El Monrealismo y el Periodismo: Caribdis contra el criterio de veracidad

El Monrealismo y el Periodismo: Caribdis contra el criterio de veracidad

La función de la prensa es justo observar a la clase política, y en espacial a los gobiernos o a quien aspire a encabezarlo. Los periodistas son la parte de la sociedad que la ‘representa’ en el sentido que hace un trabajo especializado al servicio de los intereses de aquella. Transparenta las actividades, gastos, intenciones y orientaciones de las acciones de la clase política: le da verdadera dimensión pública a la política. Por ello su trabajo es hacer las preguntas que la población hubiera querido hacer, cuestionar y forzar la publicación de información que, por sí solos los políticos no harían. Los periodistas y los medios de comunicación debemos de tener una línea editorial clara que se debe a sus lectores más no a los políticos o poderes económicos porque su función justo es constituirse en observador vigilante.

La actividad crítica consiste en una sospecha continua y ‘desenmascarar’ discursos ideológicos que dicen una cosa, pero ocultan verdaderas intenciones, o en descubrir manejos oscuros de los intereses públicos. Todo manejo ‘obscuro’ es, por definición, en contra del interés público porque este último obliga que todo esté a la luz. Sin embargo, desde el poder, asumen la crítica como ‘golpeteo’ a agresión en su contra. En ese sentido, se hizo clásica la frase: “no voy a pagarte para que me pegues”, para indicar que los gobernantes no pagarán contratos con medios de comunicación o no contratarán publicidad en medios que ejerzan la crítica. Luego entonces ‘sí van a pagar’ pero a los medios que sean sumisos y zalameros. Como el humillante papel de un Lord Molécula en las mañaneras o hasta la perversidad de un Loret de Mola que se pone al servicio de las truculencias más inconfesables del poder. Por ello, a los periodistas lo que se les exige no es que dejen de ejercer la crítica, sino que lo que digan corresponda con la realidad entendida desde una línea editorial definida. El criterio de veracidad es el requisito esencial del buen periodismo.

Pues bien, en el caso de Zacatecas, nos aproximamos a un proceso de elección de la gubernatura. Y el grupo político monrealista ya inició la agresión a la crítica periodística tachándola de ‘infamia’ contra su pretensión de llegar al poder. Sin embargo, no han desmentido el contenido de una sola de las críticas. Esto es, el criterio de veracidad está intacto. Y mientras ese criterio esté incólume, significa que la crítica es legítima.

En este contexto, volvemos a poner sobre la mesa la urgencia de promover y aprobar una ley de medios que regule la contratación de tiempo y espacio publicitarios que garantice el derecho a informar y ser informados a través de un sistema de medios de comunicación plural. Debemos proteger al periodismo libre no debe de ser impedido de acceder, a través de criterios claros, a recursos públicos por la enorme importancia que tiene su función descrita arriba. Una regulación que establezca como primordial valor la exigencia de medios plurales tal y como ahora lo refleja el espectro ideológico del tablero político y queden estos a salvo del arbitrario interés del gobernante en turno. Y sobre todo respetar la absoluta libertad de los periodistas con la única condición de ceñirse al criterio de veracidad. Hacer periodismo en serio implica viajar en el río estrecho que pasa entre Escila y Caribdis, y en Zacatecas ambas tienen hartas cabezas.

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