María Montessori se preguntaba, hace ya más de un siglo: “¿De dónde salió la teoría de que al trabajar con las manos no se puede cultivar la mente?”. Lo anterior viene a cuenta, dadas las características del trabajo que el mismo sistema de educación pública mexicano impone en el nivel primaria. Son varios los libros de texto que, al final del ciclo escolar, deberán presentarse con la totalidad de ejercicios y lecciones completados, lo que se convierte en una barrera en el desarrollo del mismo niño, quien debe aprender a estar sentado por largos periodos de tiempo, contestando aquello que se le dice es necesario, por no decir, “obligado”: mismos contenidos, actividades y respuestas para todos.
Sin embargo, en los programas de la RIEB (Reforma Integral de Educación Básica) no deja de mencionarse la intención de formar niños con pensamiento crítico, ¡qué absurdo! No se requiere ni siquiera experiencia en la docencia para desenmascarar tamañas mentiras. La realidad, es que el aprendizaje escolar gira en torno a tareas homogéneas y reproductoras; se limita la construcción de conocimiento mediante la acción directa con el objeto, y no sólo se obstaculiza el proceso de aprendizaje, sino el conocimiento de los alumnos en su ser de sujetos, los niños no saben cuáles son sus gustos, sus intereses y habilidades. Según Lev Semiónovich Vygotsky, cuando se llevan a cabo actividades reproductoras, la actividad mental no crea nada nuevo, limitándose fundamentalmente a repetir con mayor o menor exactitud algo ya existente. Para contrarrestar el efecto alienante de la reproducción, es necesario implementar estrategias variadas y contar con planeaciones flexibles que no estén condicionadas por un programa acartonado.
Si de verdad se desea que el alumno construya su conocimiento, y así, poder afirmar que la RIEB está basada en la teoría constructivista del aprendizaje, las aulas requieren una verdadera renovación, satisfacción de los servicios básicos, materiales manipulables diversos, presupuesto para viajes escolares, conexión a Internet, cañones de calidad, un buen equipo de cómputo en cada salón, una biblioteca bien dotada y equipada, además de un bibliotecario que la organice; talleres productivos diversos en son del contexto de cada comunidad, para que los niños aprendan para la vida, atendiendo a uno de los pilares de la educación que la Unesco promueve, al menos en teoría. Para mejorar la educación básica, se debe iniciar por el lugar donde el aprendizaje tiene su escenario; sin embargo, en ningún momento se acercaron a los alumnos para preguntarles sobre sus propias necesidades en el contexto escolar y comunitario. En una clase de 5º de primaria, el profesor preguntó a sus alumnos ¿cómo se podía decir escuela en un sentido metafórico? Uno de ellos respondió sin titubear: _ la cárcel del conocimiento. Todos los alumnos comenzaron a reír.
Desde años atrás, varios teóricos de la educación, han abogado y colaborado para dar lugar al surgimiento de metodologías activas que giren en torno a una mayor libertad de pensamiento, mediante el trabajo colaborativo y el respeto a la individualidad. Jean Jacques Rousseau por ejemplo, basa su propuesta en la idea de una sociedad democrática de convivencia fundada en el juego que respetara el desarrollo natural del alumno; pues solo así, se forman mentes libres. Hoy día, tales propuestas continúan siendo un reto en la educación, y lo seguirán siendo mientras la sociedad calle.
En la mayoría de los países se ha publicitado el slogan de “calidad” en la educación, que al decodificar sus letras, se traduce a una educación vista con fines de lucro. El ser humano, como un instrumento del sistema capitalista, por consiguiente, la inversión en la educación resulta innecesaria, si alumnos para ellos significa futuros empleados, el objetivo es formar agentes económicos, no gente productiva y pensante. En las escuelas privadas es donde se educan los hijos de los poderosos, los innovadores, los administradores de las riquezas; sin intentar generalizar, pues afortunadamente existen excepciones.
Se dice que las escuelas privadas han tenido mayor éxito que las escuelas públicas, y al respecto, algunos de los comentarios entre profesores, es que los alumnos pertenecen a contextos diferentes. Mientras que un alumno de escuela privada sabe que tendrá el viaje prometido si saca buenas calificaciones, los niños de las escuelas públicas no se concentran porque tienen hambre, bien de alimentos o de justicia. No aprenden porque su contexto de pobreza, limitó desde la gestación su sano desarrollo.
La pregunta es: para maquilar la RIEB, ¿cuándo se acercaron a los estudiantes, para preguntarles cómo les gustaría tener su escuela, sus aulas; o sobre las actividades que prefieren para aprender con gusto y facilidad? La respuesta es: nunca. De la misma forma que a un obrero jamás se le pregunta sobre lo que él necesita para que la producción aumente. ■
¡Unidos y organizados venceremos! ¡Hasta la victoria siempre!



