La inauguración del Mundial el jueves 11 del mes actual en el Estadio de Ciudad de México, no resultó bien como se dice ahora, que dio una imagen hacia el mundo de un país en calma y alegre, con todo y aficionados. Graves problemas se manifestaron y persisten. El evento no los solucionó. Solamente comentaré uno. El de las Madres Buscadoras, porque se ha convertido en una crisis humanitaria mexicana.
Esos colectivos tienen su origen en el Comité ¡Eureka! Una de las primeras organizaciones de Madres y Familiares creada en abril de 1977, para buscar a opositores víctimas de desaparición forzada durante la llamada “guerra sucia” en México en las décadas de 1970 a 1980. Su fundadora, doña Rosario Ibarra de Piedra, incansable activista con gran trayectoria política, de resistencia y defensa de los derechos humanos. Fue una respuesta tras la detención y desaparición de su hijo Jesús Piedra Ibarra a manos de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), en Monterrey dos años antes a la fecha citada.
Por su parte, las Madres Buscadoras en este país, surgieron como un movimiento nacional masivo a partir de 2019, impulsado por la crisis de la llamada “Guerra contra el narcotráfico”. Las desapariciones oficiales se contabilizan principalmente desde 1964 y, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), hasta el pasado mayo es de 134 mil 142 desaparecidos. Sólo en el sexenio anterior, fueron más de 50 mil y en el actual, siguen imparables, hay un promedio de 40 desaparecidos diarios.
Con palas, picos y sus propias manos, las Madres Buscadoras, incansablemente y todos los días, escarban la tierra para cumplir con el trabajo que el Estado no hace; en fosas clandestinas; en lotes baldíos, caminos de terracería, arroyos, canales de aguas negras, cerros, construcciones en abandono y lugares despoblados, con la grandísima esperanza de encontrar huesos o alguna prenda, que pudiera llevarles a la posibilidad de que se trate de indicios de sus hijos o familiares que buscan. Las Madres Buscadoras, llegan a este punto ante la indiferencia y la total falta de respuesta de los diferentes gobiernos. Ellas, se han vuelto investigadoras, denunciantes y cuidadoras de las víctimas.
Según estudios de Amnistía Internacional, las Madres Buscadoras enfrentan peligros, y son víctimas de graves consecuencias. Algunas:
a).- Por las vejaciones. Existen secuelas psicológicas: insomnio; estrés crónico; depresión; ansiedad; ataques de pánico; tristeza; apatía; sentimiento de culpa y pensamientos suicidas.
b).- Enfermedades físicas: gastritis: diabetes; presión alta o baja; hipertiroidismo; tumores; cáncer; cardiacas; degenerativas, infecciones; problemas de huesos y parálisis facial.
c).- Invierten su patrimonio: En la búsqueda, se empobrecen; pierden su trabajo; sufren discriminación por motivo de género; por su situación económica; por su identidad como mujeres indígenas pobres; hay estigmatización hacia ellas y sus hijos o hijas: se les culpa de su propia tragedia: “en algo andaban”.
Además, sufren: amenazas; extorsiones; desplazamientos forzados; secuestros; torturas; violencia sexual y asesinatos.
Con la llegada del gobierno anterior, tuvieron grandes esperanzas y trataron de ser escuchadas, pero se encontraron con problemas:
los avances fueron muy escasos. Hubo distanciamiento. Jamás se les concedió ninguna reunión donde se les pudiera escuchar en atención a sus problemas. El argumento siempre fue: que el movimiento de las Madres Buscadoras, era utilizado con fines político y se trataba de “politiquería” para atacar a esa administración gubernamental.
Cuestionamiento de cifras: Se puso en duda los propios censos de esa administración sexenal sobre el número de desaparecidos.
Acciones directas: frecuentemente se negaron las peticiones de diálogo directo, como cuando se rechazó recibir palas de búsqueda. Y en el último informe 2024, las protestas de las Madres Buscadoras, fueron aisladas con vallas.
Por lo que corresponde al gobierno actual:
Inicio de diálogo: En 2025 la Secretaria de Gobernación (SG), pausó iniciativas de Ley de Desapariciones, para mesa de trabajo y diálogo directo con algunos colectivos.
Tensión reciente: Aunque el gobierno ha mostrado solidaridad institucional, refrendando apoyo en las conferencias matutinas, la tensión se ha incrementado tras las protestas. En la Ciudad de México se reporta fricción y rechazo al ser encapsuladas y aisladas por vallas y elementos de seguridad.
Críticas de los colectivos: las Madres Buscadoras acusan que las respuestas siguen siendo nulas, reportando incluso, la burla institucional y señalamientos, para investigar quien las patrocina.
Buscadoras asesinadas: Durante el primer año de la actual administración, han sido varias las Madres Buscadoras asesinadas.
Al término de la administración del gobierno anterior, no convino que el número de desaparecidos se hubiese incrementado horrorosamente. Se quiso maquillar los registros y, con brigadas gubernamentales, “se mandó preguntar casa por casa”, para saber si los desaparecidos habían regresado ya a sus hogares. Esta medida según las Madres Buscadores, fue muy cruel y perversa.
Como el Estado no asume su responsabilidad, el pasado septiembre, las Madres Buscadoras, solicitaron la intervención de la ONU, para dar a conocer que en México existe una crisis humanitaria.
En la actual administración se burlan de las Madres Buscadoras diciendo que había más personas que ellas en la CNB y, se pedirá investigación para saber quién financia al colectivo.



