El sistema económico invisibiliza el trabajo reproductivo, emocional y de cuidados que realizan las mujeres, sostiene la acumulación capitalista sin reconocerlo ni retribuirlo, y condena a quienes lo ejercen a llegar a la vejez en pobreza, expuso Rosario Aparicio López durante la sesión «Fundamentos de la economía feminista», impartida este lunes como parte de la Escuela de Verano de Economía Feminista organizada por la Red Feminismos y Desarrollo, integrada por alumnas y maestras de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas.
Aparicio López habló de la división sexual del trabajo como el eje transversal del que parten las desigualdades económicas que enfrentan las mujeres: la idea de que el trabajo productivo corresponde a los hombres y el reproductivo a las mujeres. En ese sentido, explicó, la economía feminista es el enfoque teórico que cuestiona los supuestos de la economía clásica que invisibilizan el trabajo femenino e incorpora el análisis de género para entender qué papel ocupan las mujeres en el sistema económico.
Para ilustrar cómo el capitalismo contemporáneo precariza el trabajo femenino, Rosario Aparicio se refirió a la situación de las vendedoras por catálogo y cuenta propia, las trabajadoras del hogar y las repartidoras y conductoras de plataformas digitales.
Las vendedoras por catálogo invierten dinero, tiempo y esfuerzo emocional que las empresas usufructúan sin retribuir; las trabajadoras del hogar, al menos unas 2.4 millones en el país, 99 por ciento mujeres y solo 2 por ciento afiliadas al IMSS, enfrentan lo que la investigadora Judith Bautista llama racismo amoroso, la idea de que son parte de la familia pero sin derecho a sentarse a la mesa ni a tener seguridad social; y las repartidoras y conductoras de plataformas digitales, que representan apenas el 10 por ciento de ese sector, trabajan en espacios públicos inseguros, son acosadas por clientes y compañeros, y hasta diciembre de 2024 no eran reconocidas legalmente como trabajadoras, por lo que las propias repartidoras organizadas en la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación crearon los llamados puntos naranja: restaurantes aliados donde pueden refugiarse en caso de ser seguidas o agredidas.
«El sistema capitalista no empieza cuando el señor prende la computadora: empieza cuando la señora se levanta a las cinco de la mañana y le tiene la ropa preparada a su esposo y el desayuno caliente», afirmó Aparicio López al subrayar que el sistema doméstico, de cuidados y emocional permanece invisibilizado y sin derechos.
Rosario Aparicio López es coordinadora de la especialización “El Género en la Economía” del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Las actividades de la Escuela de Verano de Economía Feminista continuarán hasta el 17 de junio, con transmisiones en vivo por Televisión Universitaria de la BUAZ y actividades presenciales en el auditorio de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo.



