Propaganda Ciega, Judeofobia y la Cuestión Palestina: respuesta a Pedro Salmerón

Propaganda Ciega, Judeofobia y la Cuestión Palestina: respuesta a Pedro Salmerón

Estimado Pedro, antes de iniciar con la opinión, debo reconocer que eres un excelente historiador; pero ahora tu visión sobre Palestina la considero problemática. Me atrevo a exponerte esta visión porque con vos se puede hablar y debatir con respeto y rigor.

Las fobias contra ciertos grupos sociales se promueven por medio de lo que llamamos ‘propaganda ciega’. Es una propaganda que hace afirmaciones sin el menor sustento, pero se le cree porque lo dicen agentes ideológicos pares. Por ejemplo, la propaganda de la jerarquía católica contra la masonería, en el sentido de que son sociedades secretas satánicas, muchos católicos de buenas intenciones la creyeron porque eran afirmadas por sus líderes. De igual forma, la propaganda ciega contra el comunismo, que afirma que ‘esa gente en el gobierno te quitará tu casa y hasta te quitará tus hijos’. Narraciones absurdas que mucha gente creyó y actuó en consecuencia, sólo recordar los aciagos eventos de Puebla posteriores al 68. Ahora dicen que los zapatistas son salinistas. Pues la propaganda ciega contra los judíos ha sido la mayor que ha existido, por siglos y en todo el orbe. Ha creado eso que llamamos ‘antisemitismo’ o en forma más precisa, ‘judeofobia’. Las fobias son actitudes ante las que la racionalidad de la aclaración histórica poco puede hacer, sin embargo, debemos hacerlo. Aun cuando se demuestre a los buenos católicos que los masones no son nada de eso que dicen de ellos, es muy probable que continúen con la fobia. Pero la aclaración de que son acusaciones producto de odios inconfesables y no de evidencia histórica alguna, es para aportar las evidencias que arrebaten toda legitimidad epistémica a dichas actitudes de odio. El odio contra los judíos ha sido milenario y tiene decenas de rostros. Uno de ellos es el antisionismo (y su supuesta ‘conspiración internacional para controlar el mundo’).

Algunos de mis amigos que reproducían la propaganda ciega les he preguntado ‘¿me puedes decir qué es el sionismo y porqué es tan detestable?’, y la respuesta son lugares comunes de la propaganda. La inmensa mayoría estaba en blanco en cuanto a la historia de ese movimiento social y político de los judíos. Entre las acusaciones está el que el sionismo es de ‘ultra derecha fascista’ y es ‘una conspiración contra los palestinos’. Ni idea de la historia. Bendita historia que viene a quitar toneladas de telarañas.

Después de las guerras judías en el siglo primero (70 dC) y segundo de nuestra era (130 dC), los judíos son expulsados de Israel por el imperio romano. Su rebeldía fue castigada con lo peor para quien considera esa tierra como sagrada: el destierro y la destrucción de su templo. Desde entonces, son un pueblo o nación sin Estado, sin territorio. Sobreviven gracias a dos rasgos que reforzaron su identidad: el judaísmo rabínico y el sentido de Ishuv o comunidad. Dichas comunidades se extendieron por toda Europa. Sin embargo, no dejaron de ser perseguidos. En el siglo XV fueron expulsados de España, y todos los tiempos de la modernidad fueron atacados en todos los puntos del cristianismo, tanto católico como protestante. Hasta el siglo XX, que se levantó el proyecto de su exterminio total, llamada ‘solución final’. El mal hecho política. Con los eventos de intolerancia hacia ellos, cayeron en la cuenta que, mientras no tuvieran un territorio propio donde se pudieran gobernar, no podían estar a salvo. ¿Tienen derecho a pretender un Estado? Creo, que nadie con un mínimo de decencia, puede negarles ese derecho. Igual que los Kurdos lo tienen (otra nación sin Estado). El proyecto de la coordinación de judíos que tenían como misión tener un Estado donde pudieran estar a salvo, se llamó, ‘sionismo’. Y como es obvio, el congreso sionista era de personas de toda Europa, Estado Unidos y parte de medio oriente. ‘Tzión’ o Sión es una manera de llamar a la tierra de Israel, donde un día fueron expulsados. Organizados por Theodor Herzl en 1897.

¿El sionismo es una ideología fascista de ultra derecha? En lo absoluto. Este surgió como un esfuerzo por tener un hogar del pueblo judío, con expresiones ideológicas de lo más plural. Hay varias corrientes ideológicas claramente localizadas: (1) los sionistas socialistas, (2) los nacionalistas, (3) los llamados revisionistas, y (4) los religiosos (que dentro de estos, había algunos ortodoxos antisionistas porque creían que crear el Estado retrasaría la venida del mesías). Los socialistas, junto a los llamados laboristas, tuvieron una presencia dominante hasta 1977. El primer ministro de Israel, y a quien le toca declarar la independencia del mismo, David Ben Gurión, es de origen socialista. Lo llamaban ‘socialismo constructivista’. Y no es un socialismo ideológico, sino activo y práctico: antes de la fundación del Estado en 1948, las 5 migraciones (lyías) que parten desde 1882, a 1936, son mayoritariamente de socialistas que vienen de la zona de Rusia y Polonia. Fundaron las colonias agrícolas de propiedad comunal conocidos como Kibutzim. No se hacen de la tierra con la fuerza de las armas, como dice la propaganda, sino con un programa que se llamó “compra de tierras”. En el momento que inicia la compra de las tierras (muy caras) ese territorio pertenece al imperio Otomano. NO hay “palestina” ni nada que se le parezca. Son terratenientes árabes que, ante los conflictos, huyen de esta tierra y la venden a los compradores judíos. ‘Palestina’ es la forma en cómo los romanos llamaron a esta tierra, y vuelve a aparecer este nombre hasta la ocupación británica. Durante el dominio mameluco y otomano nunca se le llamó así. No hay ‘pueblo palestino’, sino que son dominios de familias y clanes árabes que respondían a los dueños turcos. La identidad árabe-palestina viene hasta a finales de la primera guerra mundial.

El dominio británico es a partir de 1917, cuando es destruido el imperio Otomano. La original palestina abarca lo que hoy es Israel, Jordania y un poco más. Lo que ocurrió fue que los británicos prometieron a los árabes un Estado Árabe si los apoyaban a pelear contra los turcos. Los árabes cumplieron, y se batalló para que los ingleses lo hicieran. Estando Churchill como ministro de las colonias, dio a una familia árabe (Hussein) un enorme territorio de la transjordania, que se convirtió en el Reino de Jordania, y que en 1946 obtuvo su independencia. Ese pedazo era el 76 % de la palestina. Los judíos esperaban que a ellos también les cumplieran con el 24 % restante del territorio. Pero esto último no ocurrió como se prometió desde la llamada Declaración Balfour. Una vez que se funda Jordania, se pasa a nombrar ‘Palestina’ a ese último pedazo. Viene la segunda gran guerra. Los judíos se alían a los británicos, y los árabes, con su cabeza en el Muftí de Jerusalén, se asocian a la Alemania Nazi. Es famosa la entrevista del Muftí con Hitler para hablar de la solución final. Nada casual: el Muftí organizó las matanzas más brutales contra las colonias agrícolas judías, obligando a estos últimos a crear organizaciones de autodefensa, que llegaron a conformar un potente proyecto militar. Pues bien, la guerra la pierden los alemanes y sus aliados árabes. Con eso, y la publicitación del Holocausto, la causa judía obtuvo enorme legitimidad. Los británicos se van de palestina y dejan el caso en manos de Naciones Unidas.

Naciones Unidas forma una comisión para hacer una propuesta de solución. Elabora dos propuestas: (1) la de minoría, que consistía en crear Un solo Estado Binacional; y (2) la de mayoría, que consistía en Crear Dos Estados. Se afianza la segunda y se vota (resolución 181) ganando dicha propuesta. Los judíos tenían el 55% de ese territorio que había quedado después de la fundación de Jordania, y por eso, muchos actores judíos no querían aceptar. Pero al final se impuso el sentido pragmático de Ben Gurión y aceptaron la propuesta de Naciones Unidas. Los árabes no aceptaron, pero no hablamos de los árabes palestinos, a ellos no les preguntaron las élites de los países árabes vecinos que decidieron por ellos y se negaron a la fundación de los dos estados, uno judío y otro palestino. Viene una escalada de violencia de todos los países árabes vecinos contra el recién fundado Estado de Israel, que declara su independencia en 1948. Inicia la guerra de independencia. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera aceptado la propuesta de naciones unidas de fundar los Dos Estados, uno palestino y otro judío? Pues se hubiera ahorrado mucha sangre y sufrimiento de palestinos y judíos. Las élites árabes que no aceptaron la partición se fueron y dejaron al pueblo solo y a su suerte. Y las familias Hussein y Nashashibi dirigían la guerra desde fuera del lugar del conflicto. Se oponen Jordania, Irak, Siria, Líbano y Egipto. Ocurren masacres de ambos lados. Una de las fuerzas militares de Israel, El Etzel comete excesos, que son condenados por los propios laboristas israelíes; y los árabes masacran a judíos en Gush Etzión. La guerra es brutal. Hasta antes de la firma de la paz, Israel perdió 6 mil personas, y los refugiados árabes se cuentan hasta en 700 mil.

En los últimos tiempos, se abrieron posibilidades de construir la paz en los acuerdos ente Israel y la OLP. Y crear, de una vez por todas, el Estado para los palestinos, a lo que tienen derecho y, además, garantiza de mejor manera la paz. Sin embargo, los extremismos islámicos no sólo rompieron la posibilidad de la paz, sino que llevaron a la extrema derecha Israelí al poder, encarnada en el Partido Licud, con Netanyahu a la cabeza. La derecha Israelí pugna soluciones militares, mientras que la izquierda tiene otra lógica: les interesa más la firma de la paz y los temas de desarrollo social. ¿Cómo es que el Hamas y Hezbollah llevaron al Licud al poder? Pues en los bombardeos contra civiles judíos desde Gaza y desde Líbano, provocaron que perdiera el poder la izquierda y el centro político Israelí, y ganara el partido que prometía seguridad militar, el utraderechista Licud.

En suma, el legítimo reconocimiento del Estado Palestino ha tenido cuatro obstáculos: (1) las feudales élites árabes que no ven por su pueblo, (2) la falta de cohesión árabe-palestina, (3) el extremismo islámico que hace imposible toda salida negociada, y (4) la extrema derecha israelí que apuesta sobre todo por visiones militares. Además, de la historia de odio por tanto dolor mutuamente infringido. El pueblo judío tiene derecho de tener su Estado, y los árabes palestinos también tienen ese mismo derecho. Los fanatismos y los intereses de élites políticas externas han jugado en contra. También la propaganda judeofóbica que circula en abundancia.

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