Miscelánea ¡Los indignados!

Miscelánea ¡Los indignados!

Recibí un indignado chat de un amigo abogado indignado, caracterizado éste como hombre honesto y sensible al extremo. Se queja. Se lamenta del procedimiento en libertad, tan sólo con un dispositivo electrónico de rastreo que se le sujetó a una pierna a Emilio Lozoya Austin, así como el aseguramiento de su visa y pasaporte y a quien se le hizo la recomendación: “Quédate en casa”. Inculpado Lozoya, de diversos actos de corrupción que constituyen delitos patrimoniales en perjuicio de la Nación, por ¡miles de millones de dólares!

“En lo personal no solo en este sexenio se ha visto esto (pero tanta mentira e hipocresía de tu peje es evidente…así dan ganas de ser bribón. Perdón”. Dice mi amigo abogado e indignado.
Luego, irónico pregunta: “¿Alguien sabe a qué hospital van a llevar al Marro?” ¿Usted sabe querido lector?

“La Justicia es ciega. No ve, pero si escucha el tintinar del dinero”, nos decía en clase de Derecho Romano el querido y recordado maestro Antonio Espinosa Hinojosa, refiriéndose a la representación gráfica de la Justicia: Una mujer con túnica romana, que sostiene en la mano derecha una espada y en la izquierda una balanza. Lleva invariablemente una venda que le cubre los ojos. Pero… “si escucha el tintinar del dinero”.

Y es que los indignados son muchos, sobre todo los parientes y amigos de los miles de presos hoy recluidos en las cárceles de todo el país por delitos diversos: El robo de una bicicleta o de cualquier clase de ganado, único o en hato, portación de arma de fuego (calibre 22 regularmente), aborto “privilegiado” por no tener la mujer “mala fama”, por haber logrado ocultar su embarazo y por ser fruto el feto de “unión ilegítima”. Si la mujer tiene “mala fama” o no logra ocultar su embarazo o es fruto de unión legítima (de matrimonio) entonces la pena se duplica. Por la siembra de una planta de marihuana para consumo personal, o la posesión de algunos gramos. Y así un largo etcétera.

Decía mi venerado y recordado maestro Antonio Espinosa: “es que el derecho penal es para los pobres y el derecho civil para los ricos”. Ahora hubiera corregido: Es el derecho penal, “en lo general para los pobres y selectivamente para los ricos”.

Antes del desgobierno de Felipe Calderón el derecho penal era tal cual lo describía el maestro Espinosa: La impunidad imperaba cuando de dinero y apellidos se trataba y el cinismo nos pintaba: “Me vendes tu tierra o se la compro a tu viuda”, decía con sarcasmo Gonzalo N Santos el cacique de San Luis Potosí y se mofaba cuando de moral alguien le hablaba: “la moral es un árbol que da moras”, decía. “Un político pobre es un pobre político” afirmaba el enriquecido Carlos Hank González.

Hoy el derecho penal es selectivo por la aportación que hizo Felipe Calderón al haber copiado para México el Sistema Penal de los Estados Unidos de América. El Juicio “adversarial” o juicio Oral. Este sistema funciona desde su origen “a conveniencia”: Del dinero que “entregue el enjuiciado y se suma la “información confidencial” que lleve a la detención de involucrados en delitos de delincuencia organizada, de trasiego de drogas o de enriquecimiento inexplicable con dinero del erario público principalmente, entre otros.

El enjuiciado se convierte así en “INFORMANTE”, para alcanzar la impunidad y hasta la protección. Si el informante proporciona datos de personajes “de cualquier parte del mundo”, que hayan saqueado el erario público en sus respectivos países, o hayan tenido acuerdos con la delincuencia organizada, entonces el informante es enjuiciado en “libertad”, con las medidas de “aseguramiento” que se le impusieron a Lozoya.

Pero ¿por qué la “Justicia” de los Estados Unidos tiene alcance para enjuiciar a delincuentes de otros países y, de que le sirve a ese país imperial presentarse como “la policía del mundo?”.

Fácil: Cuando autoridades de los Estados Unidos reciben a algún delincuente, pongamos por ejemplo al “Chapo”: Inmediatamente le hicieron entregar ¡16 mil millones de dólares! (que hubieran sido muy buenos si Peña Nieto no lo entrega y lo enjuicia en nuestro país), pero no sólo de dinero hablamos: también le hicieron denunciar y señalar a los políticos en México que tenían nexos con él y con otros grupos delincuenciales. De allí el asunto de García Luna, y Palomino y el pavor de otros, hasta ex presidentes.

Luego viene la “cadena justiciera” de los Estados Unidos con: más dinero y más información. Y así el chapo tiene privilegios…

Mi amigo, el “indignado” y honesto abogado debe entender que, “Los justicieros” en nuestro país, sólo están aplicando la legislación vigente copiada del Sistema penal Norteamericano: Carpeta de Investigación, detención, declaración de culpabilidad, pago de reparación del daño, información privilegiada si la tiene y que abre los llamados “criterios de oportunidad”.

Si no hay opción de criterios de oportunidad, pero dinero sí, el asunto pasa a “juicio abreviado” con anticipada pena menor, casi convenida con el enjuiciado

Si se aplican los criterios de oportunidad (va el caso Lozoya), entonces se le protege de la “Pandemia” para todos los efectos: “quédate en casa”.

Si no hay declaratoria de culpabilidad por parte del enjuiciado o/y tampoco hay dinero, entonces el enjuiciado enfrentará el temible “Juicio Oral” en contra de los fiscales más feroces del sistema Y en juicio público. Que sirva de ejemplo y con sanción ejemplar: ¡dos cadenas perpetuas! (pena de muerte si es en los Estados Unidos).

No nos indignemos, lo que pasa es que los fiscales, sobre todo el de la Nación ya aprendieron de la “Justicia de los Estados Unidos”. Ya hasta dinero se está obteniendo, así como la información necesaria y a conveniencia. ¡No te enojes abogado Juan! (a quien por cariño le dijo JUAMLO.)

¡Viva la justicia a la gringa. El que no aporte dinero…!

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