hospitalaria de San Juan de Dios; conocidos como juaninos, llegaron a la ciudad en 1608, luego de que el Ayuntamiento solicitara su presencia para la atención de los enfermos, principalmente pobres. El lugar designado para su residencia conventual y hospitalaria fue al sur de la urbe, donde comenzaron a levantar un edificio decente en el cual llevar a cabo sus labores sanitarias. 

Con el paso del tiempo, dicho inmueble comenzó a tener desperfectos que, por la situación propia de los centros mineros, con sus altas y bajas, dilataron su mantenimiento, provocando que a principios del siglo XVIII su estado material estuviera al borde de la ruina, pues hubo derrumbes de algunos muros de la enfermería de los hombres, así como la de mujeres, provocando que fueran poco aptas para cuidar de los enfermos.

Ante esta situación, el prior Fray Antonio Rodríguez Lupercio instó a los habitantes: nobles, ricos, mineros y autoridades civiles y religiosas a que se atendiera el problema urgentemente. Su llamado hizo eco y así comenzó la reconstrucción del convento-hospital en 1714, finalizando cuatro años después, en 1718. Bellamente concluido, el nuevo edificio contó con una arquería y escaleras de piedra de cantería. El adorno interior, según informa el Pbro. Juan de Santa María Moraver, constaba de esculturas de talla, lienzos, pintura de fruteros, décimas que hacían alusión a la vida de San Juan de Dios y capilla en la enfermería masculina.

Para su inauguración o dedicación, se organizaron varios días de fiestas que incluían una procesión que aperturaba las celebraciones, compuesta por una mascarada en la que cerca de cincuenta hombres llevaban máscaras deformes aludiendo a los males de la naturaleza (enfermedades), seguidos por un carro alusivo portando a San Juan de Dios sobre una serpiente de siete cabezas, con cadenas sostenidas por una mano del santo, y con la otra una lanza, significando el triunfo de éste sobre las enfermedades físicas como espirituales (los pecados). Con la concurrencia de las demás órdenes presentes en la ciudad, continuaban el desfile los juaninos transportando en andas un arcángel San Rafael que traía un par de llaves de plata para abrir el recinto, eran acompañadas por carros con ángeles cargando sábanas, almohadas y colchas, simbolizando la ayuda y vestimenta del hospital; concluía la procesión el clero secular, trayendo una imagen del fundador de la orden, custodiada por los pobres de la ciudad. Los demás días celebraron un certamen y más procesiones. Finalmente, el último día de festejos, se abrieron las enfermerías, amadrinadas por doña Efigenia de Urquiola y Mendoza.

Esta inauguración muestra un episodio poco conocido de la vida religiosa y festiva de los zacatecanos en la época virreinal, y permite conocer las formas de organización social, pero también el estado original de este inmueble que hasta hace poco ocupaba la escuela “Valentín Gómez Farías”.

* Estudiante del Doctorado en Estudios Novohispanos, UAEH UAZ.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_722



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