Rescatar y transformar al ISSSTEZAC: cambio de hábitos

Rescatar y transformar al ISSSTEZAC: cambio de hábitos

Durante todo el presente año la problemática que enfrenta el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Zacatecas (ISSSTEZAC) ha estado en la agenda pública. Tanto Legisladores, como funcionarios, derechohabientes y la sociedad en general, han expresado su preocupación sobre un sistema que ven agotarse con todos los impactos que ello significaría: desde el desamparo de más de cuatro mil familias de pensionados y jubilados, pasando por la desesperanza y pérdida de expectativas de otras más de veinte mil familias de trabajadores activos que quincena a quincena aportan para mantener vigente su derecho a la seguridad social, pero también, el duro golpe que un colapso del ISSSTEZAC representaría para las finanzas estatales. Por eso la preocupación es, además de auténtica, muy válida en todos los sectores, y de parte de todos los actores. No es una novedad (en estas mismas páginas hemos expuesto largamente al respecto) que la seguridad social enfrenta una serie de desafíos nunca antes vistos en la historia, en el actual contexto, no solo local, sino nacional e incluso a nivel internacional. Vivimos tiempos de transformaciones sociales apenas aproximadas a la revolución industrial que se experimentó entre el siglo XVIII y XIX: la tecnología ha sustituido en muchos campos a la mano de obra, por lo que, aunque hay más producción que nunca, hay menos necesidad de trabajadores; así mismo el mundo vive un envejecimiento de la población, a la par que tiene que hacer frente a la garantía de una vida digna para dichas personas, destinando los recursos necesarios para ello. Sí bien México vive lo que se ha dado en llamar “bono demográfico”, éste se está desperdiciando, desde mi particular punto de vista por dos fenómenos: el primero es la informalidad que vuelve imposible el fortalecimiento de un sistema de seguridad social por falta de recursos, sea por la vía de aportaciones o por la vía de impuestos; y segundo, por el pernicioso problema de la inseguridad no solo entendida como un asunto de violencia, sino más amplio: el de la inseguridad jurídica, que inhibe la inversión, pero que también vulnera desde su columna vertebral al Estado de Derecho. Lo anterior sin duda impacta negativamente en la posibilidad de constituir un sistema de seguridad social sólido y viable, no solo nivel nacional, sino también a nivel local.

El ISSSTEZAC es a su vez un sistema de pensiones y otras prestaciones de carácter social para un sector definido de la población: trabajadores al servicio del Estado. Fue diseñado con estos antecedentes y de ahí muchas de sus características, mismas que son muy generosas para sus agremiados, lo cual no tiene nada de negativo ni reprochable. Ojalá pudiéramos procurar esas mismas condiciones para toda la población, especialmente para la más vulnerable. Sin embargo, esto no es así. Frente a los problemas de recaudación del Estado (a nivel nacional) y la histórica necesidad de recursos de la entidad (a nivel subnacional), no es posible mantener tal esquema y menos aún ampliarlo. Es un hecho matemáticamente demostrable que las cuotas de los trabajadores por sí mismas no alcanzan, y menos aún sí se cobran prestaciones que no se cotizan y el número de derechohabientes activos que sostienen a un pensionado disminuye sistemáticamente año con año.

Hoy el ISSSTEZAC, sus trabajadores, derechohabientes y funcionarios, se encuentran en la coyuntura análoga de una persona cuya juventud le permitió durante años darse un estilo de vida con ciertos hábitos que, al llegar a otro punto de su vida, debe abandonar a riesgo que, de mantenerlos, vivirá menos y sufrirá de una larga decadencia sin remedio. Todos tenemos la obligación moral, pero también material, de corresponsabilizarnos para hacer justamente eso: cambiar de hábitos. Desde el interior, donde debemos asumir la tarea de optimizar nuestros esfuerzos y reducir el costo que significan costumbres hoy insostenibles. También, claro desde la perspectiva del Estado (principal responsable) y todos sus agentes: funcionarios, legisladores, líderes políticos y otros tantos, no queda más que reformar y hacerlo con suma responsabilidad y sensibilidad, con el difícil equilibrio que significa un ejercicio como éste. Finalmente, también corresponde a derechohabientes, activos y pensionados, desarrollar un ejercicio deliberativo que permita concluir en soluciones ajustadas al derecho y al pragmatismo (no queda mucho margen más allá de eso), para lograr garantizar la justicia, la equidad, la modernización y la viabilidad del actual esquema de seguridad social para ellos y sus familias, pero también para sus compañeros presentes y futuros. Una transformación que realmente signifique un rescate del ISSSTEZAC será un asunto de Estado, en el sentido de que no bastará un Gobierno, ni un solo esfuerzo para concretarlo: será un proceso largo, armado de distintas políticas, acciones, reformas, debates, decisiones y transformación permanente, y sobre todo eficaz, con apego a la justicia en sentido amplio buscando garantizar la equidad, que es una pretensión máxima de la seguridad social. Todavía tenemos la oportunidad para cambiar. No la desaprovechemos, podría no haber muchas más.

*Para efectos de transparentar el potencial conflicto de interés se aclara que el autor del presente texto se desempeña como Titular de la Unidad de Transparencia del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Zacatecas, sin embargo, sus opiniones y expresiones vertidas en este espacio carecen del carácter de oficial y en ningún momento representan una postura institucional oficial. ■

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ