Nuevas soluciones a viejos problemas

Nuevas soluciones a viejos problemas

Dentro de la restructuración recomendada por estudios actuariales y debidamente consensuada en la Junta Directiva del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issstezac) emprendimos desde hace meses modificaciones cuyos objetivos son elevar la eficiencia administrativa, la calidad de los servicios y, principalmente, atender lo mejor que se pueda los compromisos laborales con trabajadores, pensionados y jubilados.

Luego de un minucioso análisis de la organización, planta laboral y productividad en todas las áreas del Instituto, convenimos, tanto la parte directiva como la de los trabajadores, en la conveniencia de eliminar cinco de las siete direcciones existentes, algunas de las cuales no justificaban su continuidad, mientras otras coincidían con otras en algunos aspectos operativos.

Así, en aras de la eficiencia, la racionalidad del gasto y para optimizar los costos de operación, concluimos, como lo más conveniente, que las funciones de siete direcciones sean absorbidas por dos. La medida parece drástica y lo es. Resolver los problemas administrativos y financieros que que enfrentamos requiere mano firme para dar las vueltas de timón necesarias, a fin de que el organismo social de los trabajadores del estado no solo no naufrague, sino que se mantenga a flote y navegue mientras no se resuelvan los graves problemas que pueden hundirlo si no se actúa con serenidad, mucha inteligencia y audacia.

Estas acciones, a pesar de ser drásticas, procuran siempre preservar la plantilla laboral y el máximo respeto de sus derechos. Ser respetuosos de la ley es un mandato del Gobierno del Estado y de la sociedad, y de ningún modo eludiremos esas directrices.

Debe entenderse, sin embargo, que toda estrategia para resolver en definitiva el actual conflicto financiero del Instituto requiere una total restructuración, lo cual exige un nuevo instrumento legal. Una nueva ley, que pueda conciliar, con justicia, los derechos y aspiraciones de trabajadores en activo, jubilados y pensionados, con las condiciones necesarias para que el Issstezac se convierta en un organismo generador de seguridad social para quienes sirven desde el gobierno y la educación, y al mismo tiempo sea componente de prosperidad para la economía de Zacatecas.

Frecuentemente se afirma que de la salud del Instituto depende la economía del estado y eso no es exagerado. No son catastrofistas quienes prevén que, si el Instituto cae en la ruina, algo semejante le pasaría a la economía estatal, porque las remuneraciones de la burocracia representan una parte cuantiosa del dinero que nutre la actividad económica de la entidad.

Como el lector lo sabe, las soluciones a la actual incapacidad financiera del Instituto dependen de la aprobación de una nueva Ley que imponga el orden y la disciplina. Dicha ley, lamentablemente, ya no podrá ser abordada por la actual 63 Legislatura, sino que habrá de esperar a la próxima, la que emerja de las urnas el venidero 6 de junio. Cuándo será revisada, discutida y aprobada, está en el terreno de la incertidumbre, porque dependerá de varias situaciones y de muchos actores y voluntades políticas. Lo único cierto es que en algún momento el gobierno que venga, cualquiera que sea su signo político, deberá afrontar una realidad insoslayable e inaplazable.

En tanto, en el Issstezac hacemos todo lo posible para transitar lo mejor que sea posible y con los menores daños. No cesa el trabajo intenso a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19, y resultado de esos esfuerzos es la reorganización emprendida, y que ahora consiste en la reducción de siete direcciones a solo dos: Prestaciones Económicas, y la de Finanzas.

La primera, se entiende, ve todo lo relativo a jubilados y pensionados y atenderá las obligaciones del Instituto. La segunda integrará al sector comercial, que, como ya es sabido, genera fuertes pérdidas y en la actual situación no se vislumbra posibilidad alguna de hacerlas rentables, como pudieron serlo si hubieran sido bien administradas y constantemente supervisadas para cumplir con eficiencia y generar ingresos.

En esta línea de acción creamos un Comité de Inversión, para estudiar la situación de cada una de las empresas y determinar su viabilidad o proponer el cierre definitivo. Negocio que no sea rentable tampoco será una carga. Para reforzar estas acciones crearemos la Subdirección de Fiscalización, que constantemente vigilará que haya orden, disciplina y eficiencia en todas las labores.

Los 25 mil derechohabientes del Issstezac conocen bien el estado de cosas prevaleciente y no dudamos de que al ver en funcionamiento el programa de rescate emprendido se solidarizarán plenamente con la Junta Directiva. ■

*Director general del Issstezac

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