Vida y muerte ante el COVID-19

Vida y muerte ante el COVID-19

†A la memoria de mis compañeros
universitarios que han dejado esta vida terrenal

Nadie nos preparó ni para vivir ni para morir en el lúgubre escenario de la pandemia del COVID-19, hay muchas pérdidas humanas, todas lamentables, gente que no ha podido despedirse de los suyos pues no han habido palabras ni tiempo para el perdón o para aclarar malentendidos. Hay familias divididas, muchos huérfanos, viudos y viudas. El 2020 ha sido un año de mucho dolor, de energías negativas, de desesperanza y lo peor de todo es que el 2021 no se ve muy diferente en panorama. Después de 8 meses de confinamiento, la gente ha renunciado en su gran mayoría a permanecer en resguardo; algunos todavía no creen que esta pandemia exista, lo único que cambia su panorama son las muertes cercanas en la familia o en los amigos. He sabido con mucha tristeza sobre el deceso de varios compañeros de trabajo, destacados universitarios, sin mediar las palabras de despedida, el abrazo o el apretón de manos, ya que incluso, el saludo de codo es lo único que nos arraiga en la amistad en estos tiempos tan complejos. Todo indica que vivimos en semáforo rojo; debiéramos estar guardados y con operaciones comerciales y gubernamentales mínimas pero, con la finalidad de no sentenciar a muerte a las pocas fuentes de empleo que subsisten, nos mantenemos técnicamente en color naranja, solo espero que esta táctica no devenga en mayores contagios, muertes y en la sobresaturación de los hospitales lo cual, nos condenaría a pasar las peores navidades de nuestra vida y el inicio del año nuevo con un panorama devastador como nunca en la vida reciente de la humanidad. Entre tanto, los invito a ordenar algunos aspectos de nuestra vida, pues desde el momento en que el COVID-19 nos alcance, no tendremos cabeza para pensar, despedirnos o conciliarnos con nuestros más allegados. Creo que incluso escribir una carta previa ante nuestra posible ausencia terrenal sería buena idea, ya después cuando todo esto pase y sigamos vivos, la rompemos. Personalmente no me gustaría irme al otro plano cósmico si decirle a mis hijos cuánto los amo y pedir perdón por mis faltas que no han de ser pocas, comunicarle a mi familia lo mucho que los quiero a pesar de las diferencias y de las amplias contradicciones que nos hacen humanos con virtudes y defectos; decirle al amor de mi vida lo maravilloso que ha sido compartir mi existencia con ella hasta que duró, que siga adelante y sea feliz; declarar lo orgulloso que ha sido para mí, ser universitario, ojalá que me hayan alcanzado las acciones para no ser olvidado tan rápido y que mis actos, sean puestos en una balanza en la que espero se incline más a lo bueno que a lo gris de mi existir. No me gustaría salir de la Nave Planetaria sin poder decir que hice lo que pude con lo que tenía pues nunca fueron las cosas fáciles para el que escribe y, cada pasó y cada peldaño que subí, costó sudor, lágrimas que muchas veces oculté con una sonrisa y por supuesto, sudor por las arduas jornadas de trabajo. A mis adversarios políticos decirles que nunca los vi como tales, más bien fueron compañeros de luchas que vibraron en una sintonía diferente, con otra ideología y con otros pensares. Decirles a mis buenos amigos y maestros lo mucho que les agradezco tanta enseñanza, tantos rondines y aventuras que seguramente revolotearán en mi mente en lo que atravieso el túnel del otro lado, arrancándome muchas satisfacciones y carcajadas. He vivido, creo que bien, me faltó conocer el mundo pero no lo lamento porque conozco México, su cultura y mis raíces, su inconmensurable riqueza de recursos naturales, su gran cielo azul y su manto estelar. Pedirles a mis hermanos indígenas sobre todo a Edaín, se cerciore de que sean mis restos y lleve mis cenizas a Wirikuta, al ojo de Dios para que me convierta en viento y recorra las calles de Real de 14; ya si el aire es fuerte, quizá llegue hasta mi pueblo querido: Jaral del Progreso, Gto. Sr. COVID-19, te he ganado la primer batalla, he podido despedirme y aún no me alcanzas, si lo haces el dolor será menor y mis allegados tendrán un referente de mi adiós; no me llevaste del todo, dejo un legado, muchos recuerdos y mucha gente que me quiere.

*Docente-investigador de la Unidad
Académica de Derecho de la UAZ
[email protected]

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