De no cambiar la política económica, México se rezagará más respecto a los países exitosos

De no cambiar la política económica, México se rezagará más respecto a los países exitosos

La salida a la presente crisis mundial será diferenciada, debido a que los países exitosos retomarán su crecimiento, mientras se marginarán aquellos que no instrumenten políticas económicas a favor del crecimiento y del empleo.

Las economías exitosas hacen uso de su moneda y están aumentando el gasto público deficitario como no se veía desde la Segunda Guerra Mundial y sus bancos centrales les compran deuda pública a tasas de interés negativas o cercanas a cero, lo que les permite aumentar la inversión y demanda. Ello está encaminado a incrementar su productividad, su capacidad productiva y el empleo, lo que potenciará su crecimiento.

México no ha respondido con políticas económicas similares. Banxico mantiene altas tasas de interés y la SHCP la austeridad fiscal, lo que ha ahondado los problemas económicos.

La economía nacional enfrenta fuertes rezagos productivos, bajo crecimiento de productividad, altos coeficientes importados, que ha configurado bajo crecimiento y requerimientos crecientes de entrada de capitales. De ahí el porque establecen políticas de alta tasa de interés y de austeridad fiscal para promover entrada de capitales, por lo que no se tiene flexibilidad para hacer frente a la pandemia y a la crisis económica.

Muchas empresas cerraron o quebraron ante la falta de apoyo gubernamental frente a la crisis. A ello se suma la disminución de la inversión pública y privada, todo lo cual ha reducido la capacidad productiva, así como el crecimiento actual y potencial, por lo que menos condiciones se tiene para generar empleo y absorber el desempleo perdido, y menos viabilidad habrá para incrementar salarios y el nivel de vida de la población.

La crisis no será temporal, ni se retomará la actividad económica una vez que la vacuna se generalice, debido a que lo impide la austeridad fiscal, las altas tasas de interés y las políticas de liberalización y desregulación de la actividad económica.

México ya pasó por las reformas de privatización y extranjerización de su economía, para atraer empresas e inversiones, ello no se tradujo en mayores niveles de productividad y competitividad que le permitiera alcanzar un crecimiento sostenido. Tampoco las reformas laborales de flexibilización de la mano de obra se han traducido en mayor crecimiento de empleo, ni mejor distribución del ingreso. Continúan los problemas de desempleo y subempleo y bajos salarios y marginalidad.

Muchos empresarios y empresas no están preparadas para retomar el crecimiento, pues tuvieron que despedir trabajadores y cerrar plantas. Ya no cuentan con la capacidad productiva, ni el capital con que tenían antes de la pandemia, y menos si no cuentan con apoyo gubernamental, ni créditos a bajas tasas de interés, por lo que no podrán retomar el proceso productivo una vez avanzada la vacunación y se abran los negocios, y menos si no tienen expectativas de crecimiento de demanda.

Difícil será que México alcance pronto los niveles de actividad económica existentes antes de la pandemia, y más se alargará el período de estancamiento, si no se modifica la política monetaria, cambiaria y fiscal que ha llevado a tal situación.

Las autoridades monetarias y fiscales no flexibilizan sus políticas para encarar los problemas que se enfrentan, ante el temor de romper con la ortodoxia impuesta por las calificadoras internacionales y el capital financiero.

Al no gastar para mantener disciplina fiscal y no caer en más deuda, contraen la actividad económica, y con ello la recaudación tributaria, por lo que siguen las presiones sobre las finanzas públicas y sobre el monto de la deuda. El gobierno debe gastar en su moneda y que el banco central le compre deuda a baja tasa de interés. Al incrementar el gasto público, se reactiva la actividad económica, lo que incrementaría la inversión privada y el empleo y con ello la recaudación tributaria, la cual crecería por arriba del nivel de la tasa de interés, lo que no significaría problema para cubrir el pago de la deuda y reducir su monto.

El crecimiento que alcance Estados Unidos, no irradiará como antes hacia México, debido a que ante los problemas de desabasto que originó la pandemia, estarán preocupados en avanzar en el auto abasto, en la sustitución de importaciones para reducir su déficit de comercio exterior y el desempleo que enfrentan. Por consecuencia, las exportaciones de México no volverán a crecer como antes, y se tendrá que volcar el crecimiento hacia el mercado interno. Para ello tendrán que aumentar el gasto público deficitario y bajar la tasa de interés para incrementar demanda y empleo y el nivel de vida de la población. De no hacerlo, nos condenamos al estancamiento, a mayor desempleo, pobreza y delincuencia. ■

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