El Caudillo del Sur

El Caudillo del Sur

Hace más de 100 años, miles de campesinos y obreros eran los que, con su dedicación, esfuerzo y trabajo, hacían producir las nobles tierras de nuestro México, fueron las manos de niños, mujeres y hombres los que labraban la tierra produciendo maíz y frijol. Su jornada laboral era de sol a sol; la aspereza, la rudeza y las cicatrices de la mano campesina eran prueba de un arduo y constate trabajo en el campo; lamentablemente, no podía gozar de los frutos de su trabajo; el campesino era visto solo como una maquina o como una herramienta de trabajo, estaba destinado a servirle a los poderosos de ese entonces; tanto las tierras como lo producido en ellas, eran propiedad de unos cuantos hacendados; el campesino solo tenía derecho a trabajar; aunque muchos conservadores no lo quieran ver así, la época del porfiriato, fue una época de explotación campesina, de entrega del territorio nacional y de abismales diferencias sociales; así fue la esclavitud y el modo de vida de los años pre-revolucionarios.

Para Emiliano Zapata, el “caudillo del sur” estaba muy claro que “la tierra es de quien la trabaja”, Zapata no podía permitir la explotación a los campesinos, no concebía que grandes extensiones de tierra fueran propiedad de un solo hacendado, Zapata sentía la necesidad de liberar al pueblo campesino, es por eso que valientemente y decidido a ser esclavo de sus principios, encabezó junto con otros importantes personajes como Francisco Villa y Francisco I. Madero, la revolución mexicana de 1910. Reclamando democracia, tierra y libertad para el pueblo de México.

Fue un 8 de agosto de 1879, en San Miguel Anenecuilco, Estado de Morelos, donde nació la leyenda, el héroe, el líder revolucionario sureño, es bien sabido que Emiliano Zapata provenía de una familia medianamente acomodada, sin embargo, nunca fue ajeno a las necesidades del sector campesino, siempre tuvo empatía con la clase obrera y conocía muy bien el trabajo del campo, pues así, lo enseño a trabajar su padre Don Gabriel Zapata; Cuenta la historia que “el caudillo del sur” en su niñez, fue testigo de un acto de injusticia, de violencia y de despojo” cuando un poderoso hacendado le quita por la fuerza a Don Gabriel Zapata, la mayor parte de sus parcelas, Emiliano le preguntó a su padre “que por que no peleaban” refiriéndose a él y a los demás campesinos, a lo que su padre le contestó “que por que eran más poderosos que nosotros” Emiliano juró que cuando él estuviera grande haría justicia contra esos poderosos y tiranos hacendados; si la historia es cierta, tal vez desde ese momento Emiliano Zapata estuvo destinado a ser el revolucionario que hoy en nuestros días conmemoramos.

En aquella época, la agricultura era la principal actividad económica, había muy pocas opciones de trabajo y las que había se traducían en explotación laboral; la educación al hijo del campesino y del obrero no eran una prioridad para la dictadura Porfirista; si no se nacía en cuna de oro, en una familia de políticos o de hacendados, se estaba condenado a la marginación y al eterno trabajo sin retribuciones justas. Cerca del 80% de la población de nuestro país hace más de 100 años, eran humildes campesinos, los cuales encontraron en Emiliano Zapata, alguien que los representaba; que conocía como era el trabajo del campo; que sabía del sacrificio campesino; y que estaba dispuesto a luchar por la repartición justa de la tierra.

Con la reivindicación agraria como máximo propósito, Zapata se suma a la revolución mexicana, forma un ejército conformado principalmente por obreros y campesinos al que llamó “Ejercito Libertador del Sur”, dicho ejercito venció al 5to Regimiento de Oro, el mejor batallón del ejército porfirista. La victoria del Ejercito Libertador del Sur, se debió a que no peleaban por que así se los ordenaba su general, sino que peleaban por una causa justa, peleaban por un ideal, peleaban por la tierra y libertad.

Zapata continuó con el movimiento agrario aún después de que Madero se asumió como Presidente de la República, pudiéramos decir que gracias a que Zapata continuó con su lucha, la repartición de las tierras fue una realidad, pues no se conformó con el triunfo político y militar, su lucha y la de miles de campesinos habría valido la pena hasta que cada campesino tuviera una parcela propia que trabajar.

Zapata también decía que “Los enemigos de la patria y de las libertades de los pueblos siempre han llamado bandidos a los que se sacrifican por las causas nobles de ellos.” En estos tiempos de transformación nacional los que actúan como enemigos de la patria llaman populismo y demagogia a la justa repartición de la riqueza y a los gobiernos enfocados a los más pobres.

Aunque Zapata fue cobardemente asesinado el 10 de abril de 1919, en una emboscada en la hacienda de Chinameca. Hoy lo recordamos con orgullo, conmemoramos 109 años de la revolución mexicana. Hoy honramos a Zapata, a Madero, a los hermanos Flores Magón, a Villa y a todos esos revolucionarios que pelearon por nuestra tierra y por la democracia.

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