Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ayer que “cree” que se podría alcanzar un acuerdo diplomático con Cuba y que él ayudaría a ese país, independientemente de que se produjera o no un “cambio de gobierno” en la isla.
El mandatario formuló sus declaraciones justo cuando el Departamento de Justicia se apresta a solicitar hoy una acusación formal contra el ex presidente cubano Raúl Castro por su presunta vinculación con el derribo en 1996 de dos avionetas del grupo anticastrista Hermanos al Rescate, que volaban en el espacio aéreo de la isla, y en el momento en que trascendió que funcionarios de ambos países sostuvieron conversaciones esta semana sobre una oferta de Washington de ayuda para la isla por 100 millones de dólares.
“Creo que sí”, respondió Trump a los periodistas en la Casa Blanca sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con Cuba. El país caribeño “nos está llamando. Pero es una nación fallida. Cuba necesita ayuda y nosotros se la daremos”, aseguró.
“Lo vamos a solucionar, no nos va a resultar difícil”, agregó e insistió en que la situación actual en la isla es crítica.
Insisten en operación militar
En ese contexto, continuaron las especulaciones sobre qué decidirá Trump hacia Cuba. El portal Semafor informó que el gobierno estadunidense evalúa una operación militar contra la isla, pero sólo si fracasan los demás medios.
Después, un funcionario del Departamento de Estado señaló que Mike Hammer, embajador estadunidense en La Habana, se reunió el lunes con integrantes del Ministerio de Relaciones Exteriores para abordar el ofrecimiento de Washington de ayuda para la isla por 100 millones de dólares.
“Hemos estado en estrecha coordinación con los cubanos. Tuvimos una reunión antier (lunes) y seguimos impulsando esa propuesta con determinación”, resaltó la fuente.
Detalló que la ayuda se distribuiría por conducto de organizaciones benéficas cristianas y no se entregaría al gobierno cubano.
“Nos importa muchísimo el pueblo y queremos poder brindar esa ayuda directamente a ellos”, reiteró.
El secretario de Estado, el cubanoestadunidense Marco Rubio, ha ofrecido públicamente los 100 millones de dólares, pero ha exigido que Cuba dé pasos para abrirse.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, señaló la semana pasada que La Habana estaba dispuesta a revisar la propuesta de ayuda.
Cuba se encuentra sumida en una grave crisis energética con persistentes apagones después de que Estados Unidos secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y puso fin al envío de petróleo de Caracas a La Habana.
En tanto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, celebró el premio que la Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó a la isla por mantenerse como país libre de transmisión materno-infantil de VIH y sífilis.
Ante el reconocimiento, el mandatario expresó en X: “siempre me pregunto cuánto más podríamos hacer por nuestro pueblo y por el mundo sin el dogal del bloqueo genocida sobre el cuello”.
El premio otorgado por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ratifica un “logro excepcional” en materia de salud pública, subrayó Díaz-Canel.
Cuba se convirtió en 2015 en la primera nación del mundo en lograr cero transmisión de madre a hijo de VIH, recordó el gobernante caribeño. Ahora, añadió, el país se mantiene en el grupo formado por una veintena de naciones y territorios que garantizan la eliminación de estas enfermedades en los recién nacidos. Este resultado es “fruto de décadas de dedicación de nuestros profesionales de la salud, en medio del peor cerco económico sufrido jamás por nación alguna”, aseveró Díaz-Canel.
La minera canadiense Sherritt revirtió la decisión de liquidar sus activos en Cuba, pese a que mantendrá suspendidas sus operaciones en la isla debido a las sanciones de Washington.
La empresa, que tiene 32 años de presencia en Cuba, refirió que detuvo el plan de disolución tras consultas continuas con sus asesores, partes interesadas y autoridades gubernamentales, y después de obtener información adicional.
La compañía, con sede en Toronto, manifestó que ha recibido de manera preliminar “una posible oportunidad de preservación de valor”, que evalúa, pero no hay garantía de si esto avanzará ni cuándo.
Sherritt y la empresa cubana General Nickel Co SA poseen cada una participación de 50 por ciento en la compañía conjunta Moa, que extrae níquel en Cuba y lo envía a Canadá, donde se refina.
La compañía mantiene la suspensión de su participación directa en las actividades de la empresa conjunta en Cuba, que anunció a principios de mayo después de que Estados Unidos intensificó la presión sobre el país caribeño.



