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miércoles, 10 agosto, 2022
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Madriguera

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Por: MARIANA FLORES •

La Gualdra 533 / Río de palabras

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Para Gorrais, regalo tardío de cumple…

Clara está desorientada. Revisa el mapa una y otra vez. Ese es el lugar, pero no ve indicios. Es la coordenada 54YH, pero no ve a nadie. El piso está lleno de polvo, de cenizas. Clara piensa en la Reconfiguración y se entristece. 

Está a punto de tomar camino en otra dirección, cuando ve una leyenda en el mapa “como el conejo, saltaremos a la luna”. Clara mira el piso, nota que hay un montículo de polvo, como si hubiera un agujero debajo. Remueve con el pie, nota algo grabado en el cemento, remueve un poco más y más. La figura un conejo-robot saltando a la luna. Remueve toda la ceniza, es un grabado en el piso pero no ve nada que pueda funcionar como una puerta, palanca o botón. Faltan unos minutos para que el sol salga y con ello los vigilantes minotauros empezarásn sus rondines. 

—Como el conejo, saltaremos… 

Clara salta sobre la figura del conejo, tantas veces y tan potente como sus fuerzas se lo permiten. Está débil. Un salto más y el piso se abre. Comienza a deslizarse sobre una resbaladilla de metal oxidado que cruje. Cae en un montículo de cenizas. Con fuerzas aprieta el mapa en su mano. 

Hay un puente colgante metálico, se ve endeble. Pero es el único camino posible. Camina despacio, con precaución. Rechinan, el puente y ella. A lo lejos escucha un bullicio, gente y música ¡gente y música!

—No puede ser… 

Se le llenan los ojos de lágrimas, no puede recordar cuándo fue la última vez que escuchó música, seguro fue con Leonor, antes de que se la llevaran. 

A lo lejos comienza a distinguir luces de colores, el ruido es más intenso, huele a sudor. Huele a algo parecido al alcohol. Clara recuerda la última cerveza que se tomó, con Leonor, en la zotehuela de su departamento. Antes de que el mundo dejara de ser mundo. Se acerca temerosa. 

Se adentra a lo que parece ser una fiesta. Clara está atónita. El lugar es oscuro, las luces fluorescentes. Todas las personas visten como ninjas, para no ser detectadas. Mucha gente. Al fondo hay una especie de malla metálica y del otro lado dos automátas DJ´s. Clara está como hipnotizada, ve las manos robóticas apretar botones para cambiar el compás de la música. 

Las personas bailan cual poseídas, bajo la tierra. Clara aprieta el mapa entre sus manos y comienza a preguntar por Eva, las indicaciones que le dan la llevan a un piso más abajo. Llega a una especie galerón lleno de libros. Huele a papel y humedad. Unos autómatas los secan y los cuelgan en cordones. 

—Pudimos rescatar algunos, pero tenerlos bajo tierra los humedece, estamos encontrando formas de conservarlos, han sido de gran apoyo para esto —dice Eva mientras señala a los dos autómatas. 

—Soy Clara… —le responde mientras le enseña tímidamente el mapa. 

—Lo sé, leí tu mensaje. Diste rápido con este lugar, no siempre lo logran en tan poco tiempo… cuéntame, ¿qué te trae por acá?

—Me interesa el trabajo que están haciendo con el proyecto Madriguera… creo que les puedo ser de utilidad…

—¿Perdiste a alguien durante la Reconfiguración? —Eva lo intuye. 

—Sí, pero no solo es por eso.

—Mira, es importante entender que no hay garantía de nada, mucho menos de que recuperemos a nuestros seres queridos. Las madrigueras se piensan como una manera de recuperar nuestras memorias y documentar más detalladamente lo que era el mundo antes de esto… Aún estamos probando, no hemos logrado que nos lleven a los lugares concretos que necesitamos, pero nos estamos aproximando… 

—Lo sé, aún así es esperanzador, la vida arriba es difícil. Ya no tengo nada que perder.

—Esto es algo que nunca hemos hecho como humanidad. Aún no sabemos los efectos de esto, a veces las madrigueras surgen en el pasado inmediato, es decir dos meses atrás, a veces llegamos a lugares que no conocemos y tenemos que regresar. Está el riesgo que generar un loop que nos atrape en este momento… Otra cosa, si no avanzamos, paramos el proyecto. 

—De acuerdo, cuenten conmigo —dice Clara con una convicción que hace mucho no sentía. 

—¿Hace cuánto que no estás en una fiesta?

—No recuerdo…

—Lo primero, es que reconectes con el goce, con tu cuerpo y con una comunidad, solo así podrás soportar los desfaces de los viajes. Ven, te voy a presentar a tus colegas y te voy a dar algo para que te relajes. Queremos recuperar memoria y perfeccionar las madrigueras, pero no hay proyecto sostenible si no hay goce o conexión —Eva extiende su mano robótica para que Clara la tome. 

Clara está de vuelta en la fiesta. Cierra los ojos, la música inunda su cuerpo. Después de mucho tiempo comienza a bailar, es como si flotara. Una breve sonrisa se cuela en su rostro. Casi está lista. 

[Continuará…]

*@LaMayaFlores

Escritora, socióloga y guionista.

https://issuu.com/lajornadazacatecas…/docs/533-1-1_merged

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