La madera y el adobe en la arquitectura de La Quemada [El caso de El Cuartel]

La madera y el adobe en la arquitectura de La Quemada [El caso de El Cuartel]
Vista nocturna del Cuartel. Foto Juan Carlos Basabe.

La Gualdra 408 / Arqueología e Historia / Ollin: Memoria en Movimiento

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) además de la investigación y difusión, tiene como misión la conservación de las zonas arqueológicas del país, las cuales suman 192 abiertas al público. En la Zona de Monumentos Arqueológicos La Quemada, ubicada a pocos kilómetros de Villanueva, Zacatecas, se atienden bajo la coordinación del Mtro. Carlos A. Torreblanca Padilla, las diferentes necesidades que presentan tanto los monumentos edificados como su entorno.

Este año se intervinieron algunas unidades del complejo residencial de elite que el arqueólogo español Pedro Armillas llamó El Cuartel. Se trata de un espacio de carácter doméstico edificado en un lugar especial dentro de la traza urbana de la ciudad prehispánica, ya que colinda con la plazuela circular del Osario y está flanqueado por longas escaleras que conducen al nivel de la cancha para el Juego de Pelota y la plaza de la Pirámide Votiva [Fig. 1], lugares neurálgicos en la actividad ritual a nivel colectivo y estatal. El Cuartel se divide en varias unidades; diez recintos, dos patios, una terraza[1] y pasillos o andadores [Fig. 2], y por los vestigios de vigas, terrado, columnas y escalinatas entre los escombros que fueron removidos de su interior, se ha planteado que alcanzó entre dos y tres niveles, lo que lo vuelve un complejo departamental, posiblemente multifamiliar, donde habitaran uno o varios grupos de alto nivel social.

Los trabajos de restauración que se desarrollaron en este conjunto departamental se enfocaron en las unidades A y B, la primera corresponde a un recinto y la segunda a un patio [Fig. 3]. En ambas unidades se identificaron problemas de humedad, disgregación de materiales constructivos y por consecuencia, la exposición de cerámica y carbón, por lo que se recuperaron los materiales arqueológicos y se acondicionó el impluvio del patio[2] para canalizar los escurrimientos pluviales por el antiguo dren de desagüe, el cual fue desenzolvado. En este proceso de exploración y mantenimiento, se identificó un puntal de madera -en extraordinario estado de conservación-, sepultado en relleno de la plataforma y protegido por la mampostería que fuera unida y sellada con una mezcla de lodo y abundantes fibras vegetales.

El hallazgo del puntal se dio en una de las dos oquedades exploradas en la unidad B, las cuales tienen un diámetro de 50 cm. y una profundidad que en promedio alcanza los 95 cm. (Fig. 4 y 5), en tanto que el diámetro del poste de madera, que posiblemente sea de pino, oscila entre los 31 y 35 cm. y debió tener una envergadura mínima de 3 m. a juzgar por la profundad de la oquedad y la altura de los muros que circundan el patio. La identificación de estos dos elementos, nos permite suponer que en las esquinas restantes, aún se podrían encontrar los restos de columnas de madera que soportaron la cubierta perimetral del patio. De igual manera, en el recinto contiguo (unidad A), se observa una oquedad de cimentación al centro con igual diámetro e idéntica técnica constructiva, muy parecido al que registró el arqueólogo Marco Santos Ramírez el año 2013 en la unidad G, en donde además, se tienen indicios arquitectónicos de dos etapas constructivas.

La madera fue un recurso fundamental en la arquitectura de La Quemada para la fabricación de cubiertas y soportes. Su presencia se empieza a documentar a finales del siglo XVIII con el entonces joven capitán Félix María Calleja, quien informó de la presencia de vigas de cedro, lo cual pudiera ser cierto ya que las condiciones actuales de aridez en el Valle de Malpaso no corresponden con las de la época en la cual La Quemada se encontraba en su apogeo urbanístico, con condiciones ambientales distintas, en que la naturaleza proveyó de grandes extensiones de bosques nutridos de diferentes especies arbóreas, como el cedro, encino, roble y pino, especies que es posible advertir, aunque diezmadas, en las serranías de la región.

Tras el hallazgo de restos orgánicos en El Cuartel, se tomó una muestra del puntal de madera que aún conservaba la corteza, ya que el potencial que ofrece en estudios dendrocronológicos, ayuda al esclarecimiento, en la medida de lo posible, de interrogantes relacionadas con la temporalidad de la edificación -a través del carbono catorce-, así como abonar a temas ecológicos, como la reconstrucción del ambiente que impero en dicha época, identificando desde luego, las especies vegetales recuperadas [Fig. 6 y 7].

Además de los recursos maderables de los que disponían los antiguos pobladores del Valle de Malpaso para la producción de arquitectura masiva entre los s. VI y X de nuestra era, se ha documentado el uso de adobe para levantar muros o elevar los niveles de los paramentos de piedra laja, pero al ser el adobe por naturaleza de carácter perecedero, en determinadas condiciones ambientales, no es posible observarlo tan fácilmente al visitar la zona arqueológica, pues se conserva semi-sepultado, además de que representa un reto en términos de conservación, lo que dificulta la liberación y exposición pública de este tipo de arquitectura.

En la unidad A, se cuenta con vestigios de arquitectura de tierra. Se trata de un muro de adobe construido presumiblemente en el último periodo de ocupación del sitio,[3] y al parecer, sirvió para cancelar el acceso por el extremo norte, desde donde se podía ingresar bajando unos peldaños de adobe y piedra que fueron descubiertos hace un par de años. Esta escalinata va remetida en el cuerpo de la plataforma y al momento se han liberado seis peldaños, ya que no ha sido totalmente excavada. En la temporada 2013 le aplicaron una capa de lodo para protegerla, la cual se había erosionado a la fecha, por lo que se volvió a consolidar aquellos peldaños que perdieron volumen para después recubrirlos, dándole un acabado adecuado y empleando algunas técnicas tradicionales de la restauración que son reversibles y no agresivas con la composición de los materiales originales del monumento [Fig. 8 y 9].

La escalinata se encontraba expuesta a los embates de diferentes agentes meteorológicos y biológicos, lo que fue generando el desprendimiento de algunas lajas y la erosión de los antiguos aplanados de barro, por lo que además de colocar una capa de sacrificio a base de tierras, cal apagada, fibras vegetales y mucilago de nopal para su preservación, se hizo un sondeo arqueológico en uno de los peldaños para conocer más de los sistemas constructivos, identificando las piezas rectangulares de adobe que después eran cubiertas por una capa de lodo y de piedra laja en el área de la huella [Fig. 10 y 11], combinándose de esta manera la mampostería con el adobe.

Los trabajos de conservación realizados en El Cuartel han dejado ver parte de la historia constructiva y los componentes materiales de dos unidades del complejo habitacional de elite más sobresaliente de esta antigua ciudad, en donde el patio se presenta como el eje integrador del espacio doméstico. Pues los patios además de dotar de ventilación e iluminación a los recintos construidos en su derredor, también marcaron la pauta de distribución arquitectónica, debido a que forman parte de un ancestral discurso espacial mesoamericano, aunque también se registra esta conducta espacial en otras culturas, allende las distancias geográficas y diferencia contextuales que guardan con la cultura mesopotámica o la egipcia, siendo las casas-patio de la antigua ciudad griega de Delos, un claro ejemplo que se remonta al s. III y II a.C., o la Casa del Fauno en Pompeya, que fue una impresionante residencia romana, en todas ellas el patio fue un elemento nodal en la configuración del espacio.

 

 

* Arqueólogo. Centro INAH Zacatecas.

 

 

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_408

 

[1] Es posible que la terraza sea otro patio con impluvio, para ello se tendría que liberar de escombro la planta en la cual yacen restos de los sillares pertenecientes a los muros perimetrales.

[2] Espacio descubierto al centro de los patios que recoge el agua de lluvia.

[3] Los trabajos de liberación y restauración que se desarrollaron en la de cada de los 90´s con el arqueólogo Peter Jiménez dejaron al descubierto muros de cancelación que debieron ser parte de algunas medidas restrictivas en cuanto a la circulación y acceso entre el primer y segundo nivel.

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