El presidente Donald Trump señaló ayer que su “gobierno no está buscando” la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo comercial trilateral que entra en su proceso formal de revisión el próximo 1º de julio.
Las palabras de Trump llegan pocos días antes de que el titular de la Secretaría de Economía (SE), Marcelo Ebrard, encabece la delegación mexicana en Washington para la segunda ronda de negociaciones, programada del 15 al 18 de junio.
La primera ronda concluyó el 29 de mayo en la Ciudad de México, en la que los equipos técnicos de ambos países abordaron reglas de origen del sector automotor, acero, aluminio y seguridad económica. Una tercera ronda está prevista para la semana del 20 de julio, de nuevo en la capital mexicana.
En respuesta a las declaraciones de Trump, la SE indicó que se esperará a que concluyan las reuniones de la próxima semana antes de emitir un posicionamiento. “Como anunció esta mañana, la próxima semana el secretario Ebrard encabezará a la delegación mexicana que participará en la segunda ronda oficial de negociaciones tendientes a la revisión del T-MEC. Sostendrá reunión con su contraparte estadunidense. Esperamos que posteriormente a esas reuniones podremos dar información y un posicionamiento sobre el T-MEC con mayores fundamentos”.
Los tres países tienen hasta el 1º de julio para indicar si desean prorrogar sus términos por otros 16 años. Sin renovación, y a menos que una de las partes se retire por completo, el acuerdo seguirá en vigor, sujeto a revisiones anuales hasta 2036.
“El peor tratado”
En sus declaraciones desde la Casa Blanca, Trump recordó que fue durante su primer mandato cuando se negoció y firmó el T-MEC en sustitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994. Describió ese acuerdo anterior como el “peor trato comercial” que jamás había visto y aseguró que una de las razones por las que impulsó el nuevo pacto fue precisamente incluir una cláusula que permitiera darlo por terminado, algo que el TLCAN no consideraba.
“Después de seis años viene la renovación. No sé si lo voy a renovar porque, para ser honesto, a Estados Unidos le va mucho mejor”, afirmó. Argumentó que su país no necesita los productos de sus socios comerciales del norte y del sur, mientras ellos sí dependen del mercado estadunidense. Mencionó automóviles, madera y energía como ejemplos de lo que, según él, Estados Unidos puede prescindir.
Trump también señaló que su país tiene déficits comerciales con México y Canadá y esa situación debería ser a la inversa. La postura endurece el tono justo cuando ambas partes transitan por las primeras rondas formales de negociación, con una agenda que en la segunda vuelta incorporará agricultura y condiciones de competencia equitativa, además de los temas que quedaron pendientes de la primera ronda.
La posición de Washington contrasta con la de sus dos socios, que ya notificaron formalmente su intención de extender el acuerdo. A principios de junio, Ebrard confirmó que México presentó ante Estados Unidos y Canadá su postura a favor de prorrogar el T-MEC por 16 años, hasta 2042.
Canadá hizo lo propio por medio de una carta de su ministro para el Comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, dirigida al representante comercial estadunidense, Jamieson Greer, y al propio Ebrard, en la que subrayó que el tratado es benéfico para las tres economías de Norteamérica.
El T-MEC, que entró en vigor el 1º de julio de 2020, abarca alrededor de 30 por ciento de la economía mundial, con 1.6 billones de dólares en 2025. Al amparo de este tratado, alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas ingresan a Estados Unidos libres de aranceles.



