El Issstezac, nuestra apuesta

El Issstezac, nuestra apuesta

Es un lugar común decir que las crisis no deben verse como problemas sin solución, sino como oportunidades de replantear para mejorar, superarlas y salir fortalecidos de ellas. El común denominador es que son sorpresivas y casi siempre inesperadas. No como la que hoy agobia al Issstezac, que ya hace mucho estaba anunciada, solo era cuestión de tiempo y agotamiento de la capacidad de resistencia orgánica para que estallara.

Pues en este año, complicado en extremo, estalló, sin que fuera sorpresa para nadie. La más simple mirada escrutadora podía verla venir. Y en ella estamos, no pasiva, sino activamente enfrentándola, en todas sus consecuencias.

Sus efectos están a la vista de todos. Los medios de comunicación, en el afán de servir a la sociedad, han dado puntual seguimiento y amplia información desde el lado institucional y desde otros frentes, en los que diversos actores han encontrado un filón político para utilizarlo en contra del gobierno del estado.

Meticulosos columnistas y analistas han opinado desde todos los ángulos sobre el problema, porque ciertamente, la crisis no está aislada, sino que se concatena con la estabilidad del gobierno del estado, pesa determinantemente en las finanzas gubernamentales e incide tajantemente en toda la economía estatal. Varios periodistas han dicho, con sobrada razón, que si el Issstezac quiebra también Zacatecas quebrará.

Cuando la opinión pública se ha percatado de esta situación, la confianza, interna y externa en el Instituto ha decaído, con evidentes reflejos en la credibilidad del gobierno del estado y la incertidumbre se ha generalizado, no solo entre los trabajadores, derechohabientes y pensionados, sino entre la población en general.

Tristemente, la situación resultó propicia para el surgimiento de mezquindades personales. A río revuelto, ganancia de depredadores, pensaron y se lanzaron a enarbolar falsas banderas reivindicadoras, con la espada de la diatriba y la mentira desenvainada. A quienes así obran, que les quede claro: en la idea de promover una reforma que garantice a todos pensiones justas, beneficie a la mayoría y fortalezca y asegure larga vida al Instituto, no daremos un paso atrás.

En esta senda, desde la Dirección General del Issstezac optamos por los únicos caminos posibles: la apertura informativa, la responsabilidad, la transparencia, el diálogo constante e inclusivo, el ejercicio del razonamiento limpio, bien intencionado y cimentado en la verdad del análisis objetivo y neutro del trabajo actuarial, objetivo y claro.

Seguiremos el camino de la responsabilidad, porque sabemos que la historia nos dará la razón. Alejandro Tello Cristerna, llegado el momento crucial, decidió hacer lo correcto y trascender como líder del gobierno que atajó la descomposición que arrastraba el Instituto de los trabajadores del estado y, consciente de los costos políticos que esto implica, encaró el remolino de inconformidades escudado en las virtudes de un gobierno que sabe escuchar y atender los problemas, cueste lo que cueste. Optamos por la rectitud y el compromiso.

Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance. Y para no estar solos, hemos socializado una reforma viable, no exclusivamente nuestra, sino nacida del consenso de trabajadores y pensionados, igual que de expertos, profesionistas; de pensadores de la academia y de la ciencia política. Atendimos las demandas y abrimos las puertas a la participación constructiva y por eso sabemos que no estamos solos, aun cuando quienes cuidan más sus intereses políticos que los de la gente parecen escabullirse, temerosos de perder su raquítico capital político, sin saber que los bienes del egoísmo son efímeros.

No todo está en manos de la Dirección General del Issstezac: no votamos en la Junta Directiva ni tenemos facultades para enviar nuestra propuesta de reforma al Poder Legislativo, pero confiamos en que los actores involucrados tengan suficiente sabiduría y entereza para hacer lo que les corresponde y elegir la vía de la pertinencia social, porque Zacatecas lo merece y la cobija tiene que alcanzar para todos.

Desde febrero nos esforzamos por arreglar lo que se abandonó durante decenios. No es nuestra la responsabilidad del desorden, pero sí es nuestra responsabilidad reparar lo reparable. Hemos cuidado las formas, atendido a quienes lo solicitaron; hemos escuchado y demandamos ser escuchados, porque escuchar es una de las bases de la democracia y la sana convivencia social.

Por nuestra parte, apostamos todas nuestras canicas; nada nos guardamos, porque nuestro capital es el servicio. Servir al Issstezac es máxima prioridad, porque sabemos que al ser útiles al Instituto lo somos para todos los zacatecanos. Esta es nuestra apuesta y la defenderemos. ■

*Director general del Issstezac.

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