¿Por qué impulsar la revocación de mandato?

¿Por qué impulsar la revocación de mandato?

Si en un sistema político y de gobierno que se dice ser democrático, no existe la posibilidad de revocar el mandato de los gobernantes y dirigentes, entonces nos encontramos ante un sistema democrático fallido, hasta podríamos decir que simulado; ya que se limita a los ciudadanos y ciudadanas a votar solo en una ocasión por su dirigente y tenerlo como representante durante cierto periodo de tiempo, sin importar su buen o mal desempeño en sus funciones. Entonces, para que un sistema político democrático sea eficiente, se le debe dar la garantía a la ciudadanía de poder evaluar el desempeño de su gobierno y con base en ello decidir de forma colectiva si su gobernante termina su mandato en el periodo establecido o se retira del encargo anticipadamente; de tal manera que la ciudadanía pudiera tener en el poder siempre a alguien que estuviera dando “el ancho”.

Tengo la confianza en que AMLO será rectificado como el Presidente de la República, pero, ¿se imagina si durante los sexenios anteriores las y los mexicanos hubiéramos tenido la posibilidad de revocar el mandato del Presidente de la República? Para nadie es novedad, que Enrique Peña Nieto, pasó a la historia como uno de los más ineficientes gobernantes que ha tenido el país; la aprobación de la figura presidencial durante ese sexenio estaba por los suelos; México por culpa de su gobierno, no tenía autoridad moral ante la comunidad internacional; los mexicanos y las mexicanas, desaprobábamos casi todo lo actuado por Peña Nieto. Con Calderón ni se diga, el pueblo de México rechazaba al presidente y sus políticas de seguridad, recuerde que el país estaba en manos de lo que muchos analistas consideran un psicópata; la simulada guerra contra el narco ahogo al país en sangre y pólvora. Si hubiéramos tenido la posibilidad de revocar el mandato tanto de Peña como Calderón, seguramente lo hubiéramos hecho; sus sexenios se hubieran recortado a la mitad y el país y su población no hubiera padecido tanto como lo padeció.

La ciudadanía hoy tiene en sus manos la oportunidad de sentar las bases de la revocación de mandato del Presidente de la República; por fin, ese derecho tan anhelado no solo por los mexicanos, sino por muchos países con sistemas democráticos, puede ser una realidad. Definitivamente es un hecho histórico, es una conquista de la democracia participativa, es la oportunidad de que los mexicanos y mexicanas pongamos y quitemos a los Presidentes de la República, según su desempeño, sin la necesidad de esperar 6 años, que, de ser años de mal gobierno, pueden convertirse en 6 eternos años.

No debemos de ver la revocación de mandato como un hecho coyuntural de la 4T, ni como una estrategia política, sino como una verdadera oportunidad de quitar a los malos gobernantes. El proceso de revocación de mandato del Presidente de la República, sienta el precedente y las bases para que el día de mañana sea un proceso al que se pueda someter a los gobernadores de los Estados, a los presidentes municipales y hasta a los legisladores, tanto federales como locales.

¿Cuántos presidentes municipales le fallan al pueblo en su primer año de gobierno? ¿Cuántos gobernadores pierden la simpatía del electorado desde el principio de sus administraciones? Seguramente a lo largo y ancho del país son muchos, aun así, el pueblo tiene que aguantarse hasta que termine su mandato durante el tiempo que la ley indica. Impulsando la revocación de mandato, eso se termina, gobernante que no da el ancho, se va; hay que recordar que, en la democracia, que el pueblo pone y el pueblo quita.

La revocación de mandato tiene sus reglas y sus condiciones, como todo; por ser un proceso democrático, su desarrollo depende totalmente de la participación ciudadana, para empezar, el 3% del electorado tiene que solicitar la revocación de mandato, eso es aproximadamente como 2 millones 806 mil ciudadanas y ciudadanos; luego en la votación respectiva, debe participar al menos el 40% de los electores, o sea, como 37 millones de votantes. El reto no es sencillo, pero ya es ley, ahora depende de las y los mexicanos poder ejercer ese derecho.

Para hacer realidad la revocación de mandato se requiere de mucha participación activa, de una ciudadanía de firmes convicciones, motivados en sentar el precedente histórico en la vida democrática, o bien, motivados por sacar al Presidente de su encargo, lo que sea que motive a la acción. El primer reto de la ciudadanía es lograr que miles de voluntarios y voluntarias de forma individual o conformados en colectivos, se sumen a la colecta de las firmas necesarias para impulsar la revocación de mandato.

En este tipo de procesos participativos, es donde más fuerte se pueden escuchar las voces de los maestros, maestras, jóvenes, campesinos, amas de casa, sindicatos, organizaciones sociales, y la ciudadanía en general. Que no nos pase de noche esta oportunidad, seamos parte de la transformación del país, una vez logrado este proceso de revocación de mandato, impulsémoslo en los Estados y los municipios, que nunca más un mal gobernante termine tranquilo su mandato.

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