Brigadas de Activación Social: un año de llevar la Universidad a las calles

Brigadas de Activación Social: un año de llevar la Universidad a las calles

Aun año de que arrancaron las Brigadas de Activación Social como programa de prevención social de la violencia y el delito en la zona metropolitana de Guadalupe y Zacatecas, deseamos compartir los avances que entre estudiantes y [email protected] de 8 diferentes colonias (Camilo Torres, Gavilanes, Ex Hacienda de Bernárdez, Fovissste, Pirules, Villa de las Flores, la Florida) hemos logrado en torno a la reapropiación de nuestros territorios, generación de comunidad, activación cultural, deportiva, artística y convivencial con niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos, así como los diversos aprendizajes que gracias a la experiencia vivencial y a la capacitación han adquirido las y los estudiantes brigadistas.

Debe entenderse que las Brigadas de Activación Social pretenden la reconstrucción del tejido social mediante la difusión de valores y prácticas que nazcan desde la misma comunidad, para que esto sea un proceso de aprendizaje significativo y permanente y no, como se ha hecho en diversos proyectos de intervención gubernamentales, para manejar cifras cuantitativas de “beneficiarios”.

Asimismo lo valioso de las BAS es el doble propósito en el que se respalda, esto es: el acercamiento de hombres y mujeres universitarias a la realidad social de algunas zonas urbanas consideradas de conflicto, a objeto de poner al servicio del pueblo los saberes adquiridos en las aulas, así como la sensibilización en torno a las desigualdades sociales, al tiempo que aprenden de las y los habitantes de las colonias donde se trabaja, adquiriendo así nociones y habilidades sociales que a la postre formarán profesionistas empáticos hacia la comunidad que habitan. Dignificando también el trabajo social que desde las instituciones universitarias se requiere.

El programa de Brigadas de Activación Social debe pues, ser visto como un proceso continuo de acompañamiento comunitario, que reduzca los factores de riesgo en las zonas intervenidas, generando lazos afectivos, de apoyo mutuo y aprendizaje compartido para generar entornos físicos y sociales pacíficos y agradables.

En este año de trabajo hemos enfrentado todo tipo de dificultades, desde la apatía, desinterés o desconfianza de las personas, pasando por la carencia de espacios, herramientas, recursos materiales, así como las dificultades propias de la organización de un proyecto que implica la confluencia de más de 100 jóvenes estudiantes con intereses, inquietudes y formaciones académicas diversas.

Sin contar los retrasos respecto de las becas para los estudiantes, momento que nos permitió reconocer a las y los jóvenes que en realidad querían compartir esta experiencia, pues de manera estoica y entregada continuaron trabajando sin mayor retribución que las ganas de modificar para bien la realidad de [email protected] niñ@s y jóvenes de las colonias.

Gracias al trabajo de las y los brigadistas se han rehabilitado nueve espacios físicos donde se ofertan actividades artísticas o deportivas, se han puesto en funcionamiento y uso continuo al menos otros siete espacios públicos, reduciendo así los lugares que se encontraban en desuso y/o total abandonó dentro del polígono.

Se realizan talleres tanto de educación ambiental, cultura de paz, divulgación científica, formación artística, entre otros, en las 5 instituciones escolares que se encuentran en el polígono. Logrando además la colaboración de maestros, directivos y padres de familia en las diferentes actividades tanto dentro como fuera de las escuelas.

Asimismo se ha otorgado una amplia oferta de actividades lúdicas, artísticas y culturales en espacios públicos, con el apoyo de vecinos y vecinas de las colonias. Se han realizado reuniones vecinales con las autoridades de ambos municipios, así como gestiones en las que se integran las y los habitantes de la colonia, promoviendo la cultura cívica y la participación ciudadana. De igual manera, se han materializado prácticas de autonomía, en las que con las capacidades organizativas de la misma colonia hemos satisfecho ciertas necesidades de la comunidad.

Se otorgan clases de al menos siete disciplinas deportivas, de modo gratuito y continuo en siete diferentes espacios de las colonias que incluye el polígono de intervención y está por inaugurarse la Escuela de Deportes Gavilanes; se ofrecen asesorías nutricionales y talleres de cocina saludable en diversos espacios facilitados por las y los vecinos; se otorgan talleres itinerantes de divulgación científica en colaboración con colectivos e instituciones encargadas del tema; se han realizado conciertos, fiestas vecinales y verbenas en diversos espacios públicos para lograr la confluencia y el reconocimiento de habitantes de un mismo territorio orientados a lograr un buen convivir.

Se han realizado decenas de Asambleas Vecinales y diagnósticos participativos por áreas, para dialogar sobre las problemáticas que se perciben en las colonias, así como para compartir propuestas de solución a dichas problemáticas, promoviendo así la organización comunitaria, la educación cívica y las prácticas de democracia directa para la solución de problemas comunes.

El programa ha tenido la capacidad de adaptarse a la realidad social y a los requerimientos de las personas que habitan los espacios donde se trabaja, el contacto directo y constante con actores sociales, [email protected], niños, niñas, adolescentes y jóvenes de estas colonias, nos han permitido rectificar acciones que no teníamos previstas antes del acercamiento a la comunidad, asimismo, hemos generado opciones salidas de y en la misma comunidad, entendiendo que el trabajo del brigadista no es el de llevar el conocimiento, sino el de acompañar un aprendizaje fundado en valores y prácticas dignas.

Lo anterior es solo una pequeña parte de todo lo que ha ido logrando el trabajo de las y los estudiantes de las Brigadas de Activación Social, labor que, debe comprenderse, se planea como un esfuerzo de largo aliento que transforme desde abajo las percepciones y valores de las personas que habitan las colonias de intervención.

Falta mucho, ingenuo sería creer que la realidad social puede transformarse de manera inmediata, menos aún sabiendo ya las muchas complicaciones, vicios, carencias económicas y culturales, falta de información e incipiente práctica de organización vecinal, además de prácticas electorales que han destruido los procesos comunitarios de organización. Y peor será quien crea que mediante la irrupción policiaca sea la mejor forma de reducir los factores de riesgo, quizá pensando más en dejar bien parado al gobernante en turno, antes que en el interés real de modificar y dignificar la vida de las personas.

Ante el Estado, acostumbrado a ser disruptivo en los procesos sociales y comunitarios, la colaboración estudiantil y popular basadas en el apoyo mutuo y respeto a las costumbres propias, para la construcción de alternativas sociales que mejoren de fondo la realidad de nuestro entorno.

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