Necesidad de cambiar los objetivos de Banxico

Necesidad de cambiar los objetivos de Banxico

Ante la inflación anualizada en el mes de julio de 5.8%, el Banco de México para cumplir su único objetivo de reducción de la inflación, recurre al alza de la tasa de interés, colocándola ahora a 4.5% a fin de que no se deteriore el poder adquisitivo de los ahorros. Sin embargo, el ahorro nacional se reduce al aumentar la tasa de interés, pues ésta contrae la inversión productiva, la que disminuye más la actividad económica, el ingreso de empresas e individuos y del gobierno y por ende el ahorro. Ello disminuye consumo e inversión para cubrir el costo del servicio de la deuda, y las empresas y familias caen en cartera vencida.

Mientras la economía nacional require de estímulos para impulsar su crecimiento, como bajas tasas de interés e incremento del gasto público, las autoridades monetarias y hacendarias hacen todo lo contrario. Aumentan la tasa de interés y continúan con los recortes presupuestarios, lo que contrae la actividad económica. Ello aumentará el desempleo y proseguirán los rezagos productivos y las presiones sobre precios que ello origina, evidenciando que el objetivo buscado por Banxico de bajar la inflación al 3% no se cumplirá. Ellos parten del principio de que al contraer la demanda con el alza de la tasa de interés, se reducirá la inflación, pero el problema no es la demanda, pues ésta no ha crecido debido a los recortes presupuestales, por el desempleo y los bajos salarios. La inflación es resultado de escasez de la producción, lo que se acentuará con el alza de la tasa de interés.

Ésta disminuye la inversión y la producción nacional, por lo que menos capacidad tendrá la economía para satisfacer la demanda y frenar el alza de precios, así como la inflación derivada del mayor precio de los productos importados, dada la inflación en EUA. Banxico con el alza de la tasa de interés quiere frenar la salida de capitales que presiona sobre el tipo de cambio, para evitar mayor encarecimiento de los productos importados, pero el costo de ello es mayor contracción de la producción nacional y mayores rezagos productivos internos, que terminan aumentando la inflación interna, como la necesidad de seguir recurriendo a importaciones para satisfacer el consumo interno.

Los monetaristas de Banxico bajan la inflación, a costa de contraer la actividad económica, aumentar el desempleo, reducir salarios y aumentar la cartera vencida. Se evidencia lo disfuncional de reducir la inflación a través del alza de la tasa de interés.

La política fiscal se ha subordinado al objetivo de reducción de la inflación de Banxico y de ahí que viene trabajando con austeridad fiscal desde los años ochenta, contribuyendo ello al bajo crecimiento económico, a las altas tasas de desempleo y subempleo y la creciente desigualdad del ingreso en el país.

La baja inflación, las altas tasas de interés, la estabilidad del tipo de cambio y la austeridad fiscal, han beneficiado a los dueños del dinero y han generado crisis recurrentes.

Banxico debe incorporar el objetivo de alto empleo, junto a la baja inflación, tal como lo hace la Reserva Federal en Estados Unidos. Ello lo obligaría a trabajar con baja tasa de interés para impulsar la inversión productiva y el empleo. Ello tendría que ir acompañado del aumento del gasto público para expandir la demanda y crear condiciones de rentabilidad en el sector productivo para incentivar la inversión en dicho sector. Así se incrementaría la productividad, la capacidad productiva y se compatibilizaría baja inflación, con crecimiento económico y alto empleo.

Banxico y la SHCP temen bajar la tasa de interés e incrementar el gasto público ante el temor inflacionario y que ello propicie salida de capitales. Ello no acontece si se crean niveles de rentabilidad en el sector productivo y si se regula el movimiento de capitales.

El gobierno mantiene la política económica neoliberal de los anteriores gobiernos para quedar bien con el gran capital, que es el que se beneficia de ella. De ahí que no se modifican los objetivos de Banxico y se mantiene la alta tasa de interés, la austeridad fiscal, como el libre movimiento de mercancías y capitales, todo lo cual contrae la producción y el ingreso, aumentan las presiones inflacionarias y la cartera vencida, lo que desestabilizará al tipo de cambio y al sector bancario.

Se debe modificar la Ley de Banxico para que compatibilice baja inflación con alto empleo, y no bajar la inflación a costa de disminuir el crecimiento económico y aumentar el desempleo. Se debe permitir que dicha institución compre en forma directa deuda pública al gobierno, para que éste gaste lo necesario para el combate a la pandemia, para que impulse la actividad productiva y la generación de empleo. Y que Banxico pueda cancelar la deuda pública que adquiera, para que ello no se traduzca en carga creciente para el gobierno que comprometa su capacidad de gasto. El gasto no sería inflacionario, debido a que se canalizaría a aumentar la capacidad productiva que satisfaga la mayor demanda generada por el mayor gasto público.

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