“Estimular la imaginación y conservar la memoria, función de la novela histórica”

“Estimular la imaginación y conservar la memoria, función de la novela histórica”
En entrevista para La Jornada Zacatecas, Gonzalo Lizardo refirió que fueron aproximadamente siete años de investigación para luego comenzar a escribir la novela ■ foto: alejandro ortega neri

■ Recibe Gonzalo Lizardo el premio “Ignacio Solares” 2021 por “Memorias de un basilisco”

■ En ésta reconstruye la vida de Guillén Lombardo, un irlandés enjuiciado por la Inquisición

 

El pasado 11 de agosto, la Secretaría de Cultura de Chihuahua anunció que el escritor zacatecano Gonzalo Lizardo es el merecedor del Premio Nacional de Novela Histórica “Ignacio Solares” 2021 por su novela “Memorias de un basilisco”, publicado por la editorial Planeta en 2020, y en la que en 600 páginas reconstruye la vida y obra de Guillén Lombardo, un irlandés enjuiciado por la Santa Inquisición en la Nueva España durante el siglo 17.

Los jueces calificadores, se precisó en el comunicado, decidieron elegir este texto debido a la habilidad del autor para construir un relato novelesco y apasionante, apoyado en una minuciosa investigación, una compleja estructura y un lenguaje versátil e inventivo, que retoma elementos de los Siglos de Oro, con lo que contribuye también, a la comprensión del siglo 17 novohispano, una época “soslayada de nuestra narrativa”.

En entrevista para La Jornada Zacatecas, Gonzalo Lizardo refirió que fueron aproximadamente siete años de investigación para luego comenzar a escribir la novela, sin embargo, el personaje central, Guillén Lombardo, se le había aparecido ya desde 1999 cuando realizaba otra investigación para su novela Jaque perpetuo, de tal manera que comenzó a concebir la idea de escribir una historia sobre él.

“Pero cuando empecé a leer sobre su vida me di cuenta que no lo entendía. Muchos de los investigadores históricos lo ven como un loco, un farsante, precisamente porque no entienden su forma de pensar, no solamente en un sentido intelectual. Creo que la clave fue cuando empecé a hacer el libro de El demonio de la interpretación, porque por ahí me empecé a preocupar por los orígenes del pensamiento hermético y me doy cuenta que es una forma de pensamiento que ha estado presente desde los albores del cristianismo a la fecha, y que para la época de Guillén en el Siglo de Oro era una especie de cumbre”.

“Cuando empecé a ver que esta corriente era dominante y volví a Guillén, me di cuenta que era un hombre híper barroco: por un lado tiene su pensamiento por sus estudios con los jesuitas, pero por otro lado, su actuación en el mundo también es una vida barroca, para empezar, esta división que tienen entre la pluma y la espada. Fue cuando me di cuenta que Guillén había sido una especie de pre figurador de un arquetipo moderno que es el del intelectual rebelde”, porque, en palabras del autor, cuando está encarcelado en la Nueva España aprovechó todos sus conocimientos para criticar el funcionamiento de la sociedad y su vida política, convirtiéndose en “un intelectual político”, que fue lo que convenció a Lizardo de escribir una novela extensa, que contara las distintas etapas de su pensamiento.

Dado que el jurado calificador del concurso destacó también el lenguaje “versátil e inventivo, que retoma elementos de los Siglos de Oro”, Gonzalo Lizardo refirió que cuando comenzó a leer los discursos de Guillén Lombardo contra la Inquisición quedó impresionado por su lenguaje, por lo que decidió aprovecharlo literariamente, pero de hecho lo que se lee en la novela es una versión muy modernizada del español de aquella época.

“Al principio estaba escribiendo hasta con la ortografía de Guillén, pero eso volvía muy ilegible el texto, sobre todo para el lector moderno, y yo lo que quería es que la gente se diera cuenta de la actualidad de su lenguaje, la calidad de su pensamiento, de su política y de su final trágico”, confiesa el autor, quien asume también la decisión de escribir además de una novela barroca, hacerla tan extensa. Fue una labor monumental, dice. “Yo digo que hacer una novela corta puede ser como construir una casa habitación, y aquí yo quería construir una especie de catedral”.

Sobresale también que Memorias de un basilisco es una novela ambientada en el siglo 17 mexicano, una etapa un tanto olvidada por la historiografía colonial y por la novelística misma. Al respecto, Gonzalo Lizardo considera que la explicación por la que este siglo ha sido menospreciado es porque parece que durante él “no pasa nada”, a diferencia del 16 que es la Conquista, o del 18, que son las Reformas Borbónicas y los albores de la Independencia, sin embargo, dice, desde que comenzó a adentrarse en este mundo, se dio cuenta que es un siglo conflictivo, complejo, precisamente porque se estaba formando apenas la nación que se llama México.

“En aquel entonces era una idea muy remota, casi imposible de concretar por la naturaleza del virreinato: toda la diversidad étnica, las creencias, porque están vivas las creencias prehispánicas, la influencia del mundo negro, los judíos, los cristianos y cada una de estos tiene una forma de ver el mundo distinto a los demás. Esa es una capirotada ideológica y humana, eso me di cuenta que tenía que organizarlo, darle una forma para que se incluya esa complejidad, pero para que se incluya esa riqueza, lo hice como un conjunto de enigmas o acertijos que sería fascinante resolver. Fue un reto reconstruir el mundo hispano y novohispano”.

Para Gonzalo Lizardo, la literatura tiene tres funciones: alimentar la imaginación, conservar la memoria y estimular el intelecto, la capacidad de cuestionar, de ejercer la crítica, y la novela histórica para él, puede satisfacer fácilmente estas necesidades. Sin embargo, reconoce que fue una hazaña enorme el escribirla y publicarla, pues es complicado que las editoriales publiquen un libro de 600 páginas.

“Ya cuando salió publicada y que comenzó a circular, de alguna manera yo sentía que ya estaba consumada mi obra, ya solamente tenía que dejar que el libro buscara sus lectores él solo”, sin embargo, la novela fue lanzada en el año que inició la pandemia y por tanto no hubo la posibilidad de hacer presentaciones y fue difícil que la gente la consiguiera en físico, por lo que ahora con el premio puede ser una segunda oportunidad para la novela y para su autor, pues es momento de promoverse nuevamente porque, dice, “la historia de Guillén debe conocerse y pienso que mi visión del México que está ahí también es válida para entrar en diálogo con los lectores”.

Este concurso se realiza año con año con el fin de reconocer la vida y obra del escritor chihuahuense Ignacio Solares, así como incentivar y recompensar la creación de escritoras y escritores mexicanos, con un estímulo económico único e indivisible. La premiación se llevará a cabo el próximo 25 de agosto en punto de las 11 horas y será transmitida a través de las redes sociales de la Secretaría de Cultura: https://www.facebook.com/CulturaChih.

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