Morena dividido y confuso: va revuelto lo sucio con lo legítimo

Morena dividido y confuso: va revuelto lo sucio con lo legítimo

Desde su origen Morena se conformó en un partido con personas y grupos de orientaciones muy diversas. Los que venían del PRD ya eran diversos: los que tuvieron su origen en la corriente democrática del PRI y aquellos que venían de las corrientes socialistas: ambos vieron cómo el partido del sol azteca se descompuso en la alianza con el neoliberalismo a través del pacto por México. También una parte importante del colosismo acompañó la formación de Morena.

También se sumaron organizaciones nacionales que llevaban décadas en la lucha social de carácter popular y partes de otras de incidencia regional, con agendas que van de la producción agrícola, apoyos en comercialización, construcción de viviendas, gestación de proyectos productivos, y las diversas demandas populares. También militantes que hacían su acción social en organizaciones civiles en temas ecologistas, jóvenes y derechos humanos. Se sumaron organizaciones indígenas con décadas de lucha por la seguridad de sus tierras. Fue notorio el dinamismo que le pusieron los maestros democráticos con lustros resistiendo las embestidas del sindicalismo charro en manos de múltiples innombrables. Y los ex braceros.

Morena es producto de la articulación de todas esas luchas sociales y los militantes que han dado la pelea en los ámbitos electorales durante largos años. Por ejemplo, la UNTA o la CNPA tienen más de 40 años en la lucha social; y liderazgos de la lucha por la democracia vienen desde los derechos conquistados en 1977. También hay muchos grupos jóvenes, pero que no se entienden sin la articulación desde aquellos años. El liderazgo de AMLO tuvo la virtud de articular todos esos liderazgos y movimientos que pusieron la base del movimiento electoral que inicia en el 2016. Este último fue tomando fuerza hasta que se convirtió en una locomotora electoral. Una vez que Morena mostró su carácter de locomotora, muchos grupos y caciquismos regionales se sumaron a la potencia ganadora de elecciones.

Como podemos observar, la conquista de la presidencia fue producto del esfuerzo de una cantidad enorme de personas que habían luchado por décadas con la estrella polar del cambio de régimen y sistema económico en México. Esto es, Morena y el movimiento electoral que llevó a AMLO a la presidencia no es producto de un solo hombre, sino a la persistente lucha de miles de mexicanos que resistieron al Estado Autoritario y luego al neoliberalismo. Pero una vez que tiene éxitos electorales, el oportunismo no se hace esperar.

Ahora está claramente dividido el partido, de tal manera que, si un grupo gana la candidatura a una gubernatura, los demás irán a otros partidos y se quedarán fuera de la contienda. Los grupos de caciques regionales, aquellos que tienen demandas sociales añejas y los nuevos incorporados con la esperanza de hacerse de un puesto, mantendrán una lucha no por programas sino por el poder en el 2021. Así que la cosa ahora mismo está muy revuelta: desde liderazgos que esperan poder lograr por fin sus banderas por décadas peleadas y los oportunismos escalados en los últimos tiempos. Estos últimos han logrado posicionarse de manera especial, por ejemplo, no es gratuito que ahora 8 superdelegados serán precandidatos al mismo número de gubernaturas. En Morena no todo es lo mismo: va revuelto lo sucio con lo legítimo.

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