60 años de autonomía en la UAZ

60 años de autonomía en la UAZ

La presente investigación, como las anteriores, se realizó en el Archivo General de la Universidad Autónoma de Zacatecas y en el Archivo Histórico del Estado.

El 18 de febrero de 2020, la UAZ cumple 60 años como una institución autónoma. La autonomía parcial que adquirió cuando era el Instituto de Ciencias en 1959 y plena, en 1960, fue determinante para la creación de las nuevas carreras. En total acuerdo con otros historiadores, la adquisición de la autonomía fue importante para el crecimiento del instituto. La nueva estructura democrática de gobierno contribuyó significativamente a la creación de las nuevas escuelas.

En 1959, existían en el Instituto de Ciencias las siguientes carreras: Derecho, Ingeniero Topógrafo e Hidrógrafo y Enfermería. En 1960, se fundó Ingeniería Civil; en 1962, Mecánico y Eléctrico; entre 1961 y 1982, Medicina Veterinaria; en 1961, Odontología y Ciencias Contables y Administrativas; en 1964, Economía; en 1963, Ingeniero Químico y Químico Farmacéutico Biólogo, y en 1967, Medicina Humana.

La autonomía de la UAZ tiene su historia, la que se remonta a 1920, año en el que por primera vez, el 16 de octubre, el gobernador Donato Moreno, a través de un decreto, otorga la autonomía al Instituto Científico (no encontramos información de incorporación a su nombre de la palabra autónoma en la época).

La razón más importante que llevó al gobernador a tomar dicha decisión fue la insolvencia económica del Estado para mantener al instituto. También argumentó que la calidad de la educación resultaba mejor cuando era impartida por una institución privada, a diferencia de lo que ocurría en las oficiales. Lo que tenía que ver con el proceso de selección de los profesores. Otro aspecto considerado fue la absoluta libertad que deberían tener los directivos de las instituciones, es decir, la no intervención del Estado en la vida interna de las instituciones. Así, por medio del decreto, el instituto, de ser oficial, pasó a ser autónomo en todos los aspectos.

Quedó establecido en el decreto la formación de un Consejo de Educación, integrado por cinco de las personas más honorables y con capacidad científica. A dicho consejo se le entregaría el Instituto de Ciencias con los muebles y equipo de laboratorio. También se le entregaría un subsidio anual de 20 mil pesos.

Se le otorgaban al Consejo de Educación las siguientes facultades: elaboración de planes y programas de estudio con carácter laico; establecer y cobrar las colegiaturas correspondientes; implementar un internado en sus propias instalaciones, con el otorgamiento de becas a los alumnos más sobresalientes.

Los títulos y grados contarían con el reconocimiento del Estado. Por primera y única vez, los integrantes del Consejo de Educación serían designados por el gobernador y durarían en su cargo seis meses; la renovación se daría de acuerdo con los lineamientos de los reglamentos internos. El consejo quedó integrado por Federico Carranza, Alberto Macías, Alfonso Enciso Álvarez, Isidro López Ortiz y Genaro Borrego. Finalmente, quedó establecido que el consejo, una vez en funciones, designaría al director, secretario y prefecto. Recae en Federico Carranza la designación de director.

A finales de 1922, existían indicios de que el gobernador quería quitarle la autonomía al instituto. El Consejo Directivo en diciembre envía una carta a Vicente Lombardo Toledano, director de la Escuela Nacional Preparatoria, solicitando su apoyo para evitar que el instituto pasara al Estado. En los mismos términos, se envía una carta al Congreso del Estado.

Los pronunciamientos del consejo no tuvieron el efecto esperado y el gobernador, a través del decreto 226 del 3 de febrero de 1923, suprimió la autonomía del instituto. No hubo reacciones de protesta. Como la autonomía no se había adquirido a partir de un movimiento estudiantil (lo que sí ocurrió décadas después), se perdió con la misma facilidad con que se adquirió.

Del informe del gobernador Moreno, del 15 de marzo de 1923, se desprende la razón más importante que lo impulsó a tomar la decisión de suprimir la autonomía al instituto: la injerencia de cuestiones políticas en la designación de las cátedras, por lo que los maestros no siempre contaban con la preparación apropiada para impartir sus clases.

En febrero de 1959, inicia en el Instituto un movimiento que impulsaba la destitución del rector Genaro Borrego; éste presentó su renuncia pero no fue aceptada por los profesores ni por el gobernador Francisco E. García. Los estudiantes estaban divididos, una parte aceptaba la renuncia y otra no.

El 26 de febrero del mismo año, para presionar, la Escuela de Ingeniería se declara en huelga indefinida. Ante las presiones tanto internas como externas, los estudiantes reunidos en Asamblea General deciden aceptar la renuncia del rector. En la nota publicada por el diario El Heraldo de Zacatecas el 2 de marzo de 1959 se señala que “…dentro de la misma academia de maestros hay división ya que no todos votaron por el regreso del rector…”. Finalmente, fue aceptada la renuncia del rector Borrego por el gobernador Francisco E. García, quien nombra en su lugar al licenciado Abraham Torres.

En plena coincidencia con otros historiadores, estas acciones fueron el antecedente del movimiento estudiantil que logró la autonomía plena del instituto en 1960. Con el decreto del 10 de octubre de 1959 expedido por el gobernador, el Instituto de Ciencias adquiría su autonomía. Queda establecida como máxima autoridad del instituto el Consejo Directivo, integrado por dos profesores y dos alumnos por cada escuela, electos en sus respectivas asambleas. El rector sería nombrado por el gobernador de una terna propuesta por el consejo. Ésta es la razón por la que se consideró que la autonomía del instituto era parcial.

En respuesta a los hechos consumados, el 23 de enero de 1960, el Bloque Universitario Zacatecano toma las instalaciones del Instituto de Ciencias. Se realizan mítines para informar a los estudiantes sobre la toma de las instalaciones y gracias a ello se logra que la mayoría de alumnos apoye la demanda de que fuera el Consejo Directivo el que nombrara al rector del instituto y no el gobernador.

El instituto estuvo tomado aproximadamente dos semanas, hasta que el gobernador se comprometió públicamente a modificar, mediante otro decreto, la Ley Orgánica del 10 de octubre de 1959, lo que ocurrió el 10 de febrero de 1960. Queda suprimida la elección del rector por el gobernador, quedando el nombramiento exclusivamente en manos del Consejo Directivo, alcanzando así el instituto su autonomía plena.

1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia.
2Docente Investigadora de la Unidad Académica Preparatoria.

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