Oremos

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Existen problemas poco graves para los agremiados al Sindicato de personal académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Podemos enumerar algunos: la reposición de las plazas del personal fallecido, rescindido, jubilado, la deuda con el ISSSTE por no pagar las cuotas de seguridad social, la violación del contrato en la integración de las cargas de trabajo del personal, la suspensión unilateral de años sabáticos y promociones de categoría, la violación reiterada del procedimiento de promociones de nivel, la cotidiana violación de las cláusula relativas a la librería universitaria, la falta de pago del dinero para el festejo del día del maestro entre otras obligaciones contenidas en el Contrato colectivo de trabajo UAZ-SPAUAZ (CCT). Hoy día dos procesos son los relevantes. Por un lado el consenso de los grupos políticos para garantizar una elección con quórum legal en las elecciones del sindicato, con lo que se allana el camino al claro candidato ganador y se premia con su cartera al resto de los participantes. La esperanza radica en que un nuevo comité ejecutivo tenga la capacidad de reinventar la organización gremial bajo las condiciones impuestas por el gobierno federal, y las derivadas de una pandemia cuya conclusión se vislumbra hasta el 2021. Por otro, la búsqueda de un acuerdo en la sucesión de rectoría. No está en duda el ganador, sino las condiciones en las que tomará posesión. En la prensa se pueden seguir las escaramuzas verbales respecto a la legalidad o ilegalidad del Consejo Universitario (CE). Enrique Viramontes Cabrera explica, en nota del 15 de julio en “La Jornada Zacatecas”, que el pasado 10 de julio, fecha en que concluye el semestre, los consejeros estudiantes del CE dejan de serlo porque egresan. A esto contestó el rector, Dr. Antonio Guzmán Fernández, que el máximo órgano de gobierno sigue en funciones y se reunirá en días próximos para determinar el calendario de elecciones, si faltan algunos consejeros por baja se convocará a los suplentes. Sin embargo, para el Dr. Miguel Moctezuma, como escribió en su columna del 17 de julio en el diario NTR, la respuesta del rector no es convincente porque “La Presidencia Colegiada del Honorable Consejo Universitario y todos los órganos de gobierno de la Universidad Autónoma de Zacatecas, concluyeron su vigencia” y añade: “Esta presidencia Colegiada no tiene facultades, y si las tuviera éstas no podrían ejercerse porque no puede prorrogar sus funciones más allá del periodo para el que sus miembros fueron electos”. Pero el secretario técnico del CE, Luis Martínez López (La Jornada Zacatecas, 18/julio/2020), sostiene que,no por haber concluido el semestre, se pierde en automático el carácter de consejero estudiante porque es hasta el periodo de inscripciones que se constata la baja. Y ese periodo es en agosto. Por ende el CE es vigente, como dijo el rector,además desde marzo pasado se tomó el acuerdo de delegar en la Presidencia Colegiada la toma de decisiones ante situaciones imprevistas, por lo que sí se logró el acuerdo en tiempo y forma. Para el Dr. Miguel Moctezuma hay pocas opciones de salida, una de ellas es que los “docentes históricos jubilados y activos” convoquen “con la fuerza de la responsabilidad moral que les caracteriza, a la búsqueda de una solución”. Si fracasa la fuerza moral quedará el caos. Quizá, si es cierto el desahucio financiero en que dejará el gobierno federal a once universidades públicas, anunciado por Luciano Concheiro (La Jornada, 14/mayo/2020);situación apuntalada por la caída del 36.5 % del IVA, un 26.9 % del IEPS y el 65.3 % de los ingresos petroleros (El Financiero, “El gobierno está en quiebra” 13/ Julio/2020), entonces las decisiones se tornarán difíciles para los dirigentes universitarios. Primero se dejarán de pagar las pocas prestaciones que sí se pagan, y el sindicato, impávido, se refugiará en la falacia del “sindicato gestor”: se unirá a la rectoría para solicitar recursos en Ciudad de México. Segundo, cuando eso falle, y fallará, se deberá decidir cómo distribuir los ingresos de la UAZ entre los diferentes sectores universitarios. Si sigue la lógica de la austeridad se recortarán aún más, o en serio, los emolumentos de burócratas. Y se les pedirá cooperación. Tercero, dado que esa estrategia es otra tontería, fallará y entonces sí se podrá interesante el asunto: ¿a qué sector se le dejará de pagar y qué concepto? ¿La prima a los jubilados? ¿Se reducirán las capacidades operativas de la universidad con la cancelación de programas y unidades con el consiguiente despido de personal? ¿Se utilizarán los recursos propios y se incrementarán las cuotas? Las decisiones no son fáciles: recortar las prestaciones de los jubilados es atentar contra la reserva de “fuerza moral”, mientras que despedir personal es hipotecar el futuro de la universidad y del Estado. Queda pasar la factura al pueblo a través del incremento de las cuotas. Si son 45 mil estudiantes, a razón de 2000 pesos el semestre, reditúan 180 millones anuales. Esta cuota no representaría sino un pequeño incremento respecto a lo que ya se cobra en muchas unidades. El dilema no es “la fuerza moral o el caos”, sino “las cuotas o la bancarrota”. Pero, si llega el dinero desde Cd. de México, no pasa nada. Oremos. ■

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