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miércoles, 10 agosto, 2022
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El son del corazón

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Por: QUITO DEL REAL •

Xóchitl: Ya estamos viejos para ser cuidadosos

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Hace algunos ayeres, Xóchitl Gálvez sobresalía por el volumen de su voz en las aulas de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

A esta señora le gusta el humor de los ingenieritos, por eso no sabe dar bofetadas con media de seda y habla con simpática jerigonza. A lo que va: tira el golpe y no se inmuta; le encantan los términos bravíos y la forma de hablar del peladito.

Sus ex-condiscípulos aseguran que es muy exitosa y que, además, tiene su lanita. En la actualidad, Xóchitl dirige la Delegación Miguel Hidalgo, de la Ciudad de México.

Con esta breve historia no se puede suponer, como algunos pretenden, que su aventura periscópica en la fiesta de cumpleaños de Diego de Fernández de Cevallos, en un rancho ubicado entre Querétaro y Guanajuato, sólo fue una ingenua ocurrencia, un ardid para echar, como ella dice, mucho desmadre.

Aún subsiste mucho del temple protagónico de esa madonna otomí, que la hizo destacar cuando fue colaboradora de Vicente Fox en la Comisión de Desarrollo de Pueblos Indígenas, donde alternó lo étnico y académico, con los golpes políticos imprevistos o con las simples ganas de echar mucha grilla. Pero, aguas, siempre con una oscura intención.

 

En el rancho del caporal

Ahora Xóchitl se fue aparentemente por la libre y filmó, en Periscope, una fiesta exclusiva y dispendiosa para políticos mafiosos, semejante a las más sonadas de los narcotraficantes acaudalados.  En el cumpleaños 74 del Jefe Diego, sorprendió departiendo, o despidiéndose, a una chusma de calidad ínfima.

Ahí estaban Xóchitl y Periscope para hacer la nota, con un IPhone carísimo. Los invitados, que ya estaban en la fase previa a la partida,  aparecieron en lances fraternos, agarrados del brazo, echando chistoretes sebos a granel y carcajadas a borbotones, con  su jaibol, tequisquiapan o güisquilucan en la diestra. Puro parrandero de jornada larga.

Con Periscope, Xóchitl sacó a balcón algo que es evidente y nos calienta: la colusión entre empresarios, políticos, curitas, periodistas, y demás operadores  neoliberales que conforman la mafia del poder. Xóchitl nos lo dice en sus imágenes, aunque afirma que esa no fue la intención: “Ahí están, en su propio jugo, los verdaderos traidores a la patria. Vean nomás, qué siniestros se ven”.

Queriendo ser simpáticos, aparecen bañándose en el mismo lodo los promotores pactistas más comprometidos, los defensores de los expropiadores, los ladrones del presupuesto, y hasta los que lograron más beneficios que los demás y construyeron grandes monopolios en el país.

Soy de los que piensa que Xóchitl nos dio, por sabiduría o ignorancia, o siguiendo las instrucciones del capo del gran bloque ahí reunido, un tutorial para atisbar en los laberintos podridos del poder en México. El material es breve, pero valioso.

El capo pasa revista

No suena equivocada la opinión de López Obrador, cuando afirma: “fueron [a esa fiesta] los que integran la mafia del poder y los que más daño han causado a México”.

Existe la percepción de que el convite de Diego sirvió para enviar un mensaje político a la nación: Somos el gran equipo de todos tan temido y ahora regresamos para obstruir, por las buenas o a la malagueña, a Andrés Manuel y para continuar con nuestro dominio político.

En efecto, el video muestra cómo se divierten los personajes del PRI y del PAN, y del PRD y ¡hasta la Polevnsky, secretaria general del Morena!, famosos por sus negocios electorales, y que trabajan con denuedo para impedir que AMLO gane las elecciones presidenciales de 2018.

Jorge Castañeda, invitado al borlo y enemigo irreconciliable del Peje, antepuso su calidad de excanciller y líder intelectual de pedigrí, para acusar de estigmatizadores a quienes osen sugerir intenciones ocultas en los truhanes que desfilaron para insinuar un mensaje de “Presente”, ante la discreta sonrisa del máximo líder. Aunque éste es cuidadoso de sus apariciones y no se ve ni se siente, es el personaje más poderoso del país. Uno pude suponer que ese día pasó revista, con mirada escrutadora, a sus peones de primera fila.

Y es que cada quien, con todo y sus intereses, seguramente se dejó caer en el cumpleaños de Diego para ser observados por quien no deja de insistir, desde sus libros de distribución masiva, en su proyecto nacional que debe cubrir varios sexenios. Existen opiniones de que el gran grupo, presidido por el obstinado hombre de Dublín, asistió a una especie de tenida atípica, revestida de un simbolismo oculto, para dar inicio al trabajo desestabilizador contra lo que huela a Morena.

Ahora tendrán que aterrizar la consigna de promover la futura derrota del Peje, para enderezar la ruta perdida en 1994 y abrir de par en par las puertas al capital financiero. Son unánimes en relanzar sin equívocos las reformas estructurales a partir de 2018.

Diría Xóchitl: Aguado, gentes. El coordinador del gran elenco ya reorganiza sus fuerzas.

Ante la secrecía de este círculo político y social, se vale cualquier suposición.

 

Mancera: La maldita pasividad

El doctorcito Miguel Mancera cultiva distraídamente sus broncas y sale al paso con un discurso indiscreto, donde combina su confusión mental con el desaliño de su voz disminuida, como si hubiera sido sorprendido en sueños.

Todavía hoy, en plena Semana Santa, cuando mucha gente sale de la ciudad, se manifiestan en la vida cotidiana las huellas de la contingencia ambiental de hace varios días, que puso a la capital en un brete e hizo que los ciudadanos presagiaran la posibilidad de una catástrofe.

Después de sumergirnos en una nube tóxica, aún se desconocen las supuestas medidas extraordinarias que deberá observar  el parque vehicular, para garantizar una atmósfera amigable. El doctor Mancera supone que lo peor ya pasó y que, en todo caso, los dirigentes que vienen deberán cargar con los futuros decretos draconianos prometidos, que causarán irritación, impopularidad y, lo más grave, atraerán votos en contra. Pretende enfrentar con apatía,  la furia de las contingencias ecológicas que vendrán.

No aprendemos nada. Después del desafío de hace días, demostramos que somos insectos difícilmente perturbables. Los registros del ambiente no marcan una situación satisfactoria; somos los mismos que se internaron en la nube envenenada y, sin embargo, mantenemos nuestra diaria fidelidad al auto y a los productos contaminantes.

La escasez del agua, la violencia de los vientos, las contingencias del ozono y el riesgo de los fenómenos sísmicos, componen la punta del iceberg donde se incuba una catástrofe mayúscula, porque la Ciudad de México, está demostrado, camina a la deriva.

Por lo pronto, está hecha añicos la movilidad de la ciudad, a base de una depredación que privilegia el uso del automóvil privado. El transporte público tropieza con los problemas más elementales, porque Mancera olvidó su propuesta de campaña de retirar todas las cafeteras que circulan por las calles y avenidas, para reducir el índice de contaminación atmosférica. Las líneas del metrobús, apenas representan una cantidad incipiente.

Miguel Mancera continúa concentrado en privatizar los espacios públicos de la ciudad y hace evidente la fragilidad de su carrera política. Las encuestas lo exhiben a la baja, como efímero animal político. De continuar con su indolencia, no pararán las movilizaciones vecinales y posiblemente lo veremos hacer las maletas. Cofcofcof. ■

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