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lunes, 8 agosto, 2022
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Empleados de Pemex padecen ‘burnout’ por sobrecarga de trabajo

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Por: La Jornada •

Ciudad de México. Muchos trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) están expuestos a un gran desgaste laboral e incluso a sufrir accidentes, debido a la sobrecarga de trabajo que padecen y a la falta de mecanismos de detección y tratamiento oportuno por parte de las autoridades.

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Así lo denunciaron trabajadores y médicos de la empresa productiva del Estado, quienes señalaron que dicha situación ha provocado un aumento de las solicitudes de retiro anticipado, así como pérdida de productividad por los daños físicos y emocionales en los empleados que han llegado al límite del agotamiento extremo o burnout.

Una de las historias que lo demuestran es la de Apolo Martínez Rivera (nombre ficticio que solicitó el trabajador para no ser identificado), quien entró desde muy joven a Pemex y actualmente se desempeña en labores administrativas.

Debido al estrés propio de su trabajo, hace algunos años el hombre comenzó a tener dolores de cabeza muy fuertes, además de desarrollar un estado de irritabilidad constante, insomnio, desmotivación, mayor frecuencia de errores laborales y falta de capacidad para sentirse satisfecho consigo mismo, lo cual él relaciona con el hecho de tener que cumplir frecuentemente con jornadas de más de 12 horas.

“Entras a las 7 AM y a veces sales a la 1 o 2 de la mañana. ¡No hay ser humano que aguante! Hay compañeros que se han infartado, pierden la vista o desarrollan diabetes por estas sobrecargas. Yo, por ejemplo, tengo algunos ‘apagones’ o ‘ausencias’, en las que de repente me quedo con la mirada fija, sin parpadear, y pierdo la ilación de lo que estaba diciendo”, contó Apolo en entrevista.

Acompañado de su esposa, quien ha sido testigo de sus dolencias, el trabajador lamentó que los peritajes que realiza Pemex para verificar los daños físicos o sicológicos en sus empleados pueden tardar meses o incluso años en concluir, por lo consideró necesario que las autoridades accedan a bajar la edad de jubilación de quienes enfrentan estas dolencias.

“Entiendo la institucionalidad de los médicos de la empresa, pero parece que minimizan lo que nos pasa. En broma digo que cuando entra una carroza fúnebre a las instalaciones de Pemex, es porque alguien ya se jubiló. Por eso necesitamos estructuras bien definidas para repartir mejor el trabajo”, recalcó.

“He recurrido a varios especialistas y me han dicho ‘tú ya no puedes seguir. Físicamente te ves bien, pero ya hay un desgaste mental’. Hay muchos otros compañeros que están igual, pero no lo dicen por temor. Estamos fundidos, ya no damos, y algunos han llegado a desarrollar diabetes, males cardiacos o hipertensión. Si nos permitieran irnos inhabilitados sin hacerlo tan difícil, créame que muchos trabajadores podrían tener el valor de decir ‘estoy mal’”.

“Alguien tiene que sacar la chamba”.

Por su parte, Silvia Ramos Luna, secretaria general de la Unión de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP), coincidió en que casos como el de Apolo no son aislados, pero muchos trabajadores no se atreven a denunciarlo, por miedo a ser despedidos o sufrir alguna otra represalia.

Aunque señaló que muchos casos de burnout en Pemex se dan en los trabajadores asignados a plataformas marinas o barcos, “más que el puesto de trabajo, tiene que ver el hecho de que no se cubren muchas plazas y alguien tiene que sacar la chamba.

“Sé del caso de un compañero que desde hace meses trabaja 24 por 24, e incluso ha llegado a hacer hasta 32 horas seguidas, y eso te truena, porque necesitas dormir, pero en una planta o una refinería no puedes, porque tienes que tomar decisiones”.

Sumado a lo anterior, afirmó la dirigente gremial, “en Pemex hay un ambiente laboral poco satisfactorio. Se han vuelto hostigantes, te niegan permisos y vacaciones. Los administradores piensan que teniéndonos 24 horas en el área vamos a resolver, pero por el cansancio, no tomamos las mejores decisiones”.

Pese a que este tema es bien conocido dentro de la empresa productiva del Estado, sus autoridades “no le han puesto nada de interés. A la gente de Petroquímica, que trabaja con sustancias supuestamente cancerígenas, nunca les ha hecho estudios para determinar si tienen padecimientos. Todos esos análisis no los hacen ni les importa. No somos trapos viejos, sino seres humanos y nuestra lucha es, literalmente, por la vida”.

Ramos Luna recordó que el próximo 19 de agosto la UNTyPP se reunirá con Pemex para exponerle una veintena de casos de trabajadores con dolencias físicas o sicológicas graves, con el objetivo de que se apruebe su jubilación aunque todavía no tengan la edad legal para ello.

Males cardiacos, primera causa de muerte en Pemex

Una doctora especialista adscrita a un hospital de Pemex –quien solicitó el anonimato, por temor a sufrir represalias– señaló que el desgaste ocupacional extremo en la empresa es uno de los factores que puede incidir en el surgimiento de problemas graves de salud, como hipertensión, diabetes, enfermedades músculo-esqueléticas y depresión.

Además de lo anterior, muchos trabajadores petroleros desarrollan un consumo abusivo de alcohol, para sustituir el efecto que tienen en su cuerpo sustancias como los solventes y el pegamento, a las cuales suelen volverse dependientes.

Aunque no hay estudios y estadísticas que vinculen de forma clara el estrés y el desgaste laboral con la aparición de dolencias graves, indicó, “sí le puedo decir que las enfermedades coronarias ocupan el primer lugar de causas de muerte en la empresa”.

De acuerdo con la especialista, todavía hace falta realizar más estudios para determinar si el agotamiento laboral en Pemex efectivamente ha generado casos de síndrome de Karoshi (término japonés que alude a la muerte súbita por exceso de trabajo), “pero sí hemos escuchado de compañeros que desafortunadamente tienen que pedir su liquidación anticipada, porque sus médicos les han dicho que es su trabajo o su vida”.

El mencionado síndrome, explicó, se describe como el fallecimiento repentino de pacientes de entre 40 y 50 años –aunque puede ser en pacientes más jóvenes–, quienes aparentemente estaban en buenas condiciones de salud, pero que tienen por arriba de 100 horas laboradas en dos semanas consecutivas.

Muchos de los puestos laborales en la compañía “son de mucho riesgo. Sin caer en lo dramático, algunos trabajadores salen de casa y no saben si van a regresar. Por ejemplo, el viernes cayó un rayo en la refinería en Ciudad Madero, calcinó a uno de los trabajadores y dejó a otros heridos. Nunca sabes cuándo habrá algún incidente de trabajo”.

Aunque considera que la empresa “se ha transformado de manera positiva” en este tema, el cambio ha sido lento y sigue habiendo muchos “incentivos perversos” que llevan a los empleados al desgaste excesivo, como ganar más dinero por turnos extra, aspirar a un ascenso o, simplemente, no ser despedido.

Dentro de la cultura laboral de Pemex, lamentó, “hay un concepto erróneo de que, si pides descanso, vacaciones o exiges respeto de tu horario laboral, eres ‘flojo’ o ‘conflictivo’. Si modificamos esto, sería una situación de ganar-ganar también para la empresa, porque el valor de la vida es lo más importante, pero también disminuiríamos el ausentismo laboral por incapacidad y las tasas de error por cansancio”.

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