Alianzas por el poder: Triunvirato conservador

Alianzas por el poder: Triunvirato conservador

Sin mucha dificultad, la mayoría podemos comprender que dos son mejor que uno y que tres son mejor que dos a la hora de hacer montón o de acumular fuerzas contra alguien o algo; por eso tiene mucha lógica la frase que dice “la unidad hace la fuerza”. Este razonamiento aplica absolutamente en todos los ámbitos o al menos en la mayoría. En el ámbito laboral, varios trabajadores se alían y se organizan en un sindicato para hacer más fuerte a la clase trabajadora ante el patrón; los ciudadanos y ciudadanas se unen para formar asociaciones y tener mayor capacidad de gestión y audiencia ante las autoridades; los estudiantes, se aglutinan en federaciones y consejos; y así las uniones y las alianzas se van forjando según los intereses de sus integrantes. Con los partidos políticos pasa lo mismo.

El objetivo primordial de un partido político es conquistar el poder, algunos quieren el poder por el poder y otros quieren el poder para transformar; para conquistar el poder lo pueden hacer por medio de alianzas con otros partidos políticos, así se supone que es más fácil “la cosa”.

La realidad de las alianzas electorales en México, atiende más al propósito de obtener el mayor número de votos posibles, que a hacer una plataforma electoral plural pero congruente, donde se sumen los partidos que coincidan en proyecto e ideología.

La ambición al poder y el deseo de conservar los privilegios de la clase política ha motivado la creación de más alianzas políticas que la coincidencia en un proyecto de gobierno. Esta visión de los dirigentes políticos nos da como resultado alianzas electorales antinaturales, donde partidos de “izquierda” hacen alianza con los de “derecha” para obtener o conservar el poder.

Las alianzas entre contrarios o rivales, con el fin de obtener el poder no es una historia reciente y exclusiva de la “pintoresca” política mexicana. En la antigua Roma, Pompeyo y Craso eran dos generales militares, que, aunque servían al mismo imperio, estos mantenían una fuerte rivalidad por sus logros militares, sus aspiraciones políticas y sus ambiciones de dinero y poder. Estaban en constante competencia militar, sumando triunfos cada quien por su parte, la tensión entre ellos era demasiada y aunque eran muy poderosos en Roma, su división no los haría hacerse del poder jamás. Estos dos generales encontraron en Julio Cesar a un conciliador de intereses que los haría representar a ambos, de tal forma que lo nombraron cónsul de Roma y fue quien estuvo cuidando sus intereses en el poder. Los dos generales supieron aprovechar por mucho tiempo esta alianza que hoy es nombrada Primer Triunvirato Romano hasta que en el ejercicio del poder, los intereses particulares fueron causa del fin del Triunvirato.

Hace unos días, el PRI, PAN y PRD anunciaron una especie de “Triunvirato Conservador”, lo que representa una alianza electoral a pesar de sus enormes diferencias ideológicas. Estos tres partidos, son contrarios desde su nacimiento; el PRI se formó en 1929 como un partido único en el país, un partido oficialista, hegemónico. En 1939 el PAN surge como una alternativa opositora a los ideales revolucionarios que estaban en el centro de todo discurso de la época, con lo cual se convirtió en un partido opositor al PRI. El PRD surge de la corriente democrática del PRI, cuando esta se separa del partido exigiendo reglas claras y democracia en los procesos internos, cosa que en su momento fue aplaudido y que los llevo a convertirse en un partido de izquierda con futuro prometedor durante algún tiempo. Entonces, estos partidos nacen contra punteados unos con otros, por lo que una alianza electoral entre ellos solo se puede entender poniendo como prioridad la obtención del poder.

Lo que en realidad quiere esta alianza conservadora es precisamente eso, recuperar el poder para conservar sus privilegios. Nos referimos a privilegios a los altos sueldos de los políticos, al millonario financiamiento público de los partidos políticos, a la impunidad que se goza bajo la sombra del poder, al vivir del erario público, privilegios que se han visto eliminados, disminuidos o comprometidos con la llegada de morena al poder, es por eso que la finalidad número del PRIANRD es ganarle a morena a como dé lugar, los principios, los proyectos y la congruencia pueden dejarla de lado.

Es importante señalar que las alianzas políticas de esta magnitud, se tejen en las cúpulas de los partidos políticos, son unos cuantos los que se sientan en la mesa de negociación; apoyados de encuestas, sondeos y otros datos cuantitativos, se reparten el territorio sin prever que serán un fracaso en las calles. La ciudadanía ha despertado a tal grado que estas alianzas antinaturales no tienen mayor efecto en el electorado que el rechazo total, pues, no hay congruencia, no hay proyecto sólido, no hay punto de coincidencia más allá que la obtención del poder por el poder.

Las alianzas podrán fluir muy bien en la mesa de negociación, pero es muy distinto a la hora de que la ciudadanía elige a quien darle la confianza. Esto también debería tomarlo en cuenta morena al considerar una alianza con el Partido Verde.

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