Y sigue la pelea entre villistas y carrancistas…

Y sigue la pelea entre villistas y carrancistas…

¿Cómo podríamos resumir el proyecto político del Porfiriato? Pues en dos notas que lo definen: (1) la prioridad por la paz, después de un siglo 19 lleno de levantamientos armados; y (2) el centramiento en el desarrollo económico. Ambas notas se resumían con el lema positivista de ‘orden y progreso’. El orden era una paz romana y el progreso una economía sin desarrollo social. En el mundo, desde 1837 a 1914 se establece un proceso de acelerado crecimiento de las economías y el comercio internacional, se implanta el patrón oro con lo cual se facilita la liberalización comercial, y la innovación en esos años es frenético: se refleja en nuevas formas de vida urbana y en el ascenso de la industrialización. En ese período México sufre el atraso debido a tanto conflicto armado, hasta la rebelión de Tuxtepec. Así las cosas, el porfiriato es un intento de ‘ponerse a tono’ con el resto de Europa que toma como su modelo. Pero es una Europa que conquista África con inusitada violencia (recordemos el Congo Belga) y crece con extrema desigualdad. Es una globalización que ‘progresa’ con desigualdad. Ese progreso es la misma ambición de las élites del Porfiriato (¿les suena familiar?).

Con la Gran Guerra se rompe en Europa el sueño de la Bella Época y surgen exigencias de desarrollo social e igualdad. Después de 1917 la revolución de octubre muestra las ansias de un régimen social igualitario que se extienden en el globo. Es la rebelión contra la gran propiedad heredada. En México, en esos años, se construye también la derrota del progreso porfirista y el ascenso del ideal de una constitución social que no tiene su foco en el crecimiento económico, sino en el desarrollo y la justicia social. Eso fue justamente la Revolución Mexicana. La rebelión de los descamisados contra la extrema desigualdad que mantenían élites que heredaban sus grandes propiedades y vivían a la europea a costa del sufrimiento del pueblo llano.

La pregunta ahora es, ¿ya se cumplieron en México las exigencias y reclamos de justicia social de la Revolución Mexicana? La respuesta es muy obvia: no. La justicia fue abandonada muy pronto con el triunfo de los carrancistas y la derrota del sector popular (villismo y zapatismo). Los carrancistas tenían poco interés en el reparto de tierras y se aliaron rápidamente al discurso modernizador de los antiguos porfiristas. Y una pregunta aun más actual: ¿con la llamada 4t, se avanzará en esas antiguas promesas? Pues la respuesta es parecida (como el eterno retorno): depende de otra pregunta: ¿Quién tiene la hegemonía de la 4t: (neo) carrancistas o (neo) villistas? A la fecha los carrancistas están en la Oficina de la Presidencia y las coordinaciones de las fracciones de las dos cámaras, pero los representantes del sector popular están dando la pelea en el reacomodo de la elección al 2021. En junio de 2021 tendremos la nueva batalla de Celaya. Si la pierden los villistas, la suerte estará echada: los cambios serán maquillajes para seguir igual. Si ganan, habrá esperanza.

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