La Policía Municipal Vulnerable al Crimen Organizado: ¿no hay solución?

La Policía Municipal Vulnerable al Crimen Organizado: ¿no hay solución?

Los cárteles han tenido diferentes modelos de operación. Al inicio eran empresas que sólo se preocupaban por el envío de mariguana a los Estados Unidos; luego de intermediar otro tipo de drogas (cocaína) entre el sur del continente y el norte del mismo. En esos periodos se organizaban como ‘empresas rancheras’, pero una vez que los combates fueron más intensos, contrataron personal militar para sus operaciones. Y después, esos militares pasaron de ser guardias a ser empresarios de la droga. Cuando eso sucedió, la conformación, objetivos y modos de operación de los grupos delictivos cambió mucho: se hizo vital para ellos el control territorial y el manejo de corredores nacionales. Para el control territorial emergió lo que se conoció como ‘el delito se segundo piso’: un cártel captura a todos los grupos de jóvenes que se dedican a los delitos del fuero común, como robo a casa habitación, asalto en la calle y cosas así, y los ponen a trabajar al narcomenudeo; aparte de darles protección a cambio de ‘impuestos’ o partes de lo que ganan en sus actividades delictivas. La Protección consiste en que no serán ‘molestados’ por policías. En suma, la obsesión de controlar los territorios desde lo pequeño, llevó a los grupos delictivos a capturar a las policías municipales, primero; y luego a los ayuntamientos en seguida.

En este contexto, incorporar a las policías municipales a las tareas de seguridad de contención delictiva, las hace más vulnerables a la captura del crimen. Si los gobiernos tuvieran claro el diagnóstico, cambiarían de estrategia y no seguirían cometiendo estos errores que llenan de sangre las calles y de dolor a las familias. La estrategia para el caso de la seguridad de los gobiernos locales no ha cambiado nada: sigue siendo la misma que se diseñó en 2006 con Felipe Calderón. La contradicción entre el artículo 115 y el 21 de la Constitución sigue en pie. Por ejemplo, el Fortaseg sigue con los mismos esquemas para las policías municipales. Ahora las quieren vestir de ‘policías de proximidad’ y terminan exhibiéndose como un oxímoron: ‘robocops de proximidad’ (¿puede un robocop ser de proximidad?). Los cuerpos de seguridad de los municipios continúan igual o más vulnerables frente al crimen organizado, y se continúa parlando como loro las mismas fórmulas fracasadas: “se necesitan policías municipales pasados por los exámenes de confianza y capacitados en el manejo de armas largas y portación de uniformes tácticos”. Las mismas estrategias con los mismos resultados: el fracaso.

¿Hasta cuando se modificará la estrategia para los cuerpos de seguridad municipal? Y hacer otra Ley que obligue a los dirigentes de los gobiernos locales a generar modelos de seguridad ciudadana, dispositivos de protección territorial y seguridad basada en cohesión social. Mientras eso no ocurra, los policías seguirán capturados por el crimen, aunque aprueben los exámenes de confianza, y con eso, las organizaciones delictivas tendrán el control de los territorios. Si el objetivo es liberar los territorios de la incidencia de esos grupos, no se les dota de los brazos (policías municipales), sino que se inmuniza a la población de la influencia de ellos. Insultan a Calderón, pero siguen aplicando sus recetas. Si no dejan de hacerlo, no pueden pretender que la realidad cambie.

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