¿Ciencia o ocurrencia?

¿Ciencia o ocurrencia?

Desde su anuncio el Tren Maya ha sido objeto de un intenso debate debido a los claroscuros en la planeación del proyecto. En este aspecto, en diciembre del año pasado se llevó a cabo una consulta ciudadana donde el 92.3 por ciento de la población afectada votó por el “Sí” y solo un 7.4 por ciento eligió el “No”. Asimismo, El País refirió que el 75 por ciento de las comunidades indígenas consideradas participaron, lo que a criterio de Adelfo Regino, director general del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (Inpi), muestra un consenso generalizado y unánime sobre la construcción del Tren Maya, además destacó que el gobierno está cumpliendo con lo establecido en la legislación internacional. Sin embargo, de acuerdo con información de Notimex, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU – DH) quien participó como observador en cuatro de las 15 asambleas regionales realizadas entre el 29 y el 30 de noviembre, y en ocho de las 15 llevadas a cabo entre el 14 y el 15 de diciembre, realizó observaciones sobre el proceso de la consulta argumentando que hubo estándares internacionales que no se cumplieron en la materia. En este aspecto, la ONU – DH argumenta faltas en cuanto a la información presentada, errores en la convocatoria y el protocolo de consulta donde se enfatiza la distribución de beneficios del proyecto, pero se omiten sus impactos negativos, lo da lugar a suponer que este se llevará a cabo sin importar el resultado de la consulta. Por esta razón, la Oficina invitó a las autoridades a incorporar los estudios de impacto relevantes a la información provista a las comunidades. También es importante mencionar que el método de consulta fue elegido de forma casi unilateral al no ser consensuado con las comunidades, tuvo tiempos de consulta cortos, traducciones inadecuadas, entre otros errores. En este aspecto, el gobierno federal negó dichas observaciones y se mostró desilusionado por los “prejuicios” de este organismo, los cuales refiere que solo aumentan la incertidumbre y falta de legitimidad en torno al proyecto.

Ante este posicionamiento del gobierno federal, es importante mencionar que ONU – Hábitat considera que para que el Tren Maya sea una opción transformadora se debe trabajar con base en evidencia científica, argumento en torno al que gravitan gran parte de las observaciones de ONU –DH. En este sentido, basta con referirse al documento del Protocolo de Consulta del Proyecto de Desarrollo del Tren Maya elaborado por las autoridades, el cual carece de un capítulo o anexo donde se describa la metodología utilizada para llevar a cabo el proceso de consulta e interpretación de los datos, lo que evitaría el riesgo de sesgos y especulaciones en la toma de decisiones. Otro punto fundamental es en materia de medio ambiente, pues la ruta del Tren Maya involucra ocho Áreas Naturales Protegidas donde la que más despierta inquietudes dadas sus características es la Reserva de la Biósfera de Calakmul, en el estado de Campeche. Según The Washington Post, la zona destaca por la extensión de sus bosques, biodiversidad y vestigios arqueológicos. Con relación a esto, El Siglo de Torreón refirió que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) pretende que 726.2 kilómetros de vías existentes, equivalentes a casi la mitad del trayecto, quede exento de presentar una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Con este objetivo el pasado 13 de noviembre se invitó a tres empresas para seleccionar a quien se hará cargo de elaborar la solicitud de exención; además, apenas el 22 de noviembre la Secretaría de Turismo contrató una empresa para elaborar un estudio que permita determinar la capacidad de carga turística, la cual se refiere a la cuantificación del número máximo de personas en un espacio físico sin caer en la degradación ambiental de la zona. Cabe destacar que esto ocurrió a escasos días de iniciar con las asambleas informativas que tuvieron lugar en la región.

Recientemente el Fonatur y la Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidades para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), firmaron un convenio de colaboración para prestar acompañamiento al proyecto del Tren Maya. El detalle de las estrategias y acciones se difundirá a finales de enero, no obstante es importante resaltar varios puntos en los que se dará asesoría como lo son la estrategia de la comunicación para propiciar la participación de la comunidad en una toma de decisiones informada, y el fortalecimiento de la conservación del medioambiente y los recursos naturales, aspectos que ya han sido cuestionados y desacreditados por el gobierno federal. En este sentido, el compromiso con el desarrollo sostenible por parte de las autoridades será auténtico mientras se muestren más abiertos a incluir las observaciones que resulten pertinentes de organismos internacionales, la academia y la sociedad civil; y no caer de forma inmediata en la descalificación de aquellos con una postura distinta a la oficial.

Esperemos que en el Tren Maya y en todos los demás proyectos prevalezca la viabilidad con base en ciencia y evidencia, y no en ocurrencias. ■

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