El bono para el desarrollo sostenible (primera parte)

El bono para el desarrollo sostenible (primera parte)

Un gran desafío para lograr el desarrollo sostenible es el financiamiento, ya que se requieren de cuantiosas inversiones para lograr cambios, en este sentido, la falta de recursos disminuye de manera dramática las posibilidades de los países menos desarrollados de hacer frente a las problemáticas que los alejan de la sostenibilidad. Cabe destacar que un gran número de países han asumido la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde los 17 ODS son una llamada urgente para países desarrollados y en desarrollo a actuar, al trazar los ODS una ruta para la paz y prosperidad con base en criterios sociales, económicos y ambientales. Para lograr una implementación exitosa de la Agenda 2030 los recursos públicos no serán suficientes, es por esto que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sugiere un tipo de financiamiento que incremente los flujos financieros del sector público y privado a través de la alineación de la regulación financiera, sistemas y sector financieros hacia los sectores prioritarios para el desarrollo sostenible. Esto es factible a través de la emisión de bonos que promuevan alianzas público – privadas orientadas al cumplimiento de los ODS.

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) refiere que los bonos sostenibles son instrumentos financieros que son aplicados exclusivamente a proyectos que mejoran la sustentabilidad y combaten el cambio climático, estos se caracterizan por tener un retorno de renta fija y estar respaldados por los activos de los proyectos o por el estado de cuentas de la entidad emisora. Para los países en desarrollo, este tipo de bonos les puede permitir incrementar su infraestructura relacionada con los ODS así como articular un mayor compromiso por parte de todos los sectores con el desarrollo sostenible; por ejemplo, en el año 2018 cerca de 521 billones de dólares en bonos verdes fueron emitidos por gobiernos e instituciones, lo que llevó el valor del mercado de bonos climáticos a 1.45 trillones de dólares. Esto significa que hay un rápido crecimiento en las fuentes de capital para activos vinculados al cumplimiento de los ODS lo que se traduce en un impacto positivo y tangible al desarrollo sostenible y con beneficios materiales para los inversionistas. Un ejemplo es el bono global de desarrollo sostenible, emitido por el Banco Mundial (BM) a un plazo de 10 años, el cual obtuvo 1.5 billones de euros para financiar sus actividades vinculadas a cuatro de los ODS; esto permitió ofrecer a los inversionistas una oportunidad atractiva de alinear tanto objetivos sociales como financieros y crear conciencia sobre la importancia del rol del financiamiento privado en la materia.

En el Informe Nacional Voluntario para el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (2018), se menciona la necesidad de movilizar recursos para el cumplimiento de los ODS, asimismo se refirió la creación de una propuesta para crear un mercado de bonos verdes, sociales y sostenible en México para el alcanzar las metas de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París. En este tenor, el pasado 14 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó sobre la emisión inaugural de un bono soberano sustentable por un monto de 750 millones de euros relacionado con los ODS, lo que convirtió a México en el primer país en el mundo en contar con un instrumento de estas características, con la emisión de este bono, México amplía su base de inversionistas Según el Comunicado No. 071 de la SHCP, actualmente en el mundo hay aproximadamente 3 mil fondos de inversión sustentables que concentran activos por 800 mil millones de dólares, de los cuales el mercado europeo concentra el 80 por ciento. En el caso mexicano el bono se colocó con un plazo de 7 años ofreciendo una tasa rendimiento de 1.603 por ciento y una tasa cupón de 1.350 por ciento, cabe mencionar que la operación llegó a una demanda máxima de 4 mil 800 millones de euros, equivalente a 6.4 veces el monto colocado, donde participaron 267 inversionistas institucionales a nivel global. Las implicaciones de la emisión de este bono son importantes, al mostrar los inversionistas confianza en el instrumento y un mayor compromiso del gobierno mexicano con el desarrollo sostenible.

Se espera que este bono se convierta en un programa de largo plazo y que sustituya a otros bonos tradicionales y que marque la pauta para una recuperación verde luego de la pandemia ocasionada por el coronavirus. Ante la enorme desigualdad que persiste en México, será cuestión de esperar a los primeros reportes para conocer el alcance e impactos de este instrumento en el desarrollo sostenible; no obstante, cuenta con características interesantes las cuales serán expuestas en una próxima publicación.

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