Los nuevos mecanismos de contagio y el bloqueo de la economía: ¿adecuación?

Los nuevos mecanismos de contagio y el bloqueo de la economía: ¿adecuación?

En la primera parte de la pandemia, lo que se llama ‘primera ola’ fue muy importante desactivar los espacios públicos que generaban contactos riesgosos. Además, en esa primera etapa el virus estaba en periodo de estudio y no sabíamos con certeza cómo se comporta y cuál exactamente es el vehículo de contagio. En ese periodo se creyó que el virus era tan pasado que caía pronto al piso y, por ello, no hacia falta el uso persistente del cubrebocas. Posteriormente, se descubre que no es así, sino que el virus tiene la posibilidad de viajar en los aerosoles y por lo mismo es vital traer cubrebocas en lugares cerrados. Además, las decisiones del gobierno han sido cuestionadas, en el sentido de que la idea de no usar cubrebocas al inicio de la pandemia efectivamente estaba basada en el hecho de que no había evidencia científica que diera certeza de la transmisión del virus por medio de los aerosoles; sin embargo, en política pública las decisiones son prudenciales, esto es, no están fundadas sólo en evidencia cierta, sino en posibilidades razonables. Y es cierto que no había evidencia en ese momento, pero siempre fue posible que así ocurriera. Y la decisión de obligar al uso del cubrebocas debe estar fundado en lo posible, no sólo en lo evidente.

Pero luego viene la segunda ola que inicia una subida vertiginosa de contagios después del periodo de resguardo de la población, la cual tuvo un costo económico gigantesco: uno de los trimestres bajó el PIB a menos 18 por ciento. Un golpe brutal al sostenimiento material de millones de familias. El desempleo informal pagó una cuenta mucho más alta que el sector formal de la economía. La afectación llegó a un nivel tal que hace poco factible continuar con dicho perjuicio.

Ahora bien, los últimos estudios hechos por personal de la Universidad afirman que los contagios están produciéndose sobre todo en los espacios domésticos y en las reuniones familiares. Una hipótesis que pretende explicar dicho fenómeno es que entre familiares y amigos es más difícil producir la distancia: se teme decir al familiar que se aleje o que se cubra. Se confunde la confianza familiar con la confianza sanitaria. Este mecanismo está haciendo estragos. Hay personas que se cubren en los espacios públicos y su trabajo, pero al llegar con los amigos o familiares pone las protecciones a un lado. Así las cosas, si la mayoría de los contagios ocurren en reuniones amistosas y no en espacios públicos o laborales, es inviable continuar con el bloqueo de aquellos espacios. Ahora la estrategia debe estar dirigida a incidir en el comportamiento de la población sobre la manera de evitar el contagio en sus hogares y reuniones de amigos. Es importante que la autoridad no decida a ciegas y superemos los procesos de infección con las formas de protección que no impidan la realización de las actividades económicas necesarias para superar también la crisis en la que estamos hundidos.

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