■ Se dejan de lado necesidades que en materia de tecnología tienen los países
periféricos
Los sistemas de innovación a nivel global registran en la actualidad cambios de los que “pocos están claros y conscientes”. Los viejos esquemas de los sistemas nacionales de investigación están siendo reestructurados bajo el comando de las grandes corporaciones multinacionales, lo que deja de lado las necesidades que en materia de generación de ciencia y tecnología tienen los países periféricos como México en términos de sus prioridades sociales y sectores productivos.
De esta manera se han generado “las maquiladoras científicas”, término acuñado por Raúl Delgado Wise, docente e investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), quien citó como ejemplo emblemático de este fenómeno lo ocurrido en Silicon Valley, ubicado en San Francisco California, Estados Unidos.
En este lugar se concentran universidades como la de Stanford y sobre todo “un ejército enorme de inventores independientes y pequeñas empresas subconstratistas que operan en beneficio de las grandes corporaciones, mismas que dictan las agendas de investigación”.
Este esquema se repite en los países periféricos, el ejemplo más claro, Bangalore en India, donde se concentran alrededor de un millón de científicos trabajando para las grandes corporaciones multinacionales.
De esta manera se apropian de los productos del trabajo científico mediante la concentración de patentes, y para esto cuentan con un grupo muy sofisticado de abogados que elaboran los contratos y registros de las mismas, cuyos controles son celosamente vigilados en todos los convenios internacionales comandados por la Organización Mundial de Comercio (OMC), en los que siempre se pone por delante “el respeto a la propiedad intelectual para que nadie la use”, expuso.
Se expresa así una paradoja, la dependencia científica y tecnológica de los países del sur de las innovaciones generadas por sus propios científicos, pero que terminan siendo propiedad de los países del norte y sus empresas, las cuales acaparan en este momento 93 por ciento de la propiedad intelectual mundial a través de estos procedimientos, dijo.
Entre los principales “maquiladores científicos” se encuentran India, México, Filipinas, China y Corea del Sur, y sus científicos son los responsables de investigaciones de punta a nivel mundial, pero son las trasnacionales las que usufructúan las patentes de sus aportaciones a la innovación.
Entre los casos que demuestran la capacidad de los científicos mexicanos, Delgado Wise trajo a colación el del descubrimiento del Bosón de Higgs, considerado uno de los más grandes hallazgos de la ciencia básica en la historia de la humanidad en tanto que se logró encontrar “la base de la materia”, hecho que derivó en la obtención del Premio Nóbel de Física 2013 para Francois Englert y Peter W. Higgs.
En el equipo multinacional de investigadores en apoyo del proyecto se encontraban varios nacionales; uno de ellos conducía a un grupo de doctores en ciencias de nacionalidad china, y estaba a cargo en parte del acelerador de protones ubicado de manera subterránea entre los límites de Suiza y Francia, y mediante el cual se realizaron los experimentos para obtener la certeza de la existencia de esta partícula elemental.
Raúl Delgado Wise destacó de esta estructura que controla y usufructúa la generación de ciencia y tecnología, la enorme pérdida que implica para el país la expulsión de talentos hacia el extranjero y lo que representa para México la ausencia de un sistema nacional de innovación que nutra su sistema productivo.
Sobre estos procedimientos también señaló que la generación de patentes se ha vuelto tan intrincada que se requieren al menos tres años para el registro de las mismas, que ya involucran en el ámbito internacional “patentes triádicas” compartidas por Japón, Estados Unidos y Alemania.
Otro elemento destacado por el investigador es la transferencia de recursos desde los países periféricos como México para absorber los costos del “capital de riesgo”.
“Ahí tenemos un negocio doble, forman gente que después se queda en Estados Unidos pero además es financiada la mayoría de las veces por los países del sur con el pago de colegiaturas sumamente caras que son costeadas en nuestro caso por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)”.
En la arquitectura construida en México mediante las reformas neoliberales, entre ellas el Tratado del Libre Comercio (TLC) y la Reforma Energética, no existen condiciones para estructurar un Sistema Nacional de Investigación, dijo.
México tiene todo, recursos naturales y capacidad humana pero la clase política se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo del país.
Lo necesario es lograr que los científicos mexicanos, que suman fuera de México 1.4 millones de personas altamente calificadas, misma cantidad de las que existen dentro de nuestras fronteras, puedan repatriarse o vincularse entre sí, a fin de que colaboren con el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país. En este empeño ya se encuentran miembros integrados a la Red Mundial de Talentos, misma que tuvo una reunión reciente en Chicago.
De esta experiencia en la que participó el propio Delgado Wise, resalta la disposición de los mexicanos residentes en el extranjero para servir a México, algunos de ellos dijo, llegaron hasta allí para dialogar sobre esta problemática desde India, China, Australia y Japón, donde se encuentran involucrados como líderes en investigaciones a nivel mundial, sólo “por amor” al país.
El también coordinador de la Cátedra Unesco sobre Migración, Desarrollo y Derechos Humanos, enunció el caso de países como Ecuador y Brasil, donde se han generado medios para trascender los planteamientos impuestos por la OMC y otros organismos internacionales que se apropian de la ciencia y la tecnología para usufructo exclusivamente privado.
En Brasil se ha buscado socializar el uso del software libre como un medio de acceso y construcción del conocimiento, y en ese país se ha propuesto su enseñanza en las escuelas.
También Ecuador, bajo el gobierno de Rafael Correa, se ha propuesto identificar líneas estratégicas para su desarrollo científico y tecnológico a fin de formar investigadores en estas áreas de conocimiento en el extranjero pero preparándoles el camino para que vuelvan. Entre otros proyectos Ecuador ha generado el denominado Prometeo, en él también invita a científicos de otros países para que capaciten a los nacionales.



