■ A las antiguas formas de agredir se suman el bullying y el síndrome de alienación parental
El maltrato infantil y juvenil es un problema médico, social y legal que debe atenderse de forma interdisciplinaria, interinstitucional e internacional y asimismo requiere la constante investigación de sus manifestaciones locales, dijo Arturo Loredo Abdalá, de la Academia Nacional de Pediatría.
En todos los hospitales debería de existir un grupo conformado por pediatra, especialista en salud mental, trabajadora social, asesor jurídico, voluntariado y encargado de investigación, pues alertó de las dificultades para realizar un diagnóstico y seguimiento adecuados para estos casos.
Al respecto pidió a los médicos, psicólogos, trabajadores sociales y especialmente a los maestros, estén alertas ante “explicaciones simplistas” ofrecidas por los padres de familia acerca de las lesiones que presentan los niños, y destacó que lo más común es que oculten el maltrato físico con el pretexto de que el menor ha sufrido “una caída”.
No todos los niños son víctimas, aseveró, y visibilizó los factores de riesgo para que se dé el fenómeno, mismos que se refieren a edad, género y número en la progenie, así como a las características del presunto agresor.
Entre más de ellos se conjunten, mayor probabilidad existe de que el niño sea vulnerado física, sexual o psicológicamente o bien por omisión de cuidados.
El primer factor es que el menor sea “especial”. Entre los cero a tres años es más frecuente el maltrato físico. En la pubertad será el sexual el más común. Varones y mujeres pueden ser igualmente maltratados físicamente, dijo, pero la incidencia de abusos sexuales se presenta en un caso por varón por cada 7 u 11 de mujer.
Recientemente, expresó, después de que “se destapó la cloaca” de los casos de pederastia perpetrados por miembros de la Iglesia Católica, se ve cada vez más la denuncia de abuso sexual por parte de varones, que antes se ocultaba por machismo.
Si el menor es varón y primogénito es más probable que se le maltrate, si es el tercero y mujer, también.
Aquellos con malformaciones congénitas, enfermedades crónicas o daños neurológicos son agredidos en una incidencia de entre 12 y 14 por ciento.
Todos los miembros de la familia pueden constituirse en agresores siendo la principal, la madre en el caso de maltrato físico. Pero el padre puede serlo física, sexual y psicológicamente. Si existen familias que han incorporado las figuras de padrastro o madrastra, el riesgo de que abusen de los menores es alto, expresó.
El rango de edad común de los maltratadores es entre los 25 y 30 años pero también hay alta incidencia de ellos entre los adultos mayores que “ya no quieren lidiar con niños”.
Entre otros elementos que elevan la posibilidad de que una persona se convierta en agresora se encuentra la violencia ambiental, familiar, el desempleo y el historial de maltrato en la infancia así como las adicciones.
Agregó que la violencia física contra los menores es un fenómeno que se da por igual en los países desarrollados y emergentes y ofreció como dato que uno de cada 10 niños es víctima de algún tipo de maltrato y de cada 100 que lo son, sólo se atiende médicamente a uno, por lo que 99 de ellos mueren o pueden quedar con lesiones permanentes.
Apenas en 1999 fue considerado el maltrato infantil como un problema de salud pública por la Organización Mundial de la Salud (OMS), expuso.
A las antiguas formas de agredir se han sumado recientemente como “novedades”, expresiones como el bullying y el síndrome de alienación parental.
El primero de ellos se define como el maltrato entre iguales, que se da mayoritariamente entre escolares de primaria y secundaria. En estos casos los agresores tienden a ver a la violencia como algo normal, no miden las consecuencias de sus actos y no tiene plena conciencia de ellos. Este tipo de violencia se ha hecho extensiva al uso de las redes sociales, comentó, mediante las que se hace escarnio público de las víctimas.
Los efectos del bullying pueden incidir en una baja autoestima y hasta ocasionar el suicidio o la agresión de las víctimas hacia sus padres, que se ha expresado recientemente con el uso de armas de fuego.
Se requiere también en este ciclo de violencia la presencia de un observador que a lo sumo busca no involucrarse y se convierte en cómplice de los hechos.
Los esfuerzos para atacar el problema del maltrato a niños y adolescentes deben de centrarse en la prevención, el primer paso para ello es que los padres decidan sobre el nacimiento de sus hijos, lo planeen y lo acepten.
Arturo Loredo Abdalá es médico pediatra y un referente nacional para este tema, asimismo es fundador de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado (CAINM). Fue convocado por la diputada Araceli Guerrero Esquivel para impartir en Zacatecas este jueves en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, su conferencia magistral El maltrato infantil en México, atención y situación actual.
Guerrero Esquivel busca de esta manera impulsar la iniciativa de Ley para Prevenir, Atender y Erradicar el Acoso Escolar, misma que fue presentada el periodo ordinario pasado ante la 61 Legislatura local y se encuentra en estudio en comisiones.
Comentó que la consecución de este logro legislativo podría ser el inicio para realizar posteriormente un diagnóstico más amplio acerca del fenómeno de la violencia infantil y contra adolescentes en el estado, que pudiera desembocar en una ley en la materia.
Loredo Abdalá ofreció al finalizar su exposición, toda la experiencia e información que posee para que en Zacatecas pueda establecerse una clínica de atención a niños y adolescentes maltratados como la que fundó en Ciudad de México.



