■ Buscan obtener certificación denominada “En mi escuela todos somos lectores y escritores”
■ Registrarán los avances en la Cartilla de Evaluación Lectora, asegura funcionaria estatal
El seguimiento a las acciones implementadas para mejorar el logro educativo en lectura y escritura es lo que ha fallado para alcanzar mayores niveles en estos rubros, a diez años de la puesta en operación en el estado del Programa Nacional de Lectura y Escritura, opinó Raquel Duarte Chávez, coordinadora estatal del mismo.
“Formamos a los docentes, formamos a supervisores, formamos a los directivos, pero no sabemos qué está pasando allá, si realmente todo esto aterriza a donde debe llegar que son los niños”, agregó la funcionaria.
Mientras que los resultados de la Evaluación Nacional de Logro Académico –Enlace- arrojan en su última emisión un avance que coloca al estado dentro de las cifras de la media nacional, lo que se considera un logro, por otro lado los datos de Conaculta ofrecidos mediante su sistema de información de Infraestructura y Patrimonio, Hábitos y Prácticas Culturales señalan a Zacatecas en séptimo lugar en el país dentro de las entidades con el porcentaje más bajo de población lectora.
“Nosotros formamos seis figuras: supervisores, directores, maestros, maestros bibliotecarios y bibliotecarios y creo que lo que más ha fallado es darle seguimiento para que realmente lleven a cabo las actividades, que es precisamente a lo que se está apostando en este ciclo escolar”.
Mediante la Estrategia Nacional “11 + 5”, cuya innovación será la participación en la misma de los Consejos Técnicos Escolares, conformados por los docentes y presididos por el director de cada centro educativo, se espera además de capacitar, ofrecer este seguimiento y aun acompañamiento mediante los supervisores de sector a algunas escuelas. El objetivo es que los centros escolares consigan la certificación denominada “En mi escuela todos somos lectores y escritores”.
“11 + 5”, significa cinco actividades para fomento de la lectura y escritura para los 11 meses del año que implican la lectura con padres de familia, lectura en voz alta, la selección de 10 libros de la biblioteca escolar por cada niño para su lectura en casa y su registro en la denominada cartilla de evaluación lectora, así como la difusión de las mismas. Todo ello se evaluará mediante “evidencias” de lo que se leyó.
Las “evidencias” pueden ser dibujos o respuestas a cuestionamientos como “para qué me sirvió este libro, cuál fue mi experiencia vivida con él o cómo me identifiqué con la lectura”.
“Aquí cada director va a poner sus propias estrategias de cómo rescatar todas las evidencias”. Estas actividades se sustentan en los acervos tanto de las bibliotecas escolares como las de aula, parte fundamental del quehacer del Programa Nacional de Lectura.
Al respecto Duarte Chávez comentó que para este ciclo escolar se recibieron 6 mil 80 bibliotecas escolares con seis o siete libros cada una para el nivel preescolar y 4 mil 80 para primaria, mismas que ya se repartieron.
Esta cantidad de libros es insuficiente señala, “porque tenemos escuelas que están demandando mayor número de acervos y hay escuelas donde no cuentan o no les llega”. Incluso agregó, se han recuperado fondos del Consejo Nacional de Fomento Educativo -Conafe- para su incorporación a las bibliotecas escolares.
En nivel preescolar Zacatecas tiene mil 252 bibliotecas escolares, mil 703 en primaria y en secundaria mil 46.
A pesar de estas cifras y consideraciones la coordinadora del Programa Nacional de Lectura en el estado es enfática al señalar que “sí se ha avanzado paulatinamente en cuanto a la lectura”. El avance, dice, se evidencia en los resultados recientes de la prueba Enlace, “este ciclo escolar pasado subimos a la media nacional”.
Sin embargo, en términos de lo que mandata en su artículo 4, fracción tercera la Ley para el Fomento para la Lectura y el Libro publicada en julio de 2008 en cuanto a “fomentar y apoyar el establecimiento y desarrollo de librerías, y bibliotecas y otros espacios públicos y privados para la lectura y la escritura” sólo se ha atendido el ámbito institucional.
No existe como práctica curricular o programática la visita de los escolares a librerías, ni se promueve la compra de libros, sino sólo la utilización de las bibliotecas de aula y escolares con los fondos editoriales a disposición.
El apoyo a “la cadena del libro” como también lo expresa la ley de la materia dentro de la que se encuentran las librerías que Conaculta señala son sólo ocho en la entidad, no se ha contemplado en programas o acciones interinstitucionales y la adquisición de materiales bibliográficos se ve afectada hasta en el caso de los maestros, opina la funcionaria, por razones económicas y las facilidades de los medios de comunicación actuales que permiten la lectura de materiales en soportes digitales.



