Pluriversidad: alternativa para una educación superior intercultural (2/2)

Pluriversidad: alternativa para una educación superior intercultural (2/2)

La defensa de la humanidad no puede
realizarse por intuición de coyuntura,
solo con enunciados o declaraciones
públicas…….. hay que ir a la médula del
pensamiento y cultivarla ahí en clave
Revolucionaria.
Fernando Buen Abad Domínguez,
filósofo y director del Instituto de Cultura
y comunicación. Universidad Nacional de
Lanús (Argentina)

Retomo el último comentario de la primera parte de este tema “Espero y con esto se comprenda el por qué es necesario convertir a las universidades en pluriversidades”, dicha conversión nos haría pensar en un centro educativo de formación profesional donde la interculturalidad sea el eje de acción, sin importar la naturaleza de la profesión o el campo de conocimiento al que pertenezcan las diferentes profesiones. En el seno de una universidad plural o pluriversidad, debe promoverse un poder crítico para que los conocimientos que se construyan sean producto de la manifestación de una educación humanista y revolucionaria.

En las pluriversidades se fincan plataformas donde se exprese y defina la moral y la crítica, no desde el discurso, sino desde la praxis –práctica que se contrapone a lo puramente teórico-, en un espacio pluriversal se transita entre lo deseable y lo posible para llegar a lo realizable. Una de las principales tendencias de la educación superior intercultural, es cambiar los modos de producción para que esto se desmonopolice, se trata de hacer comprensible y necesaria la urgencia de combatir a la ideología de la clase dominante; es algo así como formar un humanismo no dogmático. Es pensar en una universidad que facilite la contextualización del conocimiento.

Por definición, se podría decir que la pluriversidad es un centro educativo donde se promueve la formación de un todo, donde la diversidad y la pluralidad sean la razón de ser; donde también se promueva la comprensión desde una perspectiva amplia y holística. Lo que se pretende con la praxis plural en el seno de las universidades es el generar experiencias sensibles del saber, donde cada integrante de la comunidad universitaria, genere del todo, su contexto particular; solo así, se dejaría esa tendencia intelectualoide y fragmentada de las disciplinas para que el conocimiento no quede en el nivel de un simple saber.

La finalidad de promover en las universidades una cultura plural –pluriversal-, es la de generar una convivencia en igualdad de condiciones y dentro de los diferentes campos disciplinarios, combatiendo de esta manera a los conocimientos impuestos y recreados, además, de promover una justicia cultural y simbólica puesto que hoy día se vive la falta de reconocimiento del conocimiento y el menosprecio a las diferentes culturas. Un aspecto que se ha descuidado por parte del Estado, es la designación presupuestal a las universidades, situación que vulnera en todos los sentidos a los integrantes de la comunidad, en detrimento de los derechos fundamentales, entorpeciendo la participación para la promoción de una verdadera democracia.

Proyectar una cultura pluriversal en el seno de las universidades, implica pensar en una simultaneidad de voces y expresiones diferentes pero que forman una unidad armónica. Conlleva al reconocimiento y respeto de las diferentes culturas y sus modos de vida, a sus diversos sentires y visiones frente al mundo; esto es fundamental ya que solo así se podría construir una sociedad más plural, con sentido de responsabilidad social.

Como ya se ha dicho en reiteradas ocasiones, la finalidad en una cultura plural es el lograr mejores formas de convivencia, implicando esto el hablar, plantear y promover la equidad e igualdad social; debe también generarse una política social donde se vean beneficiados no solo los contextos institucionales, sino también de una sociedad en general; es el comprender que no se puede hablar de una pluriversidad si no existe equidad, si no hay escenarios pedagógicos donde se dé el encuentro entre personas diversas. Para que esto ocurra, deben existir escenarios en donde se dé también pie al debate para la construcción de un modelo pedagógico que vincule y construya una cultura institucional de buena convivencia.

Vamos a decirlo así, una universidad que tenga la intención de convertirse en pluriversidad, debe estar comprometida con la construcción de una cultura plural, donde se promueva la buena convivencia entre los miembros de su comunidad; considerar esto, implicaría contar con posturas visionarias de largo alcance, entrarán en juego acciones epistémicas, culturales y democráticas. Se requiere pues, contrarrestar la inequidad y precariedad de los contextos y asegurar la participación de todos los integrantes de la universidad.

El académico Fernando Buen Abad Domínguez, de la Universidad Nacional Lanús, Argentina, propone diez ejes o cátedras teórico-metodológicos que pueden articularse en una universidad para todos –pluriversidad-. (La Jornada, México. 11 de junio 2021, pp.16.
1.- Historia de las revoluciones
2.- Historia de la práxis humanista
3.- Grandes libertadores
4.- Comunicación y cultura para la emancipación
5.- Economía soberana
6.- Arte y poder creador
7.- Filosofía ética y moral de las luchas de la filosofía
8.- Pueblo soldado. Los ejércitos del pueblo
9.- Descolonización económica, intelectual, de género y de diversidades
10.- Grandes escenarios para la unidad de los pueblos

Estos ejes o cátedras la pueden cursar todos los integrantes de una comunidad universitaria y se ofertaría bajo diferentes modalidades.

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