El extranjero, de Albert Camus

El extranjero, de Albert Camus

La Gualdra 473 / Libros

 

 

Albert Camus es un referente obligado del existencialismo y considerado como padre de la filosofía del absurdo. A esa distancia que existe entre la búsqueda de significado del ser humano y la indiferencia del universo Camus la llamó el absurdo. Es dentro de esta vertiente que se inscribe El extranjero, una novela extraña ambientada en Argel a principios de los años cuarenta. Meursault, el narrador, reseña su vida comenzando un día después del fallecimiento de su madre.

Después de recibir un telegrama informándole la muerte, llega al asilo, pero descubre que el ataúd ya ha sido sellado. Esa noche vela el cuerpo de su progenitora y esa misma noche regresa a Argel. Al día siguiente va a la playa, ahí se encuentra con María, su antigua compañera de trabajo; van al cine, después pasan la noche juntos. Cuando el protagonista despierta, María se va. El lunes siguiente regresa al trabajo; esa noche se encuentra con su vecino Raymundo, este lo invita a cenar, le cuenta cómo golpeó a su amante después de que descubre que ella le había engañado.

El siguiente sábado María visita a Meursault en su departamento. Ella le pregunta si la ama y él le responde que no; María le pregunta si quiere casarse con ella y él acepta. El domingo siguiente Meursault, María y Raymundo van a una casa de playa, nadan felices en el océano, luego almuerzan. Esa tarde, Masson, Raymundo y Meursault se topan con dos árabes en la costa, uno de los cuales es el hermano de la amante de Raymundo. Se desata una pelea y Raymundo es apuñalado. Después de atender sus heridas, Raymundo regresa a la costa con Meursault. Encuentra a los árabes en un manantial. Raymundo considera dispararle, pero Meursault lo convence y le quita el arma. Más tarde Meursault regresa a la playa y sin ninguna razón, le dispara al hermano de la amante.

Meursault es arrestado; mientras espera su juicio, se adapta lentamente a vida en prisión. Su aislamiento de la naturaleza, las mujeres y los cigarrillos lo atormentan al principio, pero finalmente se adapta a vivir sin ello y pronto ni siquiera nota su ausencia.

El día de su juicio, el tema de este pasa del asesinato a una discusión general sobre la personalidad del protagonista y de su reacción a la muerte de su madre en particular. El fiscal califica a Meursault como un monstruo y dice que su falta de sentimiento moral amenaza a toda la sociedad; es declarado culpable y sentenciado a muerte.

Camus sostiene que la única forma de aceptar el absurdo es precisamente admitiendo que la vida es absurda, pero aún así vivirla con entusiasmo, con pasión, creando arte, siendo hombres y mujeres libres, a sabiendas de que nada de lo que hagamos tiene trascendencia y la alegría y la pasión de vivir deben ser los signos de nuestra rebelión contra el absurdo.

Camus propone la felicidad, la libertad, la satisfacción con la que se tiene como herramienta para afrontar un mundo que no tiene sentido. La forma de vivir que propone Camus es vivir la vida con pasión, con alegría, sin buscar su significado y simplemente vivir con intensidad. Este mundo tiene un sentido superior y es, precisamente, el hombre ante su prójimo. Ese encuentro le da sentido a todo.

 

 

***

Albert Camus, El extranjero, traducción José Ángel Valente, Alianza Editorial, El libro de bolsillo, séptima reimpresión, Madrid, 2019.

 

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