La Utopía en el Hogar (48): Poniendo la basura en su lugar

La Utopía en el Hogar (48): Poniendo la basura en su lugar

Hoy día, derivado de toda esa paja existencial a la que se ha sometido a la humanidad y que se le ha dado por llamar progreso, desarrollo, calidad de vida y muchas otras formas de apodar al proceso de depredación de la naturaleza en beneficio del confort de los humanos (de algunos) en todo el mundo y es una consecuencia “natural” de lo mismo, la producción irrefrenable de basura. Y no, estimado lector, la clase de basura a la que se hará alusión en esta entrega, no es la segunda profesión más antigua del mundo, la política, sino la humilde basura que día con día es arrojada al exterior para su _________ (aquí se puede anotar lo primero que se ocurra a su imaginación que crea usted que se hace con ella). No hay una certidumbre clara, concisa y convincente sobre lo que se hace con lo que se ha dado por llamar residuos sólidos.

Va el paréntesis con aclaración, hoy no se hablará de las castas taimadas metidas en la estira y afloja por el poder. Tampoco se hablará ni por error de cualquier figura que no sea la del mero preciso. Los gobiernos y sus gallones hoy no están invitados, tampoco los dirigentes de partido, para quienes, desde esta humilde trinchera, se pide su inmediata jubilación, dando por sentado su mayúsculo fracaso en el trato de cualquier asunto político, económico o social en los últimos ochenta años; permitiendo así la emergencia de nuevos cuadros. A este tipo de deshechos no hay que aplicarles las cuatro erres. Porque, entre sus crasos errores está el de haber sido cómplices en el deterioro irreversible del planeta.

En fin, hoy se hablará sobre ese espinoso asunto de la producción y generación de basura y el destino que debe enfrentar desde que aparece como complemento de un producto de consumo hasta su confinamiento. Aunque el confinamiento pueda ser lo peor que pueda hacerse con la basura por la evidente falta de seguridad que presentan estos y la fragilidad que muestran en el cuidado de su contenido. La producción de basura ha sobrepasado con creces la capacidad para manejarla. Y ante este fenómeno todo mundo suele voltearse y hacer que la virgen le habla haciéndose el desentendido cuando es urgente, desde hace ya muchos años, enfrentar este flagelo ambiental, cuyo centro de esparcimiento y salida es el hogar. Ni más ni menos. Y aunque algunos profetas despistados sigan clamando en el desierto por una vida sostenible, este clamor nunca será suficiente en la búsqueda de un mundo mejor.

Es momento de bombardear desde los medios de comunicación con episodios al menos instructivos, sobre la mejor forma de tratar la basura, desde su origen hasta su destino final, aunque la única basura correcta es la que no se genera. No existe aún una convicción generalizada sobre el creciente peligro global que representa la constante invasora. Si desde el hogar se aprende a consumir lo necesario y a generar muy poca o ninguna basura se habrá dado el paso más grande; la reinvención del fuego, casi. Cómo sobrevivir sin seguir lastimando a la naturaleza. Una disminución consensada en el consumo de infinidad de productos, darían otro sentido a la vida.

Es entonces cuando entran en vigor las cuatro erres (RRRR): Reduce, no está de más reaprender a vivir las delicias de la vida simple, consumiendo lo básico. Reúsa, dando múltiples usos a un producto durante su ciclo de vida. Recicla, utilizando un producto para usos múltiples, incluso después de vencido su tiempo de vida útil. Rechaza, a veces, hay productos cuyo embalaje o presentación implica una agresión al ambiente, ahí hay que fajarse y buscar productos alternos no tan contaminantes, o de plano, haciendo de tripas corazón, rehusar o renunciar al producto.

Para hablar del preciso, me gustaría que, al grito de ya, facilitara las condiciones para llevar un programa intensivo y permanente sobre educación ambiental en todos los ámbitos de influencia de la CuartaT. Se cuenta con toda la infraestructura y ojalá que también con el talento para que de una vez se comience a cambiar cada pequeño mundo hasta llegar a todo. Nuestro gobierno debe ver por la salud del lecho que nos da todo, la Tierra, si se logra, todas las bondades de la vida sostenible se darán, por añadidura.

La próxima semana le seguimos. Le invitamos, estimado lector, a generar ideas al respecto.

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