Tercer informe presidencial

Tercer informe presidencial

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El día de ayer en una comparecencia que duró 57 minutos, el presidente Andrés Manuel López Obrador dirigió un mensaje con motivo de su tercer informe de gobierno, ante la presencia de una reducida concurrencia de los miembros de su gabinete. El evento tuvo lugar en el Salón Benito Juárez de Palacio Nacional.

La esencia del discurso no fue ninguna novedad porque trató los mismos temas que ha venido repitiendo en sus conferencias mañaneras, desde hace dos años y ocho meses. No quedaron excluidas las referencias hacia sus adversarios, culpándolos de la herencia que dejaron en el país con la “peste” de la corrupción, como el problema que representa el reto mayor a combatir. Fue claro en “´presumir” sus logros e invitó expresamente a los neoliberales para que los conocieran y darles con ello el ejemplo.

Hay sin embargo dos aspectos que llaman la atención y deseo puntualizar:
La omisión de los problemas que lesionan gravemente a los mexicanos, y esperan ser atendidos de manera urgente.

Se aprecia la premura por parte del presidente para “liberarse” de continuar en su cargo y retirarse de la vida política. Se va a Palenque lo ha dicho reiteradamente.

Con respecto al primero, nadie en su sano juicio puede afirmar que México vive una realidad ajena a todo tipo de problemas. Por el contrario son múltiples los que atañen a las personas que habitan el territorio nacional.

Sólo por citar mínimamente algunos:
Andrés Manuel López Obrador no mencionó en su discurso un problema como es la migración, en el que la Guardia Nacional, tiene facultades discrecionales para reprimir utilizando la fuerza física (no fuerza pública) de manera abusiva y con exceso.

No tuvo lugar en su discurso, hacer mención que nuestro país es uno de los más peligrosos, y dentro de él, hay estados que destacan con mayor índice de delincuencia organizada.

Seguramente no tiene importancia para el presidente AMLO, la desaparición y homicidio de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación.

La constante violación de los derechos humanos en nuestro país, tampoco ha sido motivo de preocupación.

¿Qué explicación se les puede brindar a los padres de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que próximos a cumplir 7 años de su desaparición, siguen esperando justicia?
Igual esperan justicia los parientes de las miles de personas desaparecidas en México.

Tampoco se refirió a toda la plaga de delincuentes como el general Salvador Cienfuegos, quien estando preso en Estados Unidos por múltiples delitos que se le imputan, fue el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, quien tramitó su liberación, lo trajo a México y se desconoce actualmente su situación legal en este país.

Igualmente de Lozoya Austin cuya extradición se solicitó a España porque aquí en México, tanto él como algunos miembros de su familia se encuentran acusados de delitos graves. Esta persona llegó pero, a la fecha nada se conoce de él.

No merecieron una buena y convincente explicación sobre los feminicidios que van en aumento día con día en nuestro país.

Quedó al margen la información del porqué motivo, o cual fue la justificación de desaparecer el FONDEN (Fondo Nacional para Desastres Naturales) Se trataba de una dependencia cuyo objetivo era atender a la población más vulnerable afectada por desastres naturales, como los que actualmente tenemos: inundaciones, incendios forestales, sequía, y otros. Parece como si en este asunto se haya olvidado que “por el bien de todos, primero los pobres”.

Un pendiente en el informe presidencial fue el tema de la División de Poderes. La autonomía e independencia que debe existir entre los tres. Actualmente destaca el sometimiento del Legislativo y Judicial al Ejecutivo.

Fue omiso en los estragos que dejó en nuestro país la pandemia en el sector económico, salud, laboral y educativo principalmente.

Tal vez nada tuvo que explicar sobre el “accidente” de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México.

Con respecto al segundo, los presidentes en México al tomar posesión de su cargo, presta ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente una protesta: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y desempeñar fiel y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión, y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”.

Pero además, los presidentes mexicanos duran en su cargo 6 años. Son electos popularmente. El cargo de Presidente no es renunciable a menos que se trate de causa grave y así la califique el Congreso de la Unión ante quién se presentará la renuncia.
Con motivo de la “revocación del mandato” es inexplicable la mención del presidente, por retirarse de su cargo, cuando este procedimiento se encuentra establecido constitucionalmente.

Ciertamente, en la medida que transcurre el tiempo del sexenio, el presidente pierde poder, las cámaras miran hacia posibles sucesores. Aún es muy temprano, el presidente debe serenarse y dar cumplimiento a los compromisos con los habitantes del país. ■

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