Fideicomisos: redistribución necesaria

Fideicomisos: redistribución necesaria

Esta semana en la Cámara de Diputados se aprobó la eliminación de 109 fideicomisos y fondos que estaban destinados a distintos rubros y responsabilidades del gobierno, estamos hablando de que se redistribuirá una cantidad de más de 68 mil millones de pesos pertenecientes a esas figuras y que se supone, estaban destinados a un fin específico de interés público. Los recursos mencionados ya no serán manejados por las figuras eliminadas, sino que serán reasignados por la Federación. Esta acción tiene dos propósitos fundamentales; uno de ellos es terminar con la figura de los fideicomisos públicos, que actualmente abren la puerta a la opacidad, a la discrecionalidad en el manejo de recursos públicos y a la corrupción; el otro propósito es, reasignar esos millonarios recursos, para que, mediante un manejo transparente, sean utilizados para amortiguar los efectos económicos causados por la pandemia del Covid-19.

Las consecuencias económicas que ha originado la pandemia actual a nivel mundial son muchas. El mundo entero se está enfrentando a la pérdida de empleos, al cierre de pequeñas y medianas empresas, a la disminución del comercio y del turismo, así como al deterioro de muchas otras actividades económicas que permiten la subsistencia de la sociedad. Para algunos países, los efectos han sido mayores y más desastrosos que para otros, pero la pandemia ha afectado a todos. Debido a la situación extraordinaria por la que se está pasando, los gobiernos de todos los países se han visto en la necesidad, o mejor dicho en la obligación, de emprender medidas urgentes para amortiguar lo más posible todos esos efectos económicos y velar de la mejor manera por el bienestar de la población.

Andrés Manuel López Obrador planteo desde un principio, que la contingencia de los efectos económicos de la pandemia en México, no incluirían el aumento o la creación de nuevos impuestos, gasolinazos o endeudamiento del país; como los gobiernos neoliberales lo hubieran hecho. Coincido con el Presidente en que no se le debe cargar a el pueblo las acciones para disminuir efectos económicos y que plan de contingencia se debe hacer, valiéndose de la reasignación y optimización de los recursos públicos y de la austeridad en el gobierno. En ese sentido, es entendible que sea necesario y hasta urgente, eliminar figuras de financiamiento como algunos fideicomisos públicos, que no justifican el recurso asignado y mucho menos justifican el cumplimiento del fin, para el que fueron creados.

Casi todas y todos hemos escuchado la palabra fideicomisos, pero debemos entender mejor como es que funciona esta figura jurídica para darnos una idea del abismo de corrupción que puede existir en torno a los fideicomisos públicos.

La figura de los fideicomisos surge originalmente como un acto jurídico entre particulares, no existían los fideicomisos públicos. Tiene su raíz en el derecho sucesorio romano, donde la idea fue crear una figura donde una persona (fiduciante), otorgaba a otra (fiduciario) bienes muebles o inmuebles, que deberían ser administrados y entregados a otra persona (fideicomisario) siempre y cuando se cumpliera una condición o fueran destinados a un fin determinado. Desde el momento que el fiduciante pone a disposición del fideicomiso sus recursos, estos, no los puede tocar, ya no están a su disposición, prácticamente le dejan de pertenecer; al fiduciario tampoco le pertenecen, pero puede disponer de ellos, administrarlos y entregarlos a su criterio al fideicomisario. Según la ley, al momento de la creación del fideicomiso se deben establecer normas y limitaciones para el fiduciario, todo lo no contemplado queda a su libre determinación siempre y cuando de cumplimiento al fideicomiso. Cabe mencionar, que el fiduciario cobra por administrar el fideicomiso, desde ahí ya se pueden imaginar el conflicto de intereses que puede ocasionar esta situación.

Todo el complejo esquema jurídico, financiero, administrativo y burocrático en torno a los fideicomisos provoca que no existan mecanismos confiables de transparencia y control de los recursos. La Auditoria Superior de la Federación ha insistido en que el recurso público se aplique de manera directa, sin intermediarios, ya que cuando el dinero pasa de una dependencia a otra, de una persona a otra o de un gobierno a otro, el recurso ya no llega completo a la gente, pues es rasurado por la corrupción; lo mismo pasa con el recurso de los fideicomisos públicos.

La eliminación de los fideicomisos y la reasignación de los recursos no quiere decir que el gobierno vaya a dejar de atender esas responsabilidades, al contrario, habrá una mayor garantía en que el recurso se aplique para lo que es.

Es prioritario que en estos momentos cada centavo público se maneje de la manera más transparente y efectiva; cada sector de la población debe tener seguridad en que se están empleando acciones efectivas que servirán para contener los efectos económicos de la pandemia.

Recordemos como se terminó en unos meses la infraestructura del sector salud que durante sexenios no pudieron terminar; recordemos como se han creado plazas para personal médico de manera extraordinaria; pensemos en que la vacuna contra el Covid-19 será gratuita para los mexicanos; si pensamos en esas y otras cosas que se han atendido de manera urgente, la reasignación y optimización de recursos tiene sentido. ■

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